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martes, 28 de agosto de 2012

Capítulo 46.

 ~ Zayn Malik ~ 
- ¿Cómo que papá? - pregunta Liam.
Todos en la sala esperan una respuesta, todos en la sala me observan. Entonces suena un móvil, Niall lo coge, se disculpa y sale. 
- ¿Nos lo piensas explicar o qué? - grita Louis. 
- Vale, pero cálmate - respondo en el mismo tono. Cojo aire y lo suelto todo de golpe. - ¿Os acordáis de la chica pelirroja con la que estuve para olvidar a Clea?
- Si, responden a coro. 
- Dice que está embarazada, y qué supuestamente, yo soy el padre. 
Un 'oh' colectivo se alza en la sala, y todos muestran una cara entre sorprendidos y enfadados.
- Eso no es lo peor, me ha dicho que si no le pago una cifra de dinero considerable, irá a la prensa y lo contará, y me dio de plazo hasta esta tarde, justo a las siete debía ir a hablar con ella.
Louis mira su reloj, y mueve la cabeza, negando,  con el rostro lleno de furia. 

~ Clea ~
Vuelvo al cuarto y cierro la puerta, echándole el pestillo. Pongo la música a todo volumen y me coloco los cascos. Enciendo el móvil y me llega un mensaje nuevo, es un número desconocido. 'Hola Clea, soy Ari, ¿te acuerdas de mi? Siento decirte, que tu querido Zayn tuvo un fallo, mira que no usar protección, y mira, ahora estoy embarazada de dos meses, creo que tu novio va a ser papá xx'.

~ Nerea ~
Llego a casa. No hay nadie, nunca suele haber nadie. Papá trabaja fuera, Mamá está demasiado liada con el traba y mi a mi hermano lo tienen bien entretenido con las actividades extraescolares. Suelto el bolso en mi cama, cojo una goma de pelo de la mesita de noche y me hago un moño, extraño. Me siento en la cama y cojo mi portátil. Pero en vez de abrir twitter como suelo hacer, escribo. 
Cierro los ojos y respiro hondo, y noto que un estúpido nudo se aferra a mi garganta. Pongo los dedos sobre el teclado, apenas rozándolo, pero no escribo nada. 
Cierro el portátil y vuelvo a dejarlo sobre la mesita de noche. 
Me tumbo en la cama, mirando al techo. Una oleada de cosas pasa por mi cabeza, cierro los ojos y me dejo llevar. Aparecen la primera vez que me encontré a Niall, cuando comimos todos juntos, las tardes que pasamos después en su casa, el primer beso, los abrazos, las miradas, los besos en tardes de verano, excursiones, salidas, la primera vez. Nuestra primera vez, mi primera vez, con él. Una lágrima humedece mi mejilla. La fiesta sorpresa, la despedida en el aeropuerto. El corazón late fuerte en el pecho, muy fuerte. Las llamadas todos los días, noches enteras hablando con el a través de videollamadas, empezar el instituto. El corazón se me para un segundo, un segundo que se hace eterno. Conocer a Dan, los numerosos insultos, las miradas de asco, Dan protegiéndome y apoyándome siempre. Un intenso rubor en las mejillas. ¿Qué mierda me pasa? Yo quiero a Niall, ¿por qué me pongo tan estúpida cuando pienso en Dan? La foto de Niall besando a otra chica aparece en mi cabeza. Pero no noto nada, ni rabia, ni odio, ni tristeza, nada. Quizás era todo una falsa ilusión, quizás el echo de conocer a mi ídolo, el deseo que tenía desde hace tanto tiempo de estar con él, me confundió, haciéndome creer que era amor lo que sentía por él, y ahora la distancia y el tiempo lo han borrado, quizás Niall solo pueda ser un amigo para mi, quizás si que sienta algo por Dan. 
Me levanto de la cama. Cojo mi bolso y rebusco, hasta encontrar mi móvil. Marco el número y espero.
- ¿Si?
- Niall, soy Nerea, tenemos que hablar. 
- Nerea, lo siento, no sé que pasó esa noche, enserió, bebí mucho, sabes que no tolero demasiado bien el alcohol, se me fue la puta cabeza, y lo estropeé todo. Pero lo siento mucho, muchísimo, Nerea, yo te quiero mucho, ¿lo sabes verdad?
- Lo sé. - Un suspiro de alivio suena al otro lado del teléfono. - Pero yo no estoy segura de lo que siento por ti, Niall. - Las últimas palabras suenan firmes, aunque las pronuncio en un susurro. Silencio.
- ¿Qué quieres decir? Es por ese Dan, ¿verdad? - noto la furia en su voz.
- Sí, es por él, en parte, no sé lo que siento, joder Niall, no sé lo que me pasa, pienso en ti y mi corazón se acelera, pero el verte besar a otra chica no produce ninguna sensación en mi, el echo de que me puedas dejar por otra no, es como si no me importara Niall - noto un pinchazo en el pecho - sin embargo, pienso en Dan y me siento arder, cuando estoy con él, todo me parece más fácil Niall, no sé, creo que es mejor que lo dejemos por un tiempo.
- Pero Nerea, no podemos, yo..., yo te quiero.
- Pero yo no lo sé, y además, tú estás allí en Londres, y yo aquí, en España, tú eres un cantante famoso, yo soy una simple estudiante, Niall, es mejor que nos demos un tiempo, mejor para mi, y mejor para ti, para tu carrera, yo soy una mera distracción, y no me gustaría entorpecer el trabajo de mi ídolo, de mi amigo, lo siento Niall, hasta pronto.
Cuelgo y el teléfono escurre de mis manos, impactando en el suelo. Una torpe lágrima cae por mi mejilla, la seco rápido y salgo de allí. 

~ Niall Horan ~
Salgo de allí, de aquel hospital, corriendo, a toda prisa, no quiero pensar, no puedo hacerlo. Arranco el coche, subo el volumen de la radio y dejo que la música se meta en mi cabeza, llenándola. Acelero, acelero y vuelvo a acelerar, no se a la velocidad que voy, pero se que es demasiado rápida para estar permitida, pero la rabia me obliga a hacerlo. Freno de golpe, he llegado a casa.
Abro la puerta, con manos temblorosas, y entro, cerrando de un portazo, voy a mi habitación y me encierro. 
 La rabia se apodera de mi cuerpo. Solo puedo gritar, sacarlo todo fuera, la furia, la impotencia. Las lágrimas salen de mis ojos, con fuerza, nublándome la vista, enrojeciéndome los ojos, que escuecen, pero me da igual, ya no me importa nada. 
Se ha ido. Se ha acabado. Lo he hecho, he hecho que todo acabe, que ella se harte. Y ahora, ¿qué mierda soy yo? ¿Qué mierda hago yo? Nada.
Vuelvo a gritar, fuerte, más fuerte que nunca, quemándome la garganta al hacerlo. Tiro la almohada con rabia. Como un impulso, mi puño impacta con la blanca pared de la habitación. Oigo un 'crack' y un fuerte ardor me recorre los nudillos.
Me siento en la cama. Toda mi fuerza se desvanece. La muñeca me mata de dolor, los nudillos me sangran y los ojos me escuecen. Pero eso queda en un segundo plano, ahogado por las punzadas de dolor que me dan en el pecho.
Pienso, y aparecen. Recuerdo, y aparecen. Imagino, y aparecen. Lo peor es que no puedo evitar hacerlo. Soy reacio a creer en el amor como sentimiento, creo que se nos queda demasiado grande, pero todas mis creencias se han ido a la mierda, porque, por suerte o por desgracia, puedo afirmar que estoy dolorosamente enamorado de ella, de Nerea.

lunes, 20 de agosto de 2012

Capítulo 45.

~ Zayn Malik ~
Llegamos al hospital. Al entrar, se forma un gran revuelo, no es habitual que alguno de nosotros hagamos una visita al hospital, por lo general, nuestra salud es buena. No hay demasiada gente a estas horas de la noche, pero podemos ver a los enfermos deambulando por los pasillos. Me estremezco, nunca me han gustado los hospitales. Siempre que he venido, a sido para ver a un pariente a punto de fallecer. El último, mi abuelo. Aparto ese pensamiento demasiado rápido de mi cabeza, como un rechazo directo, mi cerebro no quiere saber nada de ese tema, porque, aun duele, mucho. 
Llegamos a recepción, una mujer de mediana edad, unos 35 años, con un largo pelo castaño, que cae sobre su camisa azul celeste, abierta dejando ver un prominente escote. Está mirando unos papeles distraídamente. Liam carraspea, llamando así la atención de la mujer.
- Perdonad, ¿que querían?
- Nuestro amigo se ha desmayado hace un rato y no tiene buena cara, nos preguntábamos si lo podría ver un médico.
- Por supuesto, hoy no hay demasiada gente en el hospital. Mirad, subís a la tercera planta y allí, preguntáis en el gabinete.
- Gracias.

La puerta se abre, y una mujer con voz chillona dice el nombre de un señor, pero nadie contesta.
- ¿Hay alguién esperando para la consulta tres?
- Nosotros - dice Harry.
- Pues venga, entrad.
Liam y Harry me ayudan a levantarme, aunque les llevo insistiendo todo el camino en que puedo andar yo solo, no se fían de que vuelva a desplomarme.
Entramos en la consulta, es toda blanca, con una pequeña camilla pegada a la pared. Una gran ventana que aporta luz al escritorio gris donde se halla un hombre joven, guapo, de ojos grises y pelo castaño claro. Los chicos me hacen sentar en una silla. El hombre se quita las gafas y nos mira.
- Buenas tardes, ¿quien es el enfermo?
- Él - me señalan los dos.
- Bien, ¿qué te pasa chico?
- Llevo unos días con mareos y náuseas, y la cabeza me duele, al igual que la garganta.
- Y se ha desplomado hace media hora, por eso hemos venido.
- Bien, quítate la camiseta y tumbate en esa camilla.
Le miro, incómodo, pero él está tecleando algo en su ordenador, absorto. Miro a los chicos, que intentan reprimir las risas, les dedico una mirada enfurecida y empiezo a desabrochar los botones de la camisa.

- Así que dos días en el hospital, ¿eh Malik? - dice Liam mientras se sienta en los pies de la cama.
- Sí, y todo por vuestra culpa, idiotas.
- No somos nosotros los que tienen falta de nutrición, no nos vengas con tonterías.
- Cálla rizos.


~ Niall Horan ~
Algo suena, una canción. Apago la tele para poder escuchar mejor de dónde viene el sonido. Está cerca de mi. Busco por el sofá, desesperado, hasta que me levanto y veo el móvil de Zayn con la pantalla iluminada, y la música sonando cada vez a mayor volumen.
Lo cojo, y justo cuando voy a contestar, cuelgan.
Es un número desconocido. Pero entonces, llega un mensaje.
Lo abro, sintiendome culpable al leerlo, aunque también noto que mi temperatura corporal empieza a arder, y que tengo que cerrar los puños para reprimir el impulso de estampar el móvil contra el suelo.
- Louis, ven, te tengo que enseñar algo.
- ¿Qué quieres Niall? - aparece detrás de mi.
Le doy el móvil, aún encendido. Veo la progresión de su cara, que pasa de estar sonriente y despreocupada a mostrar un enfado considerable.
Masculla unas palabras, que me suenan a demasiadas palabrotas seguidas.
Me clava el móvil en el pecho y coje las llaves de la mesa.
- Nos vamos al hospital.

