~ Nerea ~
El móvil vuelve a sonar y el corazón me de un vuelto mientras el estómago se me encoje. Clavo mis ojