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viernes, 12 de octubre de 2012

Capítulo 55. Último capítulo.

~Zayn Malik~
La policía llega. Cogen a la chica, que intenta desasirse con todas sus fuerzas, mientras las lágrimas caen por sus mejillas, y de su garganta salen gritos llenos de odio. Harry habla con un agente de policía, explicando todo lo que él ha visto, y oído. Lorena, está a mi lado, agachada, acariciando el rubio pelo de su amiga, con cara de preocupación.
- Toma, dáselo a la policía, es una prueba - le tiendo el móvil, aún con la grabación ahí, tentada de culpar a la pelirroja.
Lorena asiente, y se encamina hacia donde Harry y el policía hablan. El chico de los rizos, coge a la chica por los hombros, y la aprieta contra su pecho, mientras le da un beso en la coronilla, para tranquilizarla. El policía tiene el móvil en su oreja y escucha la grabación, mientras frunce el ceño.
- Hemos llamado a una ambulancia, vienen de camino - suena una voz dulce a mi espalda, sobresaltándome.
Me giro y veo a una mujer algo mayor, rellenita y con el uniforme de policía, que sonríe, y le devuelvo la sonrisa.
- Vale, gracias.
En ese momento, se acercan Harry, y Lorena cogida de su mano, con cara de preocupación.
Harry se agacha, y toca el largo pelo de la chica inconsciente.
- Se pondrá bien - le digo, tranquilizador.
Los dos le aprietan la mano, y así, esperamos a que la ambulancia llegue.

~Niall Horan~
- El concierto se ha cancelado. Tenemos que ir a ver a Clea, está en el hospital. - Le digo a Liam mientras recogemos todas las cosas.
- ¿Pero que ha pasado? ¿Ella está bien?
- Le ha dado una bajada de tensión, necesita dormir, solo eso.
Le miro, sonriendo como puedo. Termino de meter la guitarra en su funda, y Liam me ayuda a cerrar la cremallera, puesto que mi brazo izquierdo está vendado hasta la mitad del antebrazo.
Me cuelgo la guitarra al hombro, y en ese momento, el móvil avisa de que he recibido un mensaje.
Lo saco torpemente, lo desbloqueo y le doy al mensaje.
Lo leo, y noto que el corazón se me acelera, que la sangre me hierve, y que por un momento el aire no llega a mis pulmones.
Pero el contacto de una mano en el hombro, me hace volver a respirar, volver a sentir el suelo, el espacio a mi alrededor.
Le miro con los ojos anegados de lágrimas que luchan por salir, él sonríe, y me abraza, después, salimos rumbo al hospital.

~Clea~
Me despierto en una gran sala, de un color gris claro. Me incorporo un poco en aquella cama de sábanas blancas y veo a muchas personas, de caras que se enfocan y desenfocan todo el rato. Pero logro distinguir a todos. Zayn. Lorena. Liam. Louis. Harry. Niall. Todos allí, acercándose para verme, para preguntarme qué tal estoy, para simplemente dedicar un sincera sonrisa.
- ¿Qué ha pasado con Ali? - es lo primero que mi boca logra formular.
- Habrá un juicio, que ganaremos - sonríe Louis.
- Gracias chicos - susurro en voz baja, intentando que las lágrimas no salgan de mis ojos. Liam intenta hablar, pero lo corto - Gracias por todo, en serio, sois lo mejor que me ha pasado, os debo mucho, muchísimo, y no quiero irme, no puedo soportar la idea de volveros a dejar aquí, de que me podáis olvidar, así que, por favor, prometedme que no lo haréis, por favor.
La voz se me quiebra, y las lágrimas escapan a mis ojos, y caen limpiando mis mejillas.
- ¿Quién se podría olvidar de una persona a la que va a ver todos los días? - dice Zayn, sonriendo.
- ¿Qué dices? - pregunto confusa.
- Que vamos a vivir juntos, tú y yo, a no ser que tú no quieras.
Las lágrimas empiezan a salir de nuevo, con más fuerza, pero esta vez, cargadas de alegría. Me escondo en el pecho de Zayn, que me abraza, mientras ríe.
- No me gustan las bromas pesadas - le digo mientras le pego un puñetazo en el hombro, retirándome de él. - ¿Cómo vamos a vivir juntos? ¿Es que te piensas mudar a España o como?
- Tú vivirás aquí, conmigo.
- Mi madre te cortará la cabeza si piensas secuestrarme.
- Tu madre, me ha dado permiso para que te quedes a vivir en mi casa, para que hagas tus estudios aquí.
- Ya entiendo, esto es un sueño, un perfecto sueño, ¿verdad?
- Si fuera un sueño, no tendría este moretón ahí.
Se sube la manga de la camiseta un poco, dejando ver un moretón justo dónde unos minutos antes yo le he dado un puñetazo.
- ¡Te quiero! - le grito.
Y le beso, le beso como si nunca antes le hubiera besado, como si el mundo estuviera a punto de acabarse tras ese beso, como si ya nunca más pudiera disfrutar de sus labios después de aquello.
Me separo, repentinamente.
- ¿Y Nerea, qué pasa con ella? No la puedo dejar allí sola, en España, es mi hermana.
- Tranquila, creo que estará en buenas manos - dice Zayn, sin dirigirse a nadie en concreto, pero una mínima reacción, me hace comprender y sonreír, con el corazón estallándome dentro del pecho, de pura alegría.


