~ Zayn Malik ~
Tiro el cigarrillo consumido al suelo y lo apago con la puntera del pie. Miro hacía dentro del hotel. Las puertas del ascensor se abren y allí aparecen las dos pequeñas e inseparables amigas. La una rubia y la otra morena. La una con los ojos tan azules como el mar y la otra con los ojos tan marrones como el tronco de un bonito árbol. La una tan blanca, cómo echa de porcelana, la otra dorada como la mismísima arena de la playa. La una tan una y la otra tan otra. Tan diferentes. Cada una un mundo, unidos entre sí, completándose mutuamente. Y es que, esa amistad era de las de verdad, de aquellas que duran toda una vida, de esas que cuesta romper para siempre, de esas que perdonan lo imperdonable, que superan cada obstáculo, que lloran juntas, que ríen a la par. Esa amistad que hace a dos personas hermanas, aunque no compartan la misma sangre.
Sus ojos me miran, sonrío y sus labios se apoderan de los míos, sus manos se asienta en mi cuello y las mías se adueñan de su cintura.
- ¿Sabes que odio?
- Tú dirás princesa.
- El aliento mañanero mezclado con nicotina - levanta la ceja, es muy cómico.
Sonrío y me rasco la nuca.
- Nadie me ha dado un motivo por el que dejarlo.
- Mata, altera tu voz, yo lo odio, ¿suficientes?
La cojo por el hombro y la arrimo a mí mientras se me escapa un débil risa. Acerco mi boca a su oído y le susurro un 'claro princesa, tú eres razón suficiente'. Ríe, y se restriega la oreja con mi camiseta, le ha hecho cosquillas.
- ¿Dónde vamos?
- Dónde empezó mi felicidad.
- ¿Me llevas a conocer a tu madre?- Río.
- No.
- ¿Entonces?
- Ya lo verás.
Y mis labios vuelven a rozar los suyos.
~ Niall Horan ~
Zayn está embobado mirando a las chicas que se acercan alegres hasta nosotros. Clea y él se besan, los sentimientos de ambos parecen escapar y materializarse a nuestro alrededor, es algo mágico. Un chasqueo frente a mi. Nerea está de brazos cruzados, con cara seria, tan preciosa y pequeña como siempre. Sonrío y le doy un largo beso.
Vuelvo a mirar a mi derecha pero ya no están, me giro y los veo, andando calle abajo.
Sus delgados brazos me rodean por detrás. Subo un poco mi brazo y su cabeza se cuela por el pequeño hueco, mi brazo cae sobre su hombro.
- Es increíble.
- ¿Qué?
- Ellos.
- Se ven bien juntos.
- Son piezas de puzle que encajan a la perfección.
La miro. Está feliz, feliz por la felicidad de su mejor amiga.
- Venga, vamos.
- ¿Dónde?
- Sorpresa.
- No me gustan las sorpresas.
- ¿Por qué?
- Porque lo único que hago es dadle vueltas en mi cabeza para averiguar de que se trata.
- Pues lo siento, si quieres saberlo o esperas, o lo averiguas tu solita.
Me da un ligero golpe en el hombro.
- Capullo.
- Te quiero.
- ¡No vale!
- ¿Por qué?
- Porque así convences hasta a los perros.
Río. SU risa me acompaña. La cojo a caballito y comienzo a correr calle arriba. El viento me da en la cara, se lleva nuestra risa con él, llevando nuestra felicidad a cualquier rincón de la ciudad.
~ Clea ~
Un suave pañuelo azul marino recubre mis ojos, me impide ver. Mis manos agarran fuertemente su abultado vientre. Caminamos despacio. Seguro que parecemos idiotas. Seguro que la gente nos mira curioso, pero me da igual, solo puedo reír, solo puedo ser feliz.
Paramos. Zayn aparta mis manos y desaparece de allí. Algo deshace con cuidado el nudo que mantiene el pañuelo sobre mis ojos. Éste cede y desaparece, el pañuelo cae. Entrecierro mis ojos, tanta luz repentina me ciega. Poco a poco, se adaptan a la claridad del mediodía. Mi boca se abre y mis manos la tapan. Los ojos se me inundan de lágrimas, las cuales reprimo. Me giro y me topo con su media sonrisa. Me tiro hacia él y lo beso.
- Eres increíble, Malik, te quiero.
~ Nerea ~
Entramos en un coche, es pequeño, oscuro, acogedor. Niall se sienta a mi lado. Los cristales están tintados de manera que no podamos ver el exterior. Busco el botón para bajar el cristal.
- No busques, no hay - sonríe.
- ¿Por qué?
- Es una sorpresa, no puedes ver a donde vamos.
- Te odio.
- ¡Aclara tus sentimientos hacia mi pequeña, un rato me odias, otro me quieres! ¡Me matas, en serio!
- Eres un estúpido Horan.
- Y tu una pequeñaja.
Me coge y me pone la cabeza sobre su regazo, sacudiendo mi pelo y diciendo palabras que no logro entender. Río y le rito que pare. Algo brilla en su cuello. ¡El collar! Una ráfaga de imágenes pasa por mi mente a velocidad de la luz, mil momentos, risas, llantos, el verano.
Noto sus ojos sobre mi, mirándome atenta.
- Cántame.
- ¿Cómo?
- Que me cantes una canción.
- ¿Cuál?
- La que tú quieras.
- I was her she was me, we were one we were free, and if there's somebody calling me on, she's the one...
Su voz suena melodiosamente. Cada palabra entonada se cuela en mi oído y me hace estremecer. Mi corazón golpea fuertemente en mi pecho. MI respiración se corta por momentos.
La canción acaba, el coche para, el motor deja de rugir.
Abro los ojos lentamente, su boca me sonríe. Elevo un poco la cabeza y beso sus labios, apenas un roce.
Me incorporo y desabrocho el cinturón. Antes de que mi mano toque la puerta, esta se abre. Un señor mayor, con pelo canoso y cara amable me ayuda a bajar del coche.
Un soplo de viento agita mi pelo, se filtra por mi nariz, huele a agua salada. El rubor de las olas llega a mis oídos, acompañado por ruidos de animales varios. Me giro rápidamente. Sonrío. Lo busco, está a mi lado.
Lo abrazo, escondo mi cara en su pecho, y dejo que sus brazos me aprieten contra él. Podríamos parar el tiempo en este momento, porque verdaderamente, no encuentro un lugar mejor para estar que entre sus brazos.
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