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jueves, 27 de septiembre de 2012

Capítulo 52.

~ Harry Styles ~
Voy a abrir, con la mandíbula bien apretada, intentando fingir una sonrisa.
- ¿Qué pasa rizos? - me alborota el pelo.
Pasa y ve a Lorena, que se ha incorporado y trata de poner bien el vestido y se suelta la trenza que ha quedado destrozada.
- Hola, soy Louis - da un beso a Lorena en la mejilla, que se queda colgada esperando el segundo que nunca llega.
- Yo soy Lorena - responde al fin, con una gran sonrisa en la cara.
- Harry no me dijo que iba a tener compañía, lo siento si os he, chafado la fiesta.
- No, tranquilo, solo, hablábamos.
- No, la verdad es que sí me nos has jodido el momento, se que tú me quieres solo para ti, pero tienes que asumir que nuestra relación es abierta.
- Harry, no hagas eso, en serio, lo aborrezco - dice Lorena.
Louis empieza a reír, tapándose la boca con la mano. Me avergüenzo, noto que me ruborizo, pero intento disimularlo.
- ¿Llevarás a Lorena al concierto de esta noche?
- ¿Un concierto? ¿Vuestro? ¡Ay dios mio! - se tapa la boca para no gritar, e intenta retener las lágrimas.
Miro a Louis y le sonrío, y él me devuelve la sonrisa.

~ Clea ~ 
Abro los ojos cuando siento un roce en la mejilla. Me giro y veo a Zayn, que me dedica una sonrisa de medio lado, mientras sigue pasando los dedos por mi mejilla, por el pelo que se pega a ella. Le cojo la mano, girando la cabeza, y sonrío. 
- Hola - susurro.
'Hola' dice sin palabras. Me da un ligero beso. Acurruca su cabeza en el hueco de mi cuello, pasa la mano por debajo de mi pecho y cierra los ojos, como queriendo volver a dormir. Empiezo a tocarle el pelo, y nos quedamos así durante un cuarto de hora, quizás más. 

- Vamos Zayn, que vamos a llegar tarde - Me apoyo en el marco de la puerta del baño. Zayn pasa un peine cuidadosamente por su tupé, intentando que no se deshaga lo más mínimo. - Tío, que emperifollado eres. 
Resoplo y me voy de allí. Bajo las escaleras, hasta la cocina. Abro la nevera y busco. Encuentro una tableta de chocolate a medias. La cojo y empiezo a darle pequeños mordiscos. 
- ¿Otra vez comiendo? No entiendo como no eres un tonel ya.  
- Ejercicio. 
Levanta las cejas, acusativo. Me río y le retiro la mirada, intentando hacerme la enfadada. 
Se acerca a mi, intentando ser silencioso, pero mi oído es demasiado fino, y él demasiado torpe. Cuando está cerca de mi, me besa el cuello. Me estremezco. 
- Perdón. - susurra, calentándome la oreja con su respiración. 
Me giro y le sonrío. Engancho las manos tras su cuello y, mirándole a los ojos, le beso. 

~ Lorena ~ 
- ¿Dónde vamos, pues? - cojo el bolso y salgo detrás de Louis. 
- Niall y Liam nos esperan. Zayn y Clea van de camino, si no se han entretenido. 
Su tono es divertido. Yo me sonrojo, no había pensado en Clea en todo el día, y me siento algo culpable. Unas grandes manos me agarran los hombros, con fuerza, haciendo que los encoja. Miro hacía atrás, y me encuentro a Harry sonriéndome. 
- Para, me haces daño - le cojo una mano y se la quito. 
- Pero, ¿queréis venir? - dice Louis que se ha sentado ya en el asiento del conductor y pone el coche en marcha. 
Harry se acerca a mi oído y me susurra algo que no llego a comprender. Me encojo de hombros y lo sigo hasta el coche. 

Llegamos a un gran local. Parece que estamos en la parte trasera. Nos bajamos del coche y entramos a través de una pequeña puerta al establecimiento.Los chicos echan a andar, como si conocieran demasiado bien el lugar. Al cabo de unos minutos, entramos en una sala grande. Totalmente cerrada, pero con mucha iluminación. Hay un gran escenario, y en él, un chico rubio, con un polo rojo, y un chico castaño con una camisa a cuadros. Niall y Liam. 
Los chicos bajan del escenario cuando ven a Louis y Harry. Se saludan con un simple hola, y un intercambio de sonrisas, y centran su atención en mi. 
De repente, noto que se me taponan los oídos, y solo distingo el movimiento de sus bocas al hablar. Intento tranquilizarme, pero solo consigo ponerme más nerviosa. No sé como, encuentro palabras en mi boca, que piden agua. Después. noto que alguien me coge la mano y me guía a través de la sala, al pasillo por el que hemos llegado hace unos minutos. Veo un deposito de agua, con vasos de plástico al lado. Cojo uno, lo lleno y me lo bebo de un trago. Poco a poco me tranquilizo, y descubro que ha sido Niall el que me ha acompañado a por agua. 
Lo miro bien. Su rubio pelo, sus ojos azules, su nariz algo grande, sus dientes con brackets, su polo rojo que le queda un poco ajustado en los brazos y el abdomen, sus pantalones color crema, y sus zapatillas blancas. 
Vuelvo a subir la mirada, lentamente, y veo que tiene el brazo vendado. 
- ¿Qué te ha pasado? - le señalo el brazo. 
Él mira, y esboza una sonrisa fingida. - Le pegué un puñetazo a la pared - dice mientras se encoge de hombros. 
- ¿Y eso?
- Nerea. 
Su voz sale rota. Su cara cambia radicalmente, y baja la mirada al suelo. 
Una culpa irracional se apodera de mi. No, irracional no, tengo toda la razón en sentirme culpable, yo tengo toda la culpa de que ellos ya no estén juntos, toda la culpa. 
Intento buscar su mirada, pero está perdido, fuera de allí. 
- Niall yo, lo siento - digo con las lágrimas en la garganta, me la aclaro - lo siento mucho. 
- Volvamos, nos estarán esperando. 
Me mira y sonríe, o hace el intento, porque sus labios se curvan en una extraña mueca. 
Volvemos a la gran sala y hacen las presentaciones formales. Después, deciden ensayar mientras esperan a Zayn, y yo, disfruto del 'concierto' privado como si fuera el sueño más bonito del mundo, que en este caso, no es un sueño, es una increíble realidad. 