2 MESES DESPUÉS.
~Nerea~
La música sale de los auriculares y llega ligeramente a mis oídos. Reproducción aleatoria. Las notas de Gotta be you suenan, llegan a mi cabeza y mi boca canta cada palabra casi inconscientemente. Mis ojos están rojos, me pican, pero las lágrimas no están dispuestas a parar. La canción sigue sonando, pero mi mente ya no escucha, se ha sumido en un ligero sueño.
'If I'm louder would you see me'.
Las  palabras llegan ligeramente a mis oídos.
'Would you lay down in my arms and rescue me'. 
Unos acordes de guitarra parecen acompañarlas. 
'Cos we are the same you save me but when you leave its gone again'.
Pero esas palabras no salen de los auriculares, suenan más lejanas, más reales. Me levanto de la cama y, torpemente, intento buscar la fuente de sus palabras entonadas. Me acerco al gran ventanal que ilumina toda mi habitación. Me asomo y me encuentro con su azul mirada, me pierdo en sus ojos mientras tímidas lágrimas emocionadas escapan. Me pellizco. Duele. Es real, ¿o es un sueño tan ansiado que parece real? Me aparto de allí y me obligo a creer que no lo es, que no es real. 
Me siento en la cama y espero que la música desaparezca. No pasa. Su voz suave, acompañada por la guitarra, sigue sonando e inundando la habitación. Sonrío. Lloro. Salto de la cama y corro, corro como nunca antes, corro como si él pudiera marcharse de allí antes de que llegara. Salgo por la puerta y rodeo toda la casa. Lo veo, a pocos metros de mi otra vez. Corro más que antes. Veo su sonrisa, sus ojos brillan por culpa de las lágrimas acumuladas, deseando salir a la luz. Sus brazos se abren, salto encima de él, agarrando con mis piernas su cadera. Me abraza. Lo beso, lo beso como nunca antes, cómo si fuer el primero, como si fuera el último, lo beso con tantas ganas, con tanto sentimiento, que mi corazón amenaza con salir de mi pecho. Está aquí. Es real. Su piel roza mi piel y produce la misma sensación de siempre. Su aroma se filtra por mi nariz y me hace estremecer. Otra vez juntos. Otra vez soy feliz, junto a él. Después de esperar su maldito mensaje durante dos malditos meses. Después de tanto tiempo haciéndome a la idea de que lo destroce todo. Después de tanto echarle de menos, está aquí, conmigo, y yo ya no le voy a dejar escapar más.