~ Zayn Malik ~
- Harry, ¿te di mi móvil a ti?
- No.
- Liam, ¿lo tienes tú?
- No Zayn, no tengo tu móvil.
- Pues entonces me lo dejaría en casa.
- Seguro.
- ¿Me dejáis alguno el móvi? Tengo que avisar a Clea antes de que se entere por otras personas.
- Toma enamorado - Harry me tiende su móvil.
Marco el número de memoria, pero antes de que pueda sonar un pitido, Louis y Niall entran por la puerta. Les miro y comprendo, que en otro momento la avisaré, que sea lo que sea que pase, es más importante.
Cuelgo y le devuelvo el móvil a Harry.
- ¿Qué pasa chicos?
- Dinóslo tú, papá.

(Hola guapas. ¿Qué tal? Pues nada, quería disculparme por tardar tanto en subir, pero mi imaginación no era demasiado buena, y como veréis, el capítulo no es nada del otro mundo, pero, cómo veréis, esto está cambiando un poco, bueno, bastante. Espero que me perdonéis, pero prefiero estar un tiempo sin escribir a hacerlo seguido y sin imaginación. Bueno, si os gusta, ya sabéis, me dejáis un comentario, o me lo decís por twitter, @ItsNereaLc, y bueno, que muchas gracias por leer, os quiero mucho)

lunes, 13 de agosto de 2012

Capítulo 44.

~ Nerea ~
El móvil vuelve a sonar y el corazón me de un vuelto mientras el estómago se me encoje. Clavo mis ojos en la pantalla brillante, iluminada. El móvil suena, vibra y se mueve casi imperceptiblemente. Alargo mi brazo, tímidamente, con temor a que su nombre aparezca de nuevo en la pantalla. Lo cojo. Justo cuando voy a descolgar, Clea cuelga. Suelto un sonoro suspiro, dejando salir todo el aire retenido. Mi corazón se tranquiliza poco poco en mi pecho, y mi estómago vuelve a ser de un tamaño normal. Cojo el móvil, y devuelvo la llamada a Clea.
- ¡Capulla! - grita enfadada.
- ¡Oh tanto amor abrumador no, por favor! - respondo irónica.
- Deja de hacer el gilipollas Ne.
- Sabes que va en mi esencia ser así - se ríe ligeramente - ¿qué querías?
- Verte, llevamos mucho, muchísimo tiempo sin pasar un día de esos nuestros.
- Claro, apareció Zayn en tu vida y a Nerea que le den por culo, porque ella no tiene un pene.
- Mira que puedes llegar a ser idiota.
- Bueno, ¿en tu casa o en la mía?
- Que manera más directa Nerea, no me esperaba esto de ti.
- Es que no puedo esperar - reímos cuando intento rugir como un león que acaba siendo el ronroneo de un gato.
- Te espero en casa en un cuarto de hora.
- Hasta dentro de un rato cara mono.
Y cuelgo. Sonriendo aún. Tiro el teléfono a la cama, abro el armario de par en par. Cojo unas mallas azul oscuro largas, una camiseta roja de Adidas de manga corta, con el símbolo en blanco, y mis bambas blancas. Me cojo el pelo en un moño destartalado. Me pongo la rebeca, cojo las llaves y salgo.

Un señor mayor, de pelo cano y numerosas arrugas en la cara abre la puerta, tirando de un pequeño perro que ladra emocionado al ver la calle. Me sonríe y le devuelvo la sonrisa amable. La puerta se cierra con un sonoro chirrido que me hace estremecer. Decido subir por las escaleras, es un segundo piso, y los ascensores no me hacen mucha gracia. Llego al rellano y me dirijo a una de las cuatro puertas. Me paro frente a la que tiene el número 4 y timbro.
Miro el reloj. Un cuarto de hora exacto. La puerta se abre. 
- ¡Un cuarto de hora exacto! - pongo el reloj a pocos centímetros de la cara de mi amiga. 
Me aparta el brazo, refunfuñando. Yo me lanzo hacia ella, abrazándola. Ella me corresponde el abrazo.

~ Zayn Malik ~
- ¿Entonces dónde quedamos, en vuestra casa o en la mía?
- En nuestra casa, Niall y Liam ya vienen para acá.
- Vale, nos vemos ahora.
Cuelgan. Me aprieto la cabeza, intentando que el horrible dolor desaparezca, pero es en vano. Noto como si miles de pequeños martillos me golpearan a ambos lados de la frente. Y unas horribles náuseas se apoderan de mi garganta cada dos por tres. Voy al baño y vuelvo a vomitar. Si no fuera un tío, se podría decir que estoy 'embarazado'. Me miro al espejo. Tengo la cara pálida, que resalta el moreno de mi cuello y las partes de mi cuerpo que ahora mismo no cubre la ropa. Es un contraste extraño. Tengo unas pronunciadas ojeras provocadas por el agotamiento, y me siento sin fuerza alguna en el cuerpo. Me lavo la cara, sin hacer movimientos demasiado bruscos para no atenuar el mareo. Me seco la cara y salgo del baño. Cojo las pocas cosas que necesito y salgo.