~ Zayn Malik ~ 
Tocan a la puerta. Intento no hacer caso, seguir fundido en sus labios. Vuelven a tocar, ésta vez con más fuerza. 
Clea se separa, con el ceño fruncido, y va hasta la puerta. 
Vacila unos segundos antes de girarlo y abrir la puerta. 
Corro, y en unos cuantos pasos estoy junto a ella, agarrándola fuerte por la cintura, en un intento de demostrar que es mía, y también de retener el odio que le asciende por el cuerpo, provocando un aumento de su temperatura, y haciendo que su piel se ponga de un tono más rojizo. 
- Oh, vaya, pero si la zorra está aquí. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Capítulo 51.

 ~ Zayn Malik ~
- Hasta mañana rizos. Encantado de conocerte Lorena. - Saludo a los dos que no se han molestado en salir del coche.
- Igualmente Zayn - sonríe - Hasta mañana guapa. - Se despide de Clea.
- Hasta mañana Lorena. Y Harry, cuídamela, o tu descendencía quedará en el olvido.
- Yo también me alegro de verte, pequeña. - Se tapa la entrepierna.
Nos reímos.
Harry arranca el coche y en pocos minutos se pierde de vista.
Entramos a casa.

~ Nerea ~
Respiro hondo. Me echo agua fria en la cara. Me seco con la manga del jersey y me echo unas gotas para que la rojez abandone mis ojos. Me miro una última vez al espejo, comprobando que apenas se nota que he estado llorando. Salgo al pasillo.
No se oyen ruidos, ni se ve a nadie en él. Las puertas están totalmente cerradas, todas ellas, una hilera de puertas de madera altas se expande hasta perderse al fondo del largo pasillo.
Cuento hasta diez en silencio, mientras ando, buscando el aula.
Llamo a la puerta. Un débil '¿se puede?' preguntado a media voz sale de mi garganta, todavía presa de un nudo que la oprime. Me aclaro la garganta. La profesora me mira molesta, pero hace un gesto que me indica que pase, me siente, y me calle.
Recorro la clase,  intentando ocultarme en el ancho jersey fino que llevo puesto, mientras todas las miradas caen sobre mi.
Llego al final de la clase, y me siento en mi pupitre, el más apartado de todos, junto a la ventana.
La profesora da un manotazo a la mesa, y parece hacerse daño, pero intenta disimularlo.
Me hundo en mi pupitre, dando gracias en sinlecio a la profesora por haber quitado todas las atenciones de mi.

~ Zayn Malik ~
- Zayn, ¿dónde mierda tienes la comida? - Clea rebusca en el frigorífico - Oh por favor, Zayn, ¿qué tienes en la cabeza? Que tienes que comer joder, ¿en serio no tienes nada? - sigue rebuscando por la despensa y cajones varios.
Se para, me mira. Unos mechones le caen a la cara, y ella se los intenta poner detrás de la oreja, pero vuelven a soltarse.
- Y ahora te ríes de mi, ¿pero qué te crees que eres Malik?
- Me creo que soy tio. Que tengo 19 años. Que soy famoso, cantante. Que soy dolorosamente guapo. Estoy increiblemente bueno. Y mi temperatura corporal ahora mismo sobrepasa la normalidad.
- Vale, veo que sobro. Os dejo solos a ti y tu amor propio. Adios Malik y autodisfrutate, ya sabes, piensa mal campeón.
Intenta ir hacia la puerta, pero la cojo antes de que llegue. Empieza a patalear, y a soltar ruidos raros desde el fondo de la garganta, pero la aprieto más contra mi.
- Zayn, me estás aplastando las tetas.
- ¿Explotarán?
- ¡Estúpido!
Aprieto menos, y ella se da la vuelta.
Noto su pulso acelerado contra el mio, su respiración en el hueco de mi cuello.
Mis labios chocan contra los suyos. Un beso largo, lleno de pasión, quema.
La cojo en brazos, sus piernas rodean mi cadera, asiendola con fuerza. La llevo hasta el salón y la tumbo en el sofá, quedando encima de ella.
Noto su piel ardiendo bajo la ropa que poco a poco va desapareciendo, entre beso y beso.
No queda ropa entre nosotros. Clea me mira, con una preocupación tratando de ser escondida.
- ¿Qué pasa?
- ¿Tienes protección?
- Tranquila pequeña, esyá todo controlado.
Le sonrío, y ella me devuelve la sonrisa. La beso, esta vez con menos ferocidad, un beso que se alarga, mientras la hago mia, de nuevo.