~Niall Horan~
Me da la mano. Me la aprieta fuerte. Apoya su cabeza en mi cuello. Sus finos mechones de pelo acarician suavemente mi piel. Estremezco. Un escalofrío me recorre entero. Algo se apodera de mi estómago, ese agradable cosquilleo.
- Sabía que eras tú, desde la primera vez que me miraste a los ojos, y salí corriendo. Sabía que eras tú. Y puede que todo esto se acabe, pero siempre será el primero, siempre serás mi primer amor, y ninguno será igual, y nunca te podré olvidar. Te quiero Niall.
- Lo único que deseo ahora es ser feliz, y eso solo puede ser junto a ti, te quiero pequeña.
Me mira. Sonreímos, cómplices. Sus labios rozan los míos, y siento que me elevo, que el suelo desaparece, y que a su lado, nada me hará caer.

                                                                              F I N

jueves, 11 de octubre de 2012

Capítulo 54.

~Clea~
Ali sonríe con suficiencia, y instintivamente aprieto la mano de Zayn, con fuerza, aunque a él parece darle igual el dolor, puesto que me devuelve el apretón.
- ¿Qué quieres? - dice el chico serio.
- He venido a decirte que tu carrera está a punto de hundirse, papá. - la última palabra sale de su boca entre risas suaves.
Noto que, ésta vez, es Zayn el que aprieta mi mano, el que intenta autocontrolarse para no patear y devastar todo lo que encuentre a su paso. Respiro hondo, y me trago el nudo de la garganta.
- Zayn podrá quitarte al niño, nosotros nos haremos cargo, y su carrera no se hundirá, y si lo hace, él va a seguir conmigo, y yo con él, y tú no conseguirás nada.
La chica esboza una sonrisa, y mira fijamente a los ojos de Zayn, y luego a los míos. 'Tiene cara de psicópata'.
- Tiene razón, Alice, ¿qué ganas tú con todo esto? Nada. Ese niño será mio. A la mierda mi carrera, yo solo quiero estar con Clea, con los chicos, y quiero ser el padre de ese niño, o de esa niña, y alejarme de ti, todo lo que pueda.
El gesto de la cara de la chica, cambia de golpe, volviéndose angustiado, como si esas palabras la hubieran transportado a un mundo irreal al que ella se había montado en su cabeza.
- Pero ella te dejará en cuanto tu carrera acabe, ¿no lo ves Zayn? Solo te quiere por la fama. Sin embargo, yo te quiero, te querría aunque no fueras famoso, vamos Zayn, vente conmigo, y formemos una familia, lejos de esta zorra que solo se quiere aprovechar de ti.
- No lo entiendes. Yo la quiero, la quiero y confío en ella, Alice. Y ella me hace feliz, no puedo separarme de ella, no puedo dejarla, y no te quiero, nunca te he querido. Está mal decirlo, pero te utilicé, y te pido perdón, te ruego que me perdones por ello, pero nunca me iría contigo, nunca dejaría a Clea, la quiero y es ella la que me hace feliz, no tú.
Entonces, miles de cosas se agolpan en mi cabeza, poco a poco, voy entendiéndolo todo, y entonces, toda la ira se esfuma, y solo queda, compadecimiento, compadecimiento a aquella chica, a la que le había quitado el chico de sus sueños, el chico al que quería, el padre de su hijo.
- Lo siento - miro fijamente a sus ojos, negros, que se giran hacia mí.
- ¿Por qué?
- Porque se que lo quieres, y yo te lo he quitado, lo siento, pero yo también le quiero, y no puedo dejarlo, lo siento.
Bajo la mira, y entonces una risa sacude la casa. Vuelvo a mirarla fijamente, pero sus ojos están anegados de lágrimas.
- Sois unos estúpidos enamorados. No lo entendéis, ¿verdad? Yo no le quiero, nunca le he querido, y nunca lo haré, me resulta un arrogante chico que se cree el mejor por estar en ese estúpido grupo. Les odio, siempre les he odiado, desde que empezaron. Y te odio a ti, rubia estúpida, por creer que él te querrá toda la vida, no te das cuenta de que serás un trapo de usar y tirar. Yo, he montado toda esta paranoia, para ganar fama, para destruir la carrera de él, y con ello, la de su estúpida banda, todo lo del embarazo, era mentira, fue demasiado prudente de ponerse un puto condón, pero, esto del supuesto embarazo hará más daño, y luego, nadie lo sabrá, y vosotros os hundiréis, cómo siempre tuvo que ser.
Mi cuerpo arde, arde de rabia,  mi cabeza grita estúpida. se grita estúpida a sí misma, por compadecerse de ella, por creer que había una razón buena para todo lo que la chica estaba haciendo. Y entonces unas ganas imparables de tirarme hacia ella y ahogarla se apoderan de mi. Pero Zayn, saca el móvil de detrás de la espalda, y sonríe, mientras lo manipula y una grabación empieza a inundar la sala. La voz de Alice, mientras relata todo, mientras se pone en evidencia delante de una grabadora sin saber que era grabada. Una sonrisa feroz aparece en el rostro del chico.
- ¿Vemos como se toma esto la policía?
Y antes de que la chica pueda tirarse al cuello de alguno de los dos, unos brazos fuertes la agarran, dejándola prisionera.
- He llamado a la policía, llegarán en unos segundos, estás perdida. - La voz de Harry, hace que toda la tensión, el odio, la ira, el enfado, la furia, todo sentimiento, se esfume de mi cuerpo, y entonces, siento que me caigo, y que sus grandes manos suaves, me agarran sin dejarme caer, sonrío, y me dejo vencer por la inconsciencia.