Llego a la casa de Louis y Harry a los cinco minutos escasos. Doy una última calada al consumido cigarrillo y lo aplasto con el pie. Timbro y Harry abre. Paso dentro y me los encuentro a todos en el salón de la casa. Todos se fijan en mi y en sus caras aparece una extraña expresión de preocupación. Noto que las arcadas vuelven, el suelo se tambalea bajo mis pies y mis piernas ceden al peso que ejerce mi cuerpo, haciendo que me desplome en medio del salón. 
Harry y Louis me cogen por los brazos y Niall y Liam por los pies, y con un poco de esfuerzo logran tumbarme en el sofá. 
- ¿Estás bien?
Asiento, pero la cabeza me martillea y me veo obligado a llevarme las manos a la sien.
- No Zayn, no estás bien, estás pálido, y tienes unas grandes ojeras. 
- No es nada chicos, estoy un poco mareado, solo es eso, será por el cansancio. 
- ¿Has ido al médico? ¿Te has tomado algo?
- Harry, sabes que no soporto los hospitales, y no tengo medicamentos en casa. 
- Tomate esto - Niall me acerca un vaso con una pastilla en su interior que hace burbujas a la vez que se va consumiendo poco a poco.
Noto que Harry y él cruzan una mirada, pero la retiran enseguida, porque sus caras se tornan enfadadas, él uno con el otro. Tuerzo el gesto al comprender que ha pasado algo entre ellos. 
- ¿Qué ha pasado ? - les pregunto a los dos.
- ¿Qué dices? - me pregunta Harry.
- No te hagas el tonto, tú tampoco Niall, ¿qué ha pasado? ¿Por qué os habéis enfadado? - empiezo a alzar la voz.
Veo que Liam y Louis se giran, y que Niall y Harry vuelven a cruzar otra mirada, enfurecida. 
- ¡Qué nos lo digáis! - grito.
- ¡Baja los humos Zayn! - me dice Louis con calma - ¿Qué mierda ha pasado con vosotros? - dice con seriedad.
Harry baja la cabeza. Saca el móvil de su bolsillo y lo trastea durante un rato, hasta dar con lo que buscaba, y me lo enseña. Louis y Liam se acercan a mirar la foto, quedando tan sorprendidos como yo. Miramos a Niall, pidiendo una explicación.
- No me preguntéis, porque ni yo mismo me acuerdo - noto que le cuesta pronunciar las palabras, que salen a trompicones.
Louis se lleva las manos a la cabeza, y respira hondo.
- Liam, llévate a Zayn al médico, Harry, ve con ellos, yo me quedo con Niall. - Le dirige una fugaz mirada al chico rubio, que se esconde mirando al suelo.
Quiero abrir la boca para protestar, pero sé que es mejor callarme y hacer lo que dice Louis. 
Me levanto del sofá con ayuda de lo Liam, que me acompaña hasta el coche de Harry. Se sienta a mi lado y arrancamos, camino al hospital.

~ Nerea ~
- ¿Y entonces no sabes si el de la foto es él o no? - me pregunta Clea mientras da una pincelada verde a mi uña. 
- No, no lo sé, no sé si ya lo habrá recordado, no quiero hablar con él.
- ¿Por qué?
- Miedo. - Clea me mira, sin entender - ¿Y si me dice que sí, qué estaba muy borracho y no era consciente? 
- Pues, o lo dejarás o lo perdonarás.
- Clea.
- Dime.
- No estoy segura de querer seguir con Niall, la distancia no es buena, y, a demás, ahora mismo no tengo muy claros mis sentimientos. 
Clea me mira, pero en vez de encontrar perplejidad, encuentro comprensión, y eso, una vez más, demuestra cuanto me puede llegar a conocer ella.

~ Niall Horan ~
- Siéntate y explica.
Hago caso de ésta faceta de Louis maduro y preocupado, y me siento, carraspeo y tomo aire.
- Hablé con Nerea por teléfono, me dijo que había conocido a un chico, y me puse celoso. Me pregunto que cuando iba a ir a verla, y le dije que no sabía, pero que es verdad que necesitaba unas vacaciones, porque tanto trabajo me estresa. Esa misma noche, decidí irme a una discoteca, y bueno, estaba celoso y estresado, así que me puse a beber y perdí el sentido, y no me acuerdo de lo que hice, no sé si besé a esa chica o no. Y ahora, no puedo hablar con ella, tengo miedo a que halla visto la foto y quiera acabar - las palabras se atascan en mi garganta - con lo nuestro. - Digo en un susurro.
Su brazo pasa por mis hombros. 
- Explícaselo Niall. 
- No lo entenderá, ni siquiera yo lo entiendo. 
- Si te quiere de verdad, lo entenderá, lo aceptará, y te perdonará. 
- ¿Y si no me quiere de verdad? 
- Yo os he visto, ella te quiere de verdad.
- Eso fue hace dos meses, la distancia y el no vernos, puede que sus sentimientos ya no sen los mismos, puede que haya conocido a otros, puede...
- Puede, puede, puede - me interrumpe él - claro que puede, pero también puede que no haya pasado nada.
Asiento, sin convención ninguna. 
- Niall, tienes que llamarla, tienes que explicárselo, hazme caso, ella te quiere, y dudo mucho que sus sentimientos hayan cambiado, lo más seguro es que te perdone. 
Lo miro, sus ojos están convencidos de lo que dicen. Puede que Louis tenga razón, hay que ser valiente, la tengo que llamar. 
- Y también tienes que arreglar las cosas con Harry.
- Lo sé - digo esbozando una tímida sonrisa.
- Gracias Louis. 
- De nada irlandesito - me coge y me frota la cabeza con los nudillos, suave, sin hacerme daño.
Su faceta de madurez desaparece, y vuelve el Louis infantil que bromea todo el rato, ese Louis me gusta más, sin lugar a dudas. 
 