~ Harry Styles ~
Giro a la derecha. Estoy conduciendo despacio, por ella, no quiero correr peligro con ella dentro del coche. Vuelvo a girar, y aminoro la velocidad cuando entro por la verja que se abre poco a poco. Paro el motor, y me dispongo a salir, pero ella me agarra la mano.
- Harry, se supone que me deberías llevar a casa, mi padre estará preguntándose donde estoy, y no es bueno cuando...
Mis labios ahogan sus palabras. Es un roce leve, un beso corto, pero la hace callar, despreocuparse, relajarse.
- Todo está controlado, tranquilízate un poco.
Le sonrío, y ella se sonroja, sin darse cuenta. Me suelta la mano y salgo del coche, corriendo hacia su puerta.
La abro, y ella me mira mal, me enconjo de hombros.
- ¿Qué?
- Como sigas haciéndo cosas como estas te odiaré.
- ¿Por qué? - río.
- ¡Harry, estamos en el siglo veintiuno, y además no tengo 5 años!
Sale y da un portazo. Pasa pormi lado y se va hasta la puerta. La sigo con la mirada, y al ver que me espera, corro hasta allí.
Abro la puerta y entramos. Voy a la cocina, y cuando vuelvo la veo sentada en el sofá, con los pies recogidos sobre él.
- Anda, ponte cómoda mujer, no estés ahí de pie - le digo irónicamente, y le ofrezco un botellín de cerveza.
- ¿Sabrás que soy menor verdad? Si me entra un arrebato de celos, podré decir que me emborrachaste e intentaste abusar de mi.
- No harías eso, estás enamorada de mi - le sonrío desafiante.
- No lo estoy, idiota.
- ¡Se te nota en la cara!
- No seas idiota.
Y de repente un cojín impacta en mi cara, pillandome desprevenido. La cerveza me cae encima de la camiseta. Me vuelvo hacia ella, que ríe. Me levanto y me tiro al sofá, sofre ella, intentando hacerle cosquillas, pero sigue impasible.
- ¡Esto no vale, no eres humana, es trampa!
Ríe con más ganas. Mientras la observo. Entoncés para de reír, y me mira a los ojos, verde contra gris verdoso. Y, como un acto reflejo, la beso.
La beso, y noto que me acelero, que mi respiración empieza a agitarse, y la suya también, pero entoncés, su mano me aparta de ella, que me mira tímida.
- Lo siento, si quieres que pare, dímelo, soy un estúpido.
- No, no es eso, esto es lo único que quiero hacer, es lo único en lo que pienso ahora mismo, es solo que...
- ¡Harry, abremé, que no tengo llaves!
Me aparto de ella, mientras susurro entre dientes, '¡Maldito desafortunado!' respiro hondo, y voy a abrir.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Capítulo 50.


~ Lorena ~
Estoy sentada junto a un señor mayor, con unas grandes gafas antiguas, que hacen que sus ojos se vean terriblemente inmensos tras los gruesos cristales. Su boca se mueve mientras lee la página del periódico, ensimismado, sin darse cuenta de que lo observo. Tengo las piernas cruzadas, y mis dedos tamborilean sobre la piel desnuda de mis muslos. Llevo un vestido de un tono coral, de manga corta ancha, con un bonito escote; se aprieta en la cintura con un cinturón fino trenzado de color marrón chocolate y cae suelto hasta la mitad del muslo. El pelo me cae en una trenza sobre el hombro.
- ¿Por qué te has arreglado tanto? - miro hacia arriba y veo a Clea.
Ella viste unos pantalones cortos vaqueros con hilachos sueltos, los bolsillos sobre salen de ellos, con un estampado de calaveras oscuras. Lleva una camiseta blanca ancha, de tirante ancho y sin escote alguno, con un rayo en plateado en todo su centro.
- Me apetecía ponerme un vestido, solo eso.
- ¿Y también te apetecía ir a la peluquería para que te hicieran un extraordinario peinado que combinara con tu increíble maquillaje? - me sonrojo- ¿Me lo cuentas o te lo saco ala fuerza?
- Harry viene a recogernos al aeropuerto. - digo con una débil voz.
- Zayn también – sonríe ampliamente.
En ese momento avisan de que nuestro vuelo saldrá en unos minutos, cogemos las maletas y todo lo correspondiente y nos vamos hacia el avión, rumbo a Londres.

~ Nerea ~
Me despierto. El pulso está acelerado, muy acelerado. Tengo todo el cuerpo empapado en sudor, pero estamos en otoño, la temperatura exterior es fría. Me duelen las palmas de las manos y al inspeccionarlas me doy cuenta de que se me han quedado engarrotadas por haber estado tanto tiempo con los puños apretados. Me incorporo lentamente, y suelto el aire retenido. Empiezo a respirar trabajosamente, mi mente aún sigue en la pesadilla. Me llevo la mano al pecho, y noto que mi corazón está acelerado, el miedo aún sigue en mi cuerpo. Muevo la cabeza, pero lo único que consigo es marearme. Me levanto de la cama y, a trompicones llego al baño. Me echo agua fría en la cara. Me miro al espejo. Tengo la cara terriblemente pálida, y se nota el miedo aún latente en mi cuerpo. También hay unas pequeñas ojeras bajo mis ojos, de cansancio.
Vuelvo a la cama y me siento, con la espalda apoyada en el cojín.
Mañana hay instituto, y son las cuatro de la mañana. Mi mente se bloquea en la palabra instituto, y mi cuerpo empieza a temblar ligeramente.
Me agarro los codos, como si quisiera abrazarme a mi misma.
‘Tranquila’ susurra mi cabeza ‘no va a pasar nada, no pueden contigo, eres fuerte, no pueden hundirte’.
Pero no sirve, mi cuerpo sigue temblando. Nada sirve para sofocar el miedo al tener que enfrentarme un día más a insultos, a miradas de asco, a pintadas en las paredes. Me miro la pierna, un moratón reluce a la altura del muslo. Enfrentarme a empujones.
Me tumbo en la cama, de cara a los posters de la pared. Cierro los ojos, y mi mente empieza a recordar aquel día en que los conocí. Poco a poco, dejo de temblar, mi pulso vuelve a la normalidad, y vuelvo a sentir el frío del otoño pegado a mi piel, mientras una sonrisa se pinta en mi cara, y el sueño se hace dueño de mi cuerpo.