~Nerea~
Noto un pinchazo en el estómago, y estúpido sentimiento de culpabilidad se apodera de mi. Intento ignorarlo, y seguir apoyada en su cuello, perdida en su boca, pero no puedo, abro los ojos, y entonces, en un segundo, todo cambia. Ni un sentimiento en ese beso. Me aparto y miro a Dan a los ojos, que sonríen, y las palabras salen solas y atropelladas.
- Lo siento, pero le quiero a él, gracias por todo, eres el mejor amigo que nadie puede tener.
Le doy un beso en la mejilla, intentando no mirar sus ojos, para no sentirme pero de lo que ya lo hago. Y le abrazo.
- Siempre lo he sabido. Corre antes de que sea tarde, no dejes que se te escape, ¿vale?
Su aliento cálido abandona mi oreja, sus brazos apartan mi cuerpo, y su boca sonríe, asintiendo. Echo a correr, con lágrimas cayendo por la cara. Las ropas empapadas por la lluvia me pesan, pero me siento tan ligera como si no llevara nada, como el viento me llevara.
Llego a casa. Mi madre me mira preocupada, a quien se le suma mi padre, y el pequeño también se gira cuando corro hacia la habitación.
Cojo el móvil de la mesilla, y envío un mensaje, corto, simple, directo. Y, simplemente, espero allí sentada, a que llegue la contestación, con el corazón encogido.

viernes, 5 de octubre de 2012

Capítulo 53.

~Nerea~
Salgo de clase. Agarro fuerte la carpeta. Me tiemblan las manos y trato de ocultarlo, recogiéndome ansiosa el pelo. Oigo las voces. El ruido de estudiantes riendo, charlando, saliendo y entrando. Miro directamente al suelo y al frente, queriendo evitar encontrar miradas. Noto el corazón latiendo fuerte dentro de mi pecho, así que empiezo a acelerar.
Salgo por la puerta principal, que está atestada de adolescentes, que empujan y pisan sin conciencia alguna. Logro salir. Suspiro, tragando aire nuevo, llenando los pulmones.
Unos dedos dan golpecitos ansioso en mi hombro. Me giro lentamente.
Unos ojos verdes, escondidos tras unos enormes cristales algo sucios. Una sonrisa amable, encantadora. Dejo que mi cuerpo se relaje al instante de verlo, su cara conocida. Un sentimiento de vacío me destroza el estómago.
- ¿Qué tal? - pregunta sonriente.
- Bien - le devuelvo la sonrisa.
Y sin mediar alguna palabra más, echamos a andar.