 

domingo, 12 de agosto de 2012

Capítulo 43.

~ Nerea ~
Leo cada palabra, despacio, muy despacio, como si mi cerebro estuviera reacio a comprender lo que está pasando. Tengo que releer la conversación un par de veces más. La foto sigue en mi cabeza, ese chico rubio, de ojos entrecerrados a causa del alcohol, con su nariz, algo grande comparada con la mía, y su boca, entreabierta, con sus labios juntos a los de esa chica, pero se puede ver un leve destello del trozo de metal que recubre sus dientes. Todos los rasgos, todos los detalles, todo afirma que es él, Niall. 
Siento un nudo en el estómago, que crece hasta alojarse en la garganta, pero no siento las lágrimas en mis ojos, ni siquiera siento rabia, o tristeza, solo tengo ganas de escapar. 
Me levanto rápida y torpemente de la silla, y corro por la casa hasta la salida, sin dar ninguna explicación a Lorena. 
Cierro la puerta sin una pizca de delicadeza. Empiezo a andar, cada vez más y más rápido, hasta estar corriendo por las calles, sintiendo el aire fresco de la tarde en la cara, haciendo que los mechones sueltos de la coleta vuelen hacia atrás. No quiero pensar, no me siento con fuerzas para hacerlo, para pararme a asimilarlo todo, así que corro, dejando que el ruido de la calle llene mi cabeza. 

Noto que mis piernas ceden, me obligan a parar. El corazón me martillea en el pecho, la sangre me late en los oídos, y el aire sale y entra de mi a trompicones. Las piernas me tiemblan, débiles por la carrera. Un dolor se aloja en mi costado, y aprieto mi mano para aliviarlo, en vano. Sigo oyendo el ruido del tráfico en mi cabeza. Tras unos largos minutos, me incorporo, despacio. Noto que el suelo se tambalea ligeramente bajo mis pies, y me entran unas terribles náuseas que logro reprimir a la vez que consigo equilibrarme. Miro al frente, dándole la espalda a la carretera. Es el edificio de Dan, reconozco a los minutos, mi cabeza sigue aturdida.
Llamo al portero.
- ¿Sí?
- ¿Dan?
- Si, ¿quién eres?
- Soy Nerea, ¿puedo hablar contigo? - un nudo se aloja en mi garganta.
- Claro Ne. - responde con seriedad.

Bebo el vaso de agua con ansia. Cuando lo acabo, el vierte más, sin decir nada, sin cruzar una mirada. Me lo bebo igual de rápido que el otro.
- No quiero más, gracias - me apresuro a decir cuando veo sus intenciones.
- ¿Y bien? - sonríe - ¿De qué querías hablar?
Cojo un mechón de pelo suelto y empiezo a enrollarlo en mi dedo. Le miro a la cara, a sus ojos que escondidos tras esas grandes gafas de pasta que, raramente, le sientan terriblemente bien. Me da seguridad, pero no le quiero involucrar en mis estúpidos problemas de instituto. Decido que solo contaré la parte de Niall, tampoco sabiendo si será demasiado acertado.
- Es sobre - carraspeo, intentado disuadir el estúpido nudo que bloquea mis palabras - sobre Niall. 
Pronunciar su nombre me produce un tremendo pinchazo en el pecho. Un torbellino de emociones, momentos, sentimientos, olores, sensaciones, se apoderan de mi cabeza, haciéndola girar, haciendo que la tranquila calma se desvanezca y de paso a la tormenta. Casi sin darme cuenta, las lágrimas escapan a mis ojos. Me tapo la cara. Noto una fuerte presión, que me impide moverme, pero me escondo en lo que, supongo, es el pecho de Dan, dejando que sus brazos me aprieten, me protejan. Por un momento, mi mente se confunde, y siento que los brazos que me abrazan son los de Niall, e incluso puedo sentir ese olor suyo que entra por mi nariz, haciéndome estremecer, todo fruto de mi cerebro anhelante.
Me aparta suavemente de él, me retira las manos de la cara, secándome las lágrimas que caen con sus finos dedos, y me coge por la barbilla alzando mi cabeza.
- Tranquila Ne - me susurra, arrancándome una imperceptible sonrisa - ahora, ¿me cuentas que ha pasado? - lo dice lento, con suavidad, con una calidez reconfortante.
Asiento, me limpio las últimas lágrimas que han quedado en mis pestañas y respiro hondo, sorbiendo por la nariz.
- El sábado por la mañana estuvimos hablando, todo iba bien, me dijo que me quería ver, que me necesitaba, que necesitaba unas vacaciones. Pero, esa misma noche salió, y, se emborrachó. - las palabras salen con dificultad de mi garganta - Lorena vio una foto, una chica besando a un chico que parece ser él. Le preguntó a Harry que si sabía algo. Harry habló con Niall. - la garganta me quema cada vez que trago saliva, está seca -  Niall no se acuerda de nada. No sabe si eso pasó o no. No sabe si me engañó o no.
Mi voz se desvanece al final de la frase. La garganta me sigue molestando y me llevo la mano a ella. Dan me sirve más agua en el vaso. Yo lo agarro, y es entonces cuando me doy cuenta de que tiemblo, el vaso se mueve por el temblor de mis manos. Bebo un poco de agua y lo vuelvo a depositar con cuidado en la mesa. Dan coge mis manos temblorosas, haciendo que vuelvan a la normalidad.
- Tienes que hablar con él.
- No puedo hablar con él, tengo, miedo.
- ¿Miedo?
- A que me diga que si, que si pasó, a que me diga que ya no siente lo mismo, a que todo se acabe por una idiotez.
- Ne, él te quiere, te quiere mucho.
- No puedes saberlo, no le conoces, nunca has hablado con él.
- Lo intuyo.
- Es una mera intuición. 
- ¿Tú le quieres?
- Muchísimo.
- Pues entonces, debes hablar con él.
- No, no lo haré.
- Si lo harás, tarde o temprano lo harás.
- Prefiero tarde.
- Cuando quieras, pero debes hacerlo.
Me acaricia las palmas de las manos, casi apenas las roza, pero me estremezco, es una sensación demasiado agradable como para apartar las manos.
- Dan.
- ¿Si?
- Gracias - le susurro al oído, mientras lo abrazo. Y todo parece desvanecerse, esfumarse, cuando sus brazos se juntan en mi espalda y su calurosa respiración cae sobre mi cuello.

~ Zayn Malik ~
Miro la fotografía, sonrío. Mi dedo se desliza por su cara. 'Te echo de menos, princesa'. Cierro los ojos. La veo, con los grandes ojos, mirándome seductores. Se muerde el labio. Se inclina de puntillas y roza mis labios, suavemente. Agarro su cadera y la acerco a mi. Busco sus labios que quieren retirarse, pero los retengo. Nuestros labios se enlazan, en un beso. Noto las frías manos de Clea, introduciéndose por mi camiseta, acariciando mi espalda. Me estremezco. 'Te quiero'. Sus cálidas palabras se cuelan por mi oído. Abro los ojos, despacio. Mi boca está entreabierta, saboreando el aire de la habitación. La cierro, decepcionado.
Un sonido me saca de aquella extraña imagen. Me levanto y lo cojo. Un mensaje. Lo abro y lo leo. Mis ojos y mi boca se vuelven a abrir ampliamente. El móvil se escurre de mis dedos y cae al suelo, impactando con un sonido sordo, rompiéndose la pantalla en el acto. 
Pero el móvil no importa ahora. A la mierda el jodido móvil. Lo que importa ahora, es el jodido mensaje que había en él. El que puede destruir todo aquello que me importa en este momento.
 

jueves, 9 de agosto de 2012

Capítulo 42.

~ Nerea ~
Cruzo la puerta. Miro al frente, al pasillo, poblado de estudiantes que se relacionan. Camino despacio, no tengo prisa. Sonrío, aún repito en mi cabeza nuestra última conversación. Me muerdo el labio inferior y me coloco un mechón de pelo rebelde que se ha escapado a mi coleta detrás de la oreja. Choco. Veo tres pares de zapatos, unas manoletinas marrones, unas romanas negras, y unas bambas rojas. Subo la cabeza, lentamente. Una chica morena, con el pelo negro, como la total oscuridad, cae hasta sus hombros; A su lado, una chica con la tez blanca como la leche, con el pelo de un marrón, ámbar aclarado por unas mechas rubias, recogido en lo que más que un moño, parece un gran nido de pájaros; y a la izquierda de esta, una chica de piel bronceada por el sol del verano que está llegando a su fin, y un pelo con un tono de azul eléctrico, que solo se aprecia cuando los rayos de sol impactan en el, recogido en una perfecta trenza que le cae por el hombro. 
- Lo siento - susurro al ver que no apartan su fría mirada de mi.
Espero unos segundos, pero las chicas siguen allí, con los brazos cruzados sobre sus voluminosos pechos. Entiendo que no van a apartarse.
- ¿Me dejáis pasar por favor? - las palabras salen a trompicones, rompiendo el nudo que se vuelve a formar en mi garganta.
- No - contesta la chica que se haya en medio, con una seriedad sepulcral.
- ¿Qué queréis?
- Acabar contigo, zorra.
Sus palabras retumban en mi cerebro. Noto que el nudo de mi garganta se hace más grande, y que mis ojos están a punto de estallar en lágrimas. No, no voy a llorar, no les voy a dar lo que quieren, ni tampoco me voy a rebajar a su simple nivel.
- Intentadlo con ganas, porque lo que es fácil - me acerco a la chica de en medio, la que está frente a mi, hasta que logro sentir su respiración impactando en mi cara - no te lo voy a poner.
Me retiro y paso por al lado de la chica del pelo azul. Mientras me alejo, oigo los gritos de varios chicos, 'zorra, puta', y se que van para mi, pero hago caso omiso y sigo mi camino por el que, ahora, se ha convertido en un solitario pasillo. Noto miradas de asco cayendo sobre mis hombros, y empiezo a hacerme más pequeña, apretando el archivador sobre mi pecho, con fuerza, pero, a pesar de todo, sonrío, no les daré el gusto de creer que soy débil, no puedo hacerlo, o entonces si que acabarán conmigo.

~ Harry Styles ~
Un MD. Es ella, es de ella, Lorena. '¿Puedes darme alguna explicación para esto? Confirmame que es mentira, un montaje, otra persona, pero confirmamelo'. Abro el enlace. Es una fotografía. En ella se ve claramente a una chica, que le está comiendo la boca a un chico, que, trago saliva, que es idéntico a Niall. Cierro el ordenador. Cojo el móvil y marco el número. 
- Dime que tienes un buen motivo para despertarme o te corto los testículos - dice con un tono entre soñoliento y enfadado.
- Tenemos que hablar, te espero en mi casa en quince minutos.
Cuelgo, sin darle tiempo a contestar. Suelto el móvil en la cama y ocupo el tiempo viendo la televisión.