~ Harry Styles ~
Conduzco rápido, me gusta la rapidez, me gusta el sentimiento de libertad. Oigo los pitidos del claxon de algún que otro coche, algún que otro insulto, pero sigo a mi velocidad, cambiando de carril para adelantar, acelerando en semáforos que amenazan con ponerse en rojo.
- ¡Estúpido que nos vas a matar!
- Tranquilízate, conduzco a menudo, y mírame, sigo vivo.
- Eso es lo que me extraña.
Aminoro la velocidad, y Zayn se relaja, su tensión desaparece ligeramente y vuelve a mirar por la ventanilla, aflojando la mano que agarra la puerta. Pero entonces pego otro acelerón para escapar a un semáforo y freno de pronto ante un paso de peatones antes de arrollar a una mujer que pasa presurosa, enviándome una mirada de odio a través del cristal de sus gafas.
- ¡Gilipollas! - grita Zayn mientras se recoloca en el asiento, al parecer había salido disparado al frente en el frenazo.
Sonrío mirando aún al frente, giro a la derecha y hago otro giro brusco para aparcar el coche.
Miro a Zayn, que clava sus ojos llenos de furia en mi, yo me encojo de hombros y sonrío.
- ¡Hemos llegado!
- Haré que te retiren el permiso maldito Styles del demonio.
Me río y salgo del coche. Me estiro y doy una bocanada de aire que inunda mis pulmones.
Cierro la puerta del coche, y, sin esperar a Zayn, empiezo a andar hacia el aeropuerto.
Hace un buen día para estar a mediados de otoño. Cojo la chaqueta y escondo la cara en ella para que el aire frío no me de en la cara. Hace mucho aire, pero el sol brilla en el cielo, aunque no aporta ni una chispa de calor.
Llego al aeropuerto, por suerte no hay demasiada gente, y la chaqueta me cubre la cara, las gafas de sol no dejan ver mis ojos y me he recogido el pelo, y puesto una gran gorra, que hace que parezca que mi pelo es corto. Una mano se apoya en mi hombro, y me doy la vuelta lentamente, con miedo a que alguien me haya reconocido.
Veo a Zayn, también intentando ocultar la cara como puede, y suspiro aliviado.
- ¿A que hora llegaba el vuelo?
Miro el reloj, distraídamente.
- A las nueve, son las nueve menos cinco.
Me encojo de hombros y empiezo a andar hacia el fondo del aeropuerto. Llego a las sillas y me siento, comprobando el reloj.
Una voz masculina algo chillona, anuncia que un vuelo va a aterrizar, me levanto corriendo de la silla y busco a Zayn con la mirada, pero no lo encuentro y sin él me voy a recibir a las chicas, a Lorena.

~ Lorena ~
El avión aterriza. El vuelo se me ha hecho eterno, no podía conciliar el sueño, y tampoco podía concentrarme en mi libro, y mi móvil estaba sin bateria y debía llamar a mi madre al llegar.
- Clea – susurro – Clea despierta – la cojo por los hombros y empiezo a sacudirla.
- Mamá que te he dicho que no, que no voy a ir contigo a comprar.
- Clea despierta, que estamos aterrizando, hemos llegado.
Le doy un ligero guantazo en la cara, y entonces sus ojos se abren de par en par, y se lleva la mano a la mejilla.
- ¡Hija de la gran...
 - ¡Clea que hemos llegado idiota! - la corto.
Empieza a mirar a su alrededor, la gente está desabrochando sus cinturones y salen poco a poco del avión con sus maletas a cuestas.
Se incorpora, despierta del todo, y coge su pequeño equipaje. La imito y salimos del avión.
Empiezo a andar, mientras miro a todos lados, buscándolo. 'mierda, ¿quién me mando no ponerme las gafas?'. Cierro los ojos un poco para poder ver mejor. Nada, ni rastro del rizos.
- Hola guapa – me giro y veo a un tipo con gafas de sol y una gorra.
El chico se inclina hacia mi, para darme un beso, pero mi mano impacta en su mejilla. Bajo la mano, que pica, intento que no note que me he echo daño, escondiendo la mano tras el vestido.
- Eres un gilipollas.
- Y por lo visto sería un agente secreto buenísimo – sonríe y baja un poco las gafas, y entonces lo reconozco, reconozco sus ojos verdosos, con un tono grisáceo, sus labios carnosos y rosados, sus dientes blancos y perfectamente alineados, formando esa sonrisa que me hace sonrojarme.
- Harr...
Pero sus labios seguidos de su lengua me impiden terminar de pronunciar sus nombre. Sus manos aprietan ambos lados de mi cara, y sus labios están junto a los mios, fundiéndose en un dulce beso, un beso que llevo esperando demasiado tiempo, un beso que me parece irreal. Cierro los ojos, cierro los ojos y lo sigo viendo a él, a través de mis párpados.
Entonces se retira, y lentamente abro los ojos, con la boca aún entreabierta, sin ningún atisbo de pintalabios en ella. Sonríe, Harry sonríe y me mira, con sus grandes ojos.
- Hola preciosa.
Y me da un ligero beso en los labios, me coge de la mano, entrelazando sus dedos con los mios, y coge mi maleta con la mano que le queda libre. Echamos a andar, fuera del aeropuerto. Escondo mi mano en la espalda y sin que nadie se de cuenta, me pellizco, todo aquello, es real.