~Clea~
Noto como me quema la piel de las mejillas, de todo el cuerpo. Imagino que debo estar de un tono rojizo, llena de rabia, con humo saliendo de mi cabeza rubia. Pero nada de eso me importa. Sonrío un segundo, antes de gritar y enganchar el pelirrojo pelo de la otra chica entre mis manos, que golpean con fuerza a todas partes, arrancan y se llevan mechones pelirrojos enganchados.
Ella tarda un segundo en reaccionar, pero lo hace, me agarra del pelo, tirando para todos lados, da patadas al aire, de las cuales, algunas me alcanzan, pero el odio es tal, que no me hacen daño alguno.
Oigo mi voz, como si fuera la de otra persona, gritar todo tipo de palabrotas existentes en el mundo.
Pero entonces. Algo me aprieta fuerte, tan fuerte que me paraliza el cuerpo, apartándome de la chica herida, ya exhausta por lanzar ataques que no causan efecto alguno.
Pataleo, agito la cabeza, y tiro puñetazos que impactan en los brazos de Zayn.
- ¡Suéltame Zayn! ¡Qué la mato! ¡Yo mato a esa zorra! ¡La mato!
Noto un leve aliento cálido en el oído, su voz que susurra, 'tranquila Clea, por favor, hazlo por mi, por favor, tranquilizate, se que eres mejor que ella, no te rebajes a su nivel, por favor'. Suplica y miedo se juntan en esa voz apenas audible. Noto que el cuerpo pierde todas sus fuerza, que los arañazos empiezan a escocer, la cabeza a picar allí donde ha sido magullada, y en la piel empiezan a notarse los moretones donde ha impactado un golpe. Toda la rabia se va, deprisa, evaporándose, dejándome helada por el aire frío que se cuela por la puerta abierta. Me estremezco. Zayn me deja en el suelo y me aprieta contra él, prestándome calor corporal, apaciguando mi furia, tranquilizándome.
Noto las ganas de llorar ascendiendo por mi garganta, las lágrimas aprisionadas en los ojos. Cierro fuerte los puños, aprieto los dientes, y me obligo a no llorar.
- ¿Puedes hablar? - sus ojos están llenos de esperanza.
- Claro, pero, no me sueltes la mano, por favor.
Sonríe a modo de respuesta y me aprieta la mano.

~Lorena~
Ensayan I wish. Sus voces suenan tan compenetradas, con tanta melodía, tan, tan, increíbles juntas, que parece irreal.
Suena la melodía de un móvil. Harry saca su móvil del bolsillo derecho de su pantalón blanco. Lo coge y lee el mensaje. Su cara va cambiando poco a poco mientras lee, va intensificando su preocupación, hasta que lo apaga y lo vuelve a meter en su bolsillo, donde se acopla perfectamente.
Los demás se acercan. Murmuran entre ellos. No logro enterarme de lo que dicen, pero cuando estoy a punto de preguntar, Harry se encuentra delante mio, con sus ojos verdes grisáceos mirándome fijamente, preocupado.
- ¿Que ha pasado?
- Clea. Se ha liado a puñetazo limpio con Ali, Zayn dice que quizás llegue más tarde.
- ¿Pero qué? ¿Clea está bien? ¡Oh dios!
- Sí, ella está bien, Zayn la está intentando tranquilizar.
- No, Clea es demasiado impulsiva, si odia tanto a Ali, puede no darse cuenta de lo que hace.
- ¿Quieres ir a verla?
- Por favor.
Asiente con la cabeza. Se retira hasta los chicos que bajan del escenario. Explica rápidamente que me va a llevar a Clea, y en medio segundo le tengo agarrando mi hombro, fuerte, intentando, ¿tranquilizarme? No sé, pero no me importa, me reconforta.