Llaman a la puerta. Me levanto y abro la puerta. Niall entra, farfullando maldiciones a las que no hago caso. Cierro la puerta y vuelvo a mi sitio.
- ¿Qué tenemos que hablar?
- Espera. 
Subo rápido a mi cuarto, cojo el móvil, y bajo. Abro la fotografía y le pongo la pantalla a un centímetro de los ojos.
- ¡Esto tenemos que hablar!
Me retira el móvil un poco y observa atento la foto. Noto que se queda pálido, con los ojos fijos en la fotografía.
- Joder - se lleva las manos a la cabeza, tiene los ojos vidriosos.
- No me jodas Niall, no me jodas.
- No me acuerdo Harry, anoche bebí mucho, estaba cansado y necesitaba despejarme joder, no puedo acordarme.
- Joder Niall, joder - me levanto del sofá, tirando los cojines, enfurecido - ¿eres estúpido? ¿Sabes en el puto lío que te has metido? Ya no solo serán los jodidos rumores, ¿sabes qué es lo peor?
- Nerea - susurra con lágrimas apunto de salir de sus azules ojos.
- ¡Bingo! ¿Ahora qué? Si la ve, que la va a ver, ¿qué mierda de explicación le vas a dar? ¿Qué le vas a decir: 'Nerea, no te lo puedo confirmar, pero tampoco te lo puedo negar, no me acuerdo de nada, lo siento'? Eres idiota.
- Gilipollas, soy lo más gilipollas de este mundo, pero ya estoy demasiado mal para que tú me eches más mierda. 
- Ya Niall, pero, es que a mi también me importa Nerea, no es mi novia, pero es como una hermana pequeña a la que tengo que proteger, y está vez la has jodido, la has jodido bien.
- ¡Mira Harry, cállate la jodida boca de una vez! ¡Qué aquí no eres el más indicado para hablar y lo sabes!
- Eres gilipollas tio, gilipollas.
- Vete a la mierda Harry.
Se da la vuelta y sale por la puerta, dando un portazo. Me desplomo en el sofá, me froto los ojos, cojo un cojín y lo estrello con rabia contra el suelo, y grito, grito y saco toda la jodida rabia que tengo dentro. Cojo el móvil y contesto al MD. 'No se acuerda de nada, no sé si es verdad, si ha pasado o no, lo siento'.

~ Lorena ~
Abro twitter, un nuevo mensaje directo. 'No se acuerda de nada, no sé si es verdad, si ha pasado o no, lo siento'. Cierro el ordenador inmediatamente y me apoyo la espalda en el respaldo de la silla azul, dejando que mi cuerpo se quede sin fuerza alguna. 'Mierda, mierda, ¿y ahora qué Lorena? ¿Ahora que haces? ¿Se lo dices? Debes decírselo, es tu amiga y es mejor que se entere por ti que viendo ella misma la foto. Pero le hará daño, aunque existe un 50% de posibilidades de que no sea real. Sí, es mejor decírselo'. Cojo el móvil y le escribo un mensaje: 'Ne, tengo que contarte algo, ¿puedes venir a casa? Te quiero xx'. Vacilo un momento ante el botón de enviar. Pero cedo y lo envío. A los dos minutos, recibo su contestación: 'Si, yo también necesito contarte algo, nos vemos, te quiero xx'.
Dejo el móvil en la mesilla, y por intuición, miro hacia arriba, hacia el techo blanco de la pared, mientras pienso para mi misma, si ha sido buena idea tomar esta decisión.

Ando en círculos por la habitación, me recorro la solitaria casa, mientras poco a poco devoro mis uñas. Escucho el timbre y me apresuro a abrir la puerta. Nerea pasa y se sienta en el gran sofá negro del salón. Me siento a su lado. Estoy nerviosa, rígida, noto mi corazón acelerado y aún le doy vueltas a la idea de si decírselo o no.
- ¿Y bien?
- ¿Y bien qué?
- ¿Tú no me tenías que decir algo?
- Ah si, bueno, yo - no puedo dejar de mover la pierna. Miro al suelo, mi cabeza está confusa. Respiro hondo y me decido - más bien es enseñarte algo.
Me levanto y le hago un gesto con la mano para que me siga. Abro el ordenador, que aún sigue con todo abierto. Dejo que se siente en la silla y que lo lea ella misma. Con la terrible sensación de que ha sido la peor decisión que he podido tomar en mi vida.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Capítulo 41.

~ Nerea ~
El móvil vibra. Alargo la mano y lo cojo. 'Pequeña, te echo de menos, te quiero xx'. Sonrío, hasta el punto en que me duelen los mofletes. Empieza a sonar, la pantalla vuelve a iluminarse y su nombre aparece en ella.
- Te quiero - digo tras descolgar.
- Yo a ti pequeña - dice entre risas. Yo sonrío.
- ¿Qué tal?
- Echándote de menos, ¿y tú? ¿Cómo te va en el instituto?
- Bueno, he echo un amigo nuevo.
- ¿Amigo? ¿Chico?
- Hermafrodita, no te jode - río.
- ¿Y tiene nombre? - dice muy serio.
- Dan. Niall, ¿estás celoso?
- Sí, para que mentir.
- Eres tonto, sabes que yo te quiero a ti, solo, tú eres el único irlandés estúpido.
- Pero tengo miedo, ¿tú no?
- Mucho - murmuro - ¿cuándo vendrás a verme?
- Cuando me dejen.
- ¿Y eso cuando será?
- No sé Nerea, es complicado, ya sabes, primero está el trabajo, por poco que me agrade.
- Lo sé Niall, pero te echo de menos.
- Y yo a ti, y me encantaría estar abrazándote en vez de estar viajando de un lugar para otro con chicas que gritan y me dejan sordo, que se abalanzan sobre mi, que esperan a la puerta de mi apartamento, necesito despejarme vacaciones por un tiempo.
- Es el precio que hay que pagar por la fama, ¿no?
- Supongo. ¿Sabes? A veces me pregunto que habría sido si no me hubiera arriesgado a la aventura de formar un grupo, si hubiera seguido mi vida, quizás debería haberlo echo.
- En ese caso, yo no sabría de tu existencia, de vuestra existencia, y ¿quién me hubiera enseñado todo lo que me enseñáis vosotros? ¿Nos habríamos conocido? Niall, se que puede resultar agotador, pero no pienses en los contras, si no en los pros.
- Tienes razón, todo lo que nos est´ña pasando es un sueño, y gracias a lo que se que te puso en mi camino, lo comparto con la persona más especial de todas.
- ¿Tu madre?
- Contigo, pequeña.
- Te quiero.
- Yo más. Debo colgar pequeña, me necesitan en vestuario, te quiero.
Y antes de que pueda responder, el pitido que anuncia el fin de la llamada. Me echo en la cama, mirando al techo, con el móvil bien apretado sobre el pecho, en el que repiquetea fuertemente el corazón, y sonrío, una sonrisa producida por su voz, por la agradable sensación de mariposas en el estómago que me crea el sentirlo al otro lado de la linea. 'Le quiero, y a veces, duele no tenerlo cerca para decírselo al oído, en un susurro que erice la piel'.