Esto se acaba.

Bueno, pues quería hacer un aparte en la historia para deciros algo que creo que ya sabéis o habéis intuido. Esta fanfic se acaba. 
Sí, la verdad es que me da cosa terminarla, pero la historia ya no da para más en mi cabeza, y creo que va siendo hora de terminarla. 
Creo que solo habrá como unos cinco o seis capítulos más, en los que todo se desarrollará bastante rápido, para no aburriros con capítulos chorras. 
Bueno, quería daros las gracias a todos los que leéis la fic, a todos los que la habéis seguido desde el principio, y a todos los que a lo mejor empezaron hace poco a leerla. 
La verdad es que muchos me dijisteis que no queríais que acabase el fanfic, que os gustaba mucho, y bueno, lo siento, porque yo creí que esto iba a ser más largo, pero teniendo en cuenta que ya empiezo el instituto, que entro a tercero, y que los estudios van por delante, es mejor que la termine ya. 
Gracias por leer, por los comentarios, por decirme que escribo muy bien, porque verdaderamente, eso significa mucho para mi, que a la gente le gusta como escribo, me da más ganas de intentar escribir un libro en el futuro, así que de verdad, gracias, muchísimas gracias por leer, porque, esto fue un proyecto, cuando lo empecé no tenía ni idea de como iba a desarrollar la historia, básicamente, escribía sobre la marcha, y al final salió esto. 
No quiero enrollarme demasiado, ni dármelas de escritora profesional. 
Os quería comentar que estoy dándole vueltas al tema de escribir otra novela, un fanfic, o quizás una historia normal, sin personajes famosos ni nada por el estilo, y quería pediros vuestra opinión, así que, ya sabéis, si queréis que escriba otra, dejadme un comentario, o por twitter, me da igual. 
Y bueno, otra vez más, muchas gracias por leer, gracias por seguir la historia, gracias por los halagos, gracias, por todo, espero que os haya gustado esto, y que os quiero mucho.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Capítulo 49.


~ Nerea ~
Llaman a la puerta. Me levanto del sofá, paro la televisión y voy a abrir, sin prisa.
Abro la puerta y algo me golpea la mejilla, suavemente, pero la impresión me hace girar la cabeza.
Antes de que vuelva a mirar hacia la puerta, un peso cae sobre mi, pillándome de improvisto, haciendo que caigamos al suelo, el cual está frío.
Rubios mechones de pelo se alborotan a mis hombros.
- ¿Clea? - la aparto bruscamente de mi - ¿Por qué me has dado?
- ¡Porque eres una terrible idiota!
- ¿Y eso a que viene?
Su mirada se desvía hacia el salón, la pantalla congelada de la televisión.
- ¿Estás viendo los vídeos del verano?
- Si – digo mientras me encojo de hombros, despreocupada.
- ¡Te odio!
- ¿Me quieres decir que he hecho?
- Se supone que somos mejores amigas, se supone que nos lo contamos todo.
- Sigo sin pillarlo.
- ¡Eres idiota, Dios!
- Eh, que yo no te he insultado.
- ¿Qué ha pasado con Niall?
Una sensación de malestar se asienta en mi cuerpo. Intento mantener la calma en la voz, como si no me produjera ningún sentimiento hablar de ello.
- Nos hemos dado un tiempo.
- ¡Has cortado con él!
- ¿Si lo sabes para qué quieres que te lo diga? - noto la aspereza en mi voz.
- ¿Por qué lo has hecho? - dice sin darle importancia al tono de mi voz.
- Porque ya no siento lo mismo por él.
- Nerea, a mi no me engañas, se te nota en la voz que te cuesta terriblemente pronunciar esas palabras.
- Es la verdad.
- Nerea.
- ¡Es la verdad, joder! - un nudo en la garganta me impide tragar, el aire es como si no llegara a los pulmones.
Bajo la vista, intentando escabullirme de los ojos de Clea, que me buscan, pidiendo la verdad, la verdad que ni yo misma entiendo, que ni yo misma tengo clara.
- No lo sé, simplemente, no lo sé – sigo mirando al suelo, como si por alguna estúpida razón mirar las finas lineas de las baldosas me ayudara a expulsar las palabras – Vi aquella fotografía, y no sé Clea, no me entró ningún sentimiento de odio, de dolor, nada, y entonces me planteé que quizás las ganas de quererlo me habían echo creer que le quería, pero que el tiempo y la distancia, y Dan, lo estaban, ¿erosionando?
Silencio. Largo e incómodo silencio. Puedo oír el pulso de mi corazón, cada latido, la fuerza de mi respiración.
Unos brazos que agarran mi hombros, una mano que me obliga a subir la cabeza, a mirar a los ojos azules, a la sonrisa desdibujada de la cara.
- No creí que llegara a tener una mejor amigan tan idiota, tan ilusa. - mis ojos se clavan duros en ellos – Quiero decir, que quizás si no sentiste nada al ver esa foto, es porque dentro de ti sabes que no es él, que no es Niall el que besa a esa chica.
- Pero no es solo eso. Es, es que cuando estoy con Dan, no sé Clea, es una sensación extraña, no es solo amistad. Fui a su casa, a contarle lo de Niall, y me abrazó, y toda mi piel se erizó, me estremecí, y luego, sentí unas ganas increíbles de besarle, pero reaccioné en el último momento, apartando la cara.
- ¿Sabes lo que te pasa? Tienes miedo. Tienes miedo a que de verdad sientas algo por Dan, porque sabes que quieres a Niall, y que te destruiría querer a dos personas, que te quieren. Pero, deberías arriesgarte. Besar a Dan.
- ¿Y si pasa lo que tú has dicho?
- Estoy casi segura de que no pasará, que Dan solo te sirve de excusa porque no puedes ver a Niall y a él si.
- ¿Para qué has venido?
- Mañana a la tarde me voy a Londres.
- ¿Qué? - grito
- Le he contado a Zayn lo de tu plan, le ha parecido bien y me ha averiguado un billete para mañana, para irme con Lorena.
La abrazo, la abrazo muy fuerte. 'Capulla' le susurro en el oído, y noto el aire que escapa a su risa, caliente.
- ¿Quieres que le diga algo a Niall?
- No, no, tú tienes tus propios problemas que resolver.
- Ah por cierto, Niall se – carraspea – se rompió algo de la muñeca. - Lo dice muy rápido, echando todo el aire a la vez.
- ¿Por mi culpa?
- No sé Nerea.
- Seguro que si. Clea dile que lo siento mucho, que no haga ninguna estupidez, que no se lo merece.
Asiente. Me da un abrazo y nos despedimos, con un hasta pronto. Ahora que lo pienso, casi nunca me despido de nadie con un adiós, ¿por qué? Supongo que el adiós significa que no vas a volver a esa persona, o que lo harás dentro de demasiado tiempo como para recordarla, y a mi me angustia pensar en que no voy a ver más a mis amigos, a mis padres.

~ Harry Styles ~
Mis rodillas no paran de moverse, y mis manos, entrelazadas, botan enérgicamente sobre las rodillas.
- ¿Quieres parar ya de hacer eso? Me pones nervioso – la irritada voz de Niall.
Abro la boca para responder, pero me siento demasiado culpable, y la cierro, sin querer meter más la pata.
- ¿Por qué estás tan nervioso mi pequeño Hazza? - Louis pone morritos mientras se agacha, apoyado en mis rodillas.
- ¿Va a venir a visitarte la novia? - rie Liam.
- Aun no es mi novia, pero espero que no tarde demasiado en serlo.
De repente, todos los chicos me miran, con expresiones entre la sorpresa, incredulidad y asombro.
El rubor de mis mejillas aumenta.
- ¿Cómo? - dice un torpe Louis.
- ¿Quién? - le sigue Niall.
- Chicos, tranquilos.
- ¡Tranquilos una mierda, explícate Hazza! - Louis tiene una expresión cómica.
- Pues, llevo unas semanas hablando con una amiga de Nerea y Clea, y va a venir mañana por la tarde.
- ¿Lorena? - pregunta Zayn sorprendido.
- ¡Oh Harry, esa chica te gusta, te gusta de verdad! - dice Liam – mirad que rojo se nos ha puesto.
- Si Zayn, Lorena, pero ¿tú como lo sabes?
- Em, bueno, porque Clea se viene con ella.
- ¿Qué? - vuelven a gritar los demás a coro.
- Bueno, es que, es algo largo de contar.
- Adelante Malik, tenemos, toda una larga tarde – dice Louis, alargando la a de tarde.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capítulo 48

~ Harry ~
- Vamos Niall, ¿quieres dejar el brazo quieto? ¡Si te estás muriendo de dolor!
- ¡Pero es que el dolor me ayuda a no pensar en ella!
- ¡No seas masoquista!
Le cojo el brazo y lo dejo en la tira azul que le cuelga en el cuello, con cuidado.
- Y ahora, ¿me vas a explicar que demonios ha pasado con Nerea?
- Ya te lo he dicho Hazza, que me ha dejado.
- Pero, ¿por qué?
- Porque no sabe lo que siente por mi ni por Dan - le cuesta hablar de ello sin que se le quiebre la voz.
- ¿Quién es Dan?
- Un chico de su clase, su mejor amigo, o eso era, ahora ya no lo sé.
- No te creo. Dime la verdad.
- Es la verdad idiota.
- No puede ser la verdad, ¡pero si eras toda su vida!
- Pero la he jodido, siempre lo jodo todo, siempre lo estropeo todo, siempre acabo con lo que más quiero.
- No digas eso.
- Pero es la verdad. Mira Hazza, si no hubiera sido tan egoísta, tan celoso, entonces no habría ido a aquel pub, no me habría emborrachado como un gilipollas, y no me habría liado con ninguna chica. Y entonces, ella no se habría planteado sus sentimientos, y no lo habríamos dejado.
- Niall, no sabes si te liaste con esa tía o no, y seguramente si se habría replanteado sus sentimientos, porque Dan seguiría en su vida, y ella seguiría confusa.
- ¡No debería haberla dejado ir de aquí Harry, no debería haberla dejado volver!
- No tenías otra opción.
- ¡La echo de menos, joder, la echo muchísimo de menos!
- Lo sé Niall.
- No, no lo sabes, porque tú no estás en mi cabeza, ni en mi corazón, tú no sabes lo que es estar enamorado de una persona, Harry no lo sabes!
- No, no lo sé, pero si se lo que es querer a una persona como si fuera tu hermano, si se lo que es verle mal, mirarle a la cara y que se te encoja el estómago porque está destrozado, Niall, yo la echo de menos, yo no la quería como la quieres tú, y seguramente no la echaré de menos tanto como tú, pero estoy mal por verte así, por saber que no puedo hacer nada por ti, que eres mi hermano, a la mierda la sangre, y a mi también me duele.
Se echa sobre mi, abrazándome.
- ¡Eres un ñoño Styles!
- Lo sé, pero hazme caso, Nerea te quiere tanto como tú la quieres a ella, y pronto se dará cuenta de ello.
- Gracias Harry.
- De nada, pero dejemos ya las ñoñerías, que nos esperan.