~Nerea~
Llego a casa. Dan me abraza, cruzamos un 'hasta luego' y se va, como todos los días desde hace unos meses.
Llego a casa, en la que, como es normal, están mi madre y mi hermano pequeño.
- Hola mamá, enano - le digo mientras revuelvo su pelo oscuro.
Mi madre sale de la cocina, me da un beso en la mejilla, y deja el plato de pasta caliente en la mesa.
Voy a mi cuarto, suelo la mochila, me pongo algo más cómodo y vuelvo al salón, dónde el pequeño protesta porque no quiere hacer las tareas.
- ¿Qué tal te ha ido cielo? - pregunta mi madre mientras se estira en el sofá.
- Bien, cómo siempre.
Mi madre suelta un 'me alegro' y fija su atención en la televisión. Yo como, sin demasiadas ganas. Lo termino todo, me tomo la pieza de fruta y recojo la mesa.
Mi madre duerme, mi hermano está haciendo tareas, así que me dirijo a mi cuarto, contenta de poder evadirme un rato.

Paso las fotografías, una a una, despacio, fijándome en cada detalle, mientras los ojos se me humedecen, amenazando con soltar alguna que otra lágrima. Mis dedos recorren el azul pelo de él, su sonrisa con casi imperceptibles brackets, yo, apoyada en su hombro, queriéndome esconder mientras río, el collar en su cuello. Me llevo la mano al cuello, al hueco entre las clavículas, pero no hay nada. Palpo por todo el cuello. Nada. Empiezo a buscar por toda la habitación, desesperada, pero tampoco hay nada.
Entonces algo cruza mi cabeza. Dan y yo hace unas horas, paseando por el parque, pisando las hojas secas, él, agarrándome los hombros, sacudiéndolos fuerte, y luego, sentir el cuello desnudo, sin nada, como si faltara algo.
Se me encoge el estómago. Busco el móvil y llamo.
- Hola Ne - dice alegre al otro lado de la línea.
- Dan, he perdido el collar del trébol.
- ¿Has buscado bien?
- Sí, estoy segura de que se me ha caído en el parque, joder, tengo que encontrarlo antes de que lo puedan coger.
- Tranquila, nos vemos en el parque en ¿quince minutos?
- Vale, gracias.
- De nada.
Y cuelga. Me cojo la chaqueta, vuelvo a ponerme las botas y salgo a toda prisa de casa.

Llego al parque y lo veo sentado en un banco. El cielo está gris, cerrado, amenazando con descargar agua sobre la ciudad. Me meto más en mi chaqueta y corro hacia él, que ya se pone en pie.
Lo abrazo.
- Gracias por ayudar, en serio, eres el mejor.
- Primero busquemos, luego me lo agradeces, ¿vale?
Asiento. Decidimos buscar cada uno por una parte del parque y me voy a rastrear a la acera de enfrente, por la que he llegado.

Termino de mirar debajo de un banco, de retirar todas y cada una de las hojas ya caídas y amontonadas a todos lados. Es el último sitio que quedaba, y no hay nada. El cielo se ha oscurecido, está aún más cerrado, y la noche la empieza a hacerse patente. Y tras tres jodidas horas revisando el ridículo parque no ha aparecido nada. Me llevo las manos a la cabeza, mientras intento que las lágrimas de impotencia no lleguen a salir de mis ojos. Grito, grito muy fuerte, rasgándome la garganta. Los brazos de dan me agarran por detrás, y me tapan la boca. Cuando una gota de lluvia impacta en mi mano. Y tras esa, empiezan a caer todas, con fuerza, con intensidad. Pero me da igual estar bajo la lluvia, mojándome, calándome hasta los huesos.
Me doy la vuelta y veo a Dan, que alza una cadena que brilla, con un trébol de plata en su centro. Noto que las lágrimas escapan a mis ojos, empapando un poco más mi rostro. No me importa llorar, porque esas lágrimas son de felicidad, porque la lluvia las borra, porque tengo que sacarlo todo, liberarme de todo.
Le miro, directamente a los ojos. Noto su cara más cerca de la mía, su respiración calentando mi nariz, y de repente, el roce de sus labios contra los míos, el sabor a lluvia en mi boca, mezclado con el salado sabor de mis lágrimas. Enredo mis brazos en su cuello, y me dejo llevar.