~ Zayn Malik ~
- ¿Cómo que papá? - pregunta Liam.
Todos en la sala esperan una respuesta, todos en la sala me observan. Entonces suena un móvil, Niall lo coge, se disculpa y sale.
- ¿Nos lo piensas explicar o qué? - grita Louis.
- Vale, pero cálmate - respondo en el mismo tono. Cojo aire y lo suelto todo de golpe. - ¿Os acordáis de la chica pelirroja con la que estuve para olvidar a Clea?
- Si, responden a coro.
- Dice que está embarazada, y qué supuestamente, yo soy el padre.
Un 'oh' colectivo se alza en la sala, y todos muestran una cara entre sorprendidos y enfadados.
- Eso no es lo peor, me ha dicho que si no le pago una cifra de dinero considerable, irá a la prensa y lo contará, y me dio de plazo hasta esta tarde, justo a las siete debía ir a hablar con ella.
Louis mira su reloj, y mueve la cabeza, negando, con el rostro lleno de furia.
~ Clea ~
Vuelvo al cuarto y cierro la puerta, echándole el pestillo. Pongo la música a todo volumen y me coloco los cascos. Enciendo el móvil y me llega un mensaje nuevo, es un número desconocido. 'Hola Clea, soy Ari, ¿te acuerdas de mi? Siento decirte, que tu querido Zayn tuvo un fallo, mira que no usar protección, y mira, ahora estoy embarazada de dos meses, creo que tu novio va a ser papá xx'.
~ Nerea ~
Llego a casa. No hay nadie, nunca suele haber nadie. Papá trabaja fuera, Mamá está demasiado liada con el traba y mi a mi hermano lo tienen bien entretenido con las actividades extraescolares. Suelto el bolso en mi cama, cojo una goma de pelo de la mesita de noche y me hago un moño, extraño. Me siento en la cama y cojo mi portátil. Pero en vez de abrir twitter como suelo hacer, escribo.
Cierro los ojos y respiro hondo, y noto que un estúpido nudo se aferra a mi garganta. Pongo los dedos sobre el teclado, apenas rozándolo, pero no escribo nada.
Cierro el portátil y vuelvo a dejarlo sobre la mesita de noche.
Me tumbo en la cama, mirando al techo. Una oleada de cosas pasa por mi cabeza, cierro los ojos y me dejo llevar. Aparecen la primera vez que me encontré a Niall, cuando comimos todos juntos, las tardes que pasamos después en su casa, el primer beso, los abrazos, las miradas, los besos en tardes de verano, excursiones, salidas, la primera vez. Nuestra primera vez, mi primera vez, con él. Una lágrima humedece mi mejilla. La fiesta sorpresa, la despedida en el aeropuerto. El corazón late fuerte en el pecho, muy fuerte. Las llamadas todos los días, noches enteras hablando con el a través de videollamadas, empezar el instituto. El corazón se me para un segundo, un segundo que se hace eterno. Conocer a Dan, los numerosos insultos, las miradas de asco, Dan protegiéndome y apoyándome siempre. Un intenso rubor en las mejillas. ¿Qué mierda me pasa? Yo quiero a Niall, ¿por qué me pongo tan estúpida cuando pienso en Dan? La foto de Niall besando a otra chica aparece en mi cabeza. Pero no noto nada, ni rabia, ni odio, ni tristeza, nada. Quizás era todo una falsa ilusión, quizás el echo de conocer a mi ídolo, el deseo que tenía desde hace tanto tiempo de estar con él, me confundió, haciéndome creer que era amor lo que sentía por él, y ahora la distancia y el tiempo lo han borrado, quizás Niall solo pueda ser un amigo para mi, quizás si que sienta algo por Dan.
Me levanto de la cama. Cojo mi bolso y rebusco, hasta encontrar mi móvil. Marco el número y espero.
- ¿Si?
- Niall, soy Nerea, tenemos que hablar.
- Nerea, lo siento, no sé que pasó esa noche, enserió, bebí mucho, sabes que no tolero demasiado bien el alcohol, se me fue la puta cabeza, y lo estropeé todo. Pero lo siento mucho, muchísimo, Nerea, yo te quiero mucho, ¿lo sabes verdad?
- Lo sé. - Un suspiro de alivio suena al otro lado del teléfono. - Pero yo no estoy segura de lo que siento por ti, Niall. - Las últimas palabras suenan firmes, aunque las pronuncio en un susurro. Silencio.
- ¿Qué quieres decir? Es por ese Dan, ¿verdad? - noto la furia en su voz.
- Sí, es por él, en parte, no sé lo que siento, joder Niall, no sé lo que me pasa, pienso en ti y mi corazón se acelera, pero el verte besar a otra chica no produce ninguna sensación en mi, el echo de que me puedas dejar por otra no, es como si no me importara Niall - noto un pinchazo en el pecho - sin embargo, pienso en Dan y me siento arder, cuando estoy con él, todo me parece más fácil Niall, no sé, creo que es mejor que lo dejemos por un tiempo.
- Pero Nerea, no podemos, yo..., yo te quiero.
- Pero yo no lo sé, y además, tú estás allí en Londres, y yo aquí, en España, tú eres un cantante famoso, yo soy una simple estudiante, Niall, es mejor que nos demos un tiempo, mejor para mi, y mejor para ti, para tu carrera, yo soy una mera distracción, y no me gustaría entorpecer el trabajo de mi ídolo, de mi amigo, lo siento Niall, hasta pronto.
Cuelgo y el teléfono escurre de mis manos, impactando en el suelo. Una torpe lágrima cae por mi mejilla, la seco rápido y salgo de allí.
~ Niall Horan ~
Salgo
de allí, de aquel hospital, corriendo, a toda prisa, no quiero pensar,
no puedo hacerlo. Arranco el coche, subo el volumen de la radio y dejo
que la música se meta en mi cabeza, llenándola. Acelero, acelero y
vuelvo a acelerar, no se a la velocidad que voy, pero se que es
demasiado rápida para estar permitida, pero la rabia me obliga a
hacerlo. Freno de golpe, he llegado a casa.
Abro la puerta, con manos temblorosas, y entro, cerrando de un portazo, voy a mi habitación y me encierro.
La rabia se apodera de mi cuerpo. Solo puedo gritar, sacarlo todo fuera, la furia, la impotencia. Las lágrimas salen de mis ojos, con fuerza, nublándome la vista, enrojeciéndome los ojos, que escuecen, pero me da igual, ya no me importa nada.
Se ha ido. Se ha acabado. Lo he hecho, he hecho que todo acabe, que ella se harte. Y ahora, ¿qué mierda soy yo? ¿Qué mierda hago yo? Nada.
Vuelvo a gritar, fuerte, más fuerte que nunca, quemándome la garganta al hacerlo. Tiro la almohada con rabia. Como un impulso, mi puño impacta con la blanca pared de la habitación. Oigo un 'crack' y un fuerte ardor me recorre los nudillos.
Me siento en la cama. Toda mi fuerza se desvanece. La muñeca me mata de dolor, los nudillos me sangran y los ojos me escuecen. Pero eso queda en un segundo plano, ahogado por las punzadas de dolor que me dan en el pecho.
Pienso, y aparecen. Recuerdo, y aparecen. Imagino, y aparecen. Lo peor es que no puedo evitar hacerlo. Soy reacio a creer en el amor como sentimiento, creo que se nos queda demasiado grande, pero todas mis creencias se han ido a la mierda, porque, por suerte o por desgracia, puedo afirmar que estoy dolorosamente enamorado de ella, de Nerea.