~ Clea ~
- ¿Qué podemos hacer?
- ¿Por qué no lo denunciáis a la policía?
- Si, el asunto del chantaje está solucionado, pero, ¿cómo averiguamos si de verdad está embarazada de Zayn?
- Que se haga la prueba de paternidad.
- Ella no va a querer.
- ¿Tenderle una emboscada?
- ¿Cómo qué? ¡Oh vamos Ne, conozco esa expresión, ¿qué tramas?!
- ¿Lorena?
- ¡Hola Clea!
- ¿Cómo estás?
- Emocionada y haciendo la maleta.
- ¿Cuándo te vas?
- Mañana a la tarde.
- ¿Será tarde para reservar en tu mismo vuelo?
- ¿¡Qué!?
- Es largo de explicar, por favor, respondeme, es urgente.
- Creo que no es tarde.
- ¡Pues nos vamos juntas a Londres!
- ¿Qué? ¿Pero cómo?
- Lorena, te tengo que dejar, nos vemos mañana en el aeropuerto y te explico ¿vale?
- Vale, hasta mañana Clea.
Zayn
- ¿Y crees que funcionará?
- Por cuarta vez Zayn, no tengo ni zorra, pero habrá que intentarlo ¿no?
- Tienes razón, tienes razón.
- ¿Cómo vas con los paparazzi?
- Bien, los tengo todo el día en frente de casa, me han puesto más guarda espaldas para cuando tenga que salir, y los managers no están demasiado contentos conmigo, ni con Niall.
- ¿Qué ha pasado con Niall?
- Nerea lo ha dejado, y él se pego contra la pared y tiene la muñeca fracturada, va con escayola, ¿no te lo ha contado Nerea? ¿No te has enterado en las redes sociales?
- Sabes que a mi la tecnología no me va demasiado.
- Tienes razón. Bueno, ¿para cuando te saco el billete?
- ¿Mañana a la tarde? Es para ir con Lorena.
- Vale, ¿a que hora?
- Las cinco.
- Vale, haré todo lo posible.
- Gracias Malik, eres el mejor.
- ¿Malik? ¿Desde cuando me llamas por mi apellido?
- Anda tonto, nos vemos mañana, te quiero.
Cuelgo. Me tumbo en la cama. ‘¿Cómo es posible que Nerea no me haya contado lo de Niall? Se supone que nos lo contábamos todo. No le des tanta importancia Clea, seguro que no quiere hablar de ello con nadie, seguro que no lo está pasando demasiado bien, y para colmo tú vas a volver a ver a tu novio, y ella lleva sin verlo cuatro meses, eres una egoísta’. Me levanto de la cama, ahuyentando a la voz de mi cabeza.
- Mamá.
- Dime Clea.
- Mañana cojo un avión a Londres.
Un plato de la vajilla cae al suelo y se rompe. Mi madre se gira lentamente, y su cara no presagia nada bueno.
- ¿Qué?
- Mamá, dejame que te lo explique. Lorena va a visitar a su padre, y como yo hace mucho que no veo a Zayn, pues me ha invitado a ir con ella.
- ¿Y Nerea va?
- Nerea no, ha roto con Niall, con su novio.
- Pero Clea, me deberías haber avisado antes, que es irte a otro país, que no es irte a la casa de un amigo, en el barrio de al lado.
- Por favor mamá, que ya me han sacado el billete y todo, por favor, que lo echo mucho de menos - una lágrima escapa a mis ojos.
- Está bien - dice resoplando - pero cuando vengas, que sepas que estás castigada.
- ¡¿Por qué?!
- Por no avisarme con tiempo, y no me grites a ver si no vas a ir.
- ¡Gracias mamá, eres la mejor, te quiero!
Le doy un beso y salgo corriendo de la cocina, de la casa, rumbo a ver a Nerea.

  
( Hoooooooooooooooola! Pues nada, esto es simplemente para disculparme por haber escrito un capítulo taaaaaaaaaan cortito, pero esque la imaginación escasea en mi cabeza. Bueno que si os gusta comentéis en el capítulo y que muuuuuuuuuuuuuuuchas gracias por leer, en serio, os quiero)
 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Capítulo 47.