El timbre suena. Me incorporo bruscamente. Tardo unos segundos en darme cuenta de que están llamando al portero. Me levanto corriendo y recorro el pasillo descalza, notando el frío suelo, que me produce un sentido escalofrío. Llego a la puerta y descuelgo.
- ¿Si?
- Ne, ábrenos ahora. - Lorena se hace la seria, mientras intenta aguantar una risilla.
Pulso el botón y se oye un ruido al otro lado. Vuelvo a poner la especie de teléfono en su sitio y abro un poco la puerta.
Oigo sus pasos y me escondo en la cocina, que pega a la entrada. La puerta se abre, y se escuchan las risas de los tres. Salgo de mi escondite y grito, frente a ellos. Lorena se echa hacia atrás profiriendo un gritito, choca contra Clea, y caen al suelo. Dan las mira mientras ríe. Yo lo imito. Su risa se cuela en mi oído, produciéndome una agradable sensación, extraña, diferente. Siento miedo a la vez que alegría. 'Idiota, olvíate y diviértete con tus tres mejores amigos'.

~ Lorena ~
Abro twitter. Harry Styles está conectado, por lo que parece, pues toda mi TL está llena de locas directioners sacando a relucir sus revolucionadas hormonas. Decido romper todos mis ideales de ser diferente y no hacer lo que los demás hacen y escribo un tweet, uno simple, solamente diciendo que tenía ganas de que Ne les presentara y el típico te quiero que suelo poner a mis cinco ídolos. Bajo para mirar tweets. Me paro en uno que parece ser una foto de Niall, no me paro ni a leer lo que pone, clico en el enlace y espero unos simples segundos a que cargue. La foto se abre, ocupando gran parte de la pantalla de mi portátil. Mis ojos se abren como platos, mi boca igual, y un sentimiento de culpabilidad y preocupación me recorre la médula espinal. La quito rápidamente. Abro las interacciones, esperando no encontrar nada nuevo. Pero entonces lo veo, mi corazón empieza a palpitar fuertemente en mi pecho, mientras mis mejillas se van coloreando y empiezan a arder. Sonrío, sonrío ampliamente, casi se podría decir que de oreja a oreja, pero no tengo tanta elasticidad en la cara. Me meto en el perfil de mi nuevo seguir para comprobar que no es una cuenta falsa, y, efectivamente, el tic azul que confirma que es él, el Harry Styles de verdad. Salto sentada en la silla, entusiasmada, muevo el cuerpo, canturreo, me vuelvo loca de euforia. Paro, respiro hondo e intento que la alegría no se apodere de mi. Miro la pantalla, una nueva interacción. '¿Eres amiga de Nerea y Clea? Podrían hacerme el favor de presentarnos xx'. Respiro hondo, intentando reprimir un grito que al final logra escapar de mi garganta. Pero entonces, caigo en la cuenta, vuelvo al tweet anterior, guardo la foto en mi ordenador y envío el mensaje directo, con suerte, pronto podré confirmar la veracidad de la foto.
Cojo mis cascos, los enchufo al Ipod y pongo reproducción aleatoria. Escribir tweet. 'Y gracias a mi nuevo seguidor Harry Styles y sus simples palabras, puedo afirmar que soy la chica más feliz sobre la tierra, buenas noches'.
Apago el portátil, saco mi estropeado cuaderno y cojo el boli que guardo en el lomo. Las palabras fluyen, al ritmo de la música que se filtra en mis oídos, y es que, cuando consigues algo que has intentado durante tanto tiempo, algo que realmente deseas, todo a tu alrededor desaparece y sientes que nada puede empeorar tu estado de ánimo.

(HOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLA CARACOLAAS. He vuelto y es para quedarme. Siento el retraso, pero resulta que he estado doce días fuera, de vacaciones, y no he podido escribir ni subir ni nada de nada. Pero ya estoy aquí, espero que lo comprendáis, y que os guste este capitulo, que, aunque no tenga nada de especial, me gusta como ha quedado, supongo que me han sentado bien estas vacaciones. Bueno, vosotras leéis, vosotras opináis, ya sabéis comentad el capitulo o por mi twitter, @/ItsNereaLc. Espero que os guste mucho mucho, y un besito, os quieeeeeeeeeeeeeero mucho mucho mucho mucho mucho.)