~ Clea ~
- Hola amor.
- ¿Cómo puedes ser tan cabrón? - las lágrimas salen a borbotones de mis ojos - Te acuestas con una tía, la dejas embarazada y no me lo cuentas, no me cuentas que vas a ser padre, ¿por qué mierda no me lo has contado Zayn? ¿Por qué joder? ¿Es que no confías en mi? ¿Es que creías que te dejaría? ¿Creías que te iba a querer menos?
- No te lo conté porque no lo sabía - dice con una voz extremadamente cansada.
- ¿Cómo que no lo sabías? Mira Zayn, que no soy gilipollas.
- Porque no estoy seguro de ser el padre del bebé que espera, si es que de verdad está embarazada.
- ¿Cómo?
- Clea, es verdad que me acosté con ella - se me encoge el estómago - pero tuve cuidado, siempre tengo cuidado joder.
- Lo siento - intento decir.
- No, tranquila, tú no tienes nada que sentir, debería habertelo dicho cuando me enteré, debería habertelo contado. - suena terriblemente agotado.
- Zayn, ¿estás bien?
- Estoy...estoy en el hospital.
- ¿Qué te ha pasado? - noto la desesperación en mi voz.
- Nada tranquila, es solo que estoy un poco desnutrido, pero ya mismo me dan el alta.
- ¿Desnutrido?
- Si, nosé, supongo que el cansancio y lo de ser 'padre' me han podido un poco.
- ¡Maldita zorra! ¡La mato!
- Tranquila Clea - ríe.
- Voy a estar ahí contigo, ¿lo sabes verdad?
- Lo sé - y aunque estemos en distintos paises y separados por muchos kilómentros, se que está sonriendo.
- Te quiero.
- Y yo enana, y yo.
- Te tengo que dejar, pero te llamaré todos los días, no pienso dejar que te vuelva a dar un yuyu por no comer.
- Tranquila, no pasará. Hasta mañana.
Cuelgo. Aprieto el móvil contra el pecho y sonrío.

~ Nerea ~
- Lo hemos dejado.
Me acerca hacia él y me da un abrazo, un abrazo que me hace estremecer.
- ¿Por qué lo habéis dejado?
- Por ti.
- ¿Por mi?
- Por ti y porque no sé que mierda siento por ti, porque no sé que mierda siento por él, porque estoy hecha un lio, porque necesito un tiempo para aclararme. - Vuelvo a notar el nudo en la garganta, que se aprieta más y más.
Los ojos de Dan están fijos en los míos, incapaz de ser retirados de ahí.
- Supongo que yo si tengo claro lo que siento hacia ti.
- ¿Y qué es?
- Te quiero.
Mi estómago se encoje, se hace pequeño, y mi respiración se corta una fracción de segundo. Le miro a los ojos, me pierdo en el verde, que poco a poco se acerca hacia mi.
Reacciono. Giro ligeramente la cara y sus labios acaban rozando mi mejilla, junto al filo de mis labios. Se aparta, avergonzado, triste. Intento mirarle, pero no puedo. Me levanto rápidamente, le miro, avergonzada y suplicando que me perdone, y me largo de allí, con un sentimiento de rabia que me quema la garganta, con lágrimas que abrasan mis ojos.

Las lágrimas se deslizan por mis mejillas, saladas, cargadas de emociones contradictorias, mientras mis puños impactan con toda la fuerza que acumulo en el cuerpo contra el colchón, contra la pared. '¿Pero por qué me pongo así si ha sido decisión mia dejarlo?  Porque lo has dejado para que él se centre en su carrera, y no en ti, porque lo sigues queriendo'
- ¿Y entonces qué mierda siento por Dan? - grito furiosa a esa vocecilla de mi cabeza.
Grito, grito muy fuerte. Oigo pasos y la voz preocupada de mi madre. Golpes en la puerta, pero está cerrada y si entrara alguien solo la emprendería a golpes con esa persona.
Aprieto los dientes, cierro los ojos con fuerza, y aprieto mis puños. Tras unos minutos así, mi fuerza se desvanece, y el cansancio y el sueño se apoderan de mi.

~ Lorena ~
- ¿Lo dices en serio papá?
- Si cielo, ¿es que tú no quieres verme?
- ¿Estás de coña? ¡Si te echo muchísisisimo de menos!
- Pues entonces decidido, ¿no? ¡Te vienes este puente conmigo! Enseguida te saco el billete.
- ¡Gracias papá, te quiero mucho!
- Y yo a ti Lorena.
Cuelga. Escribo un mensaje a toda prisa, y lo envio. Sin duda, es el mejor día en mucho tiempo.

~ Harry ~
Llamo al timbre. Nadie abre. Sigo insistiendo, hasta que un malhumorado, lloroso, rabioso, y dañado Niall abre la puerta de su apartamento.
- ¿Qué ha pasado?
Me mira y me hace un gesto para que entre, cerrando la puerta de un portazo detrás de mi.
- ¿Qué ha pasado Niall? - este ha ido a la cocina y ha vuelto con una bolsa de hielo en la muñeca.
- Me ha dejado.
Y su voz se quiebra. Aprieta los puños y un desgarrador gesto de dolor recorre su cara.
- Ven, tenemos que ir al hospital, está claro que tienes algo roto ahí.
Él intenta protestar pero el dolor vuelve y acepta a regañadientes. Cojo las llaves de la casa y salimos.
Antes de arrancar el coche, recibo un mensaje, lo abro y lo leo.
- ¿Qué pasa Styles, a qué viene esa sonrisa de subnormal?
- ¿Por qué lo habéis dejado?
- Dice que no sabe cuales son sus sentimientos, pero no me lo creo. Soy un gilipollas que lo ha hechado todo a perder. He perdido a una de las personas que más me importan en este mundo, por ser un estúpido egoísta.
Las lágrimas vuelven a salir de sus ojos, que están rojos, escuecen de solo mirarlos, y algo dentro de mi, se encoge al verlo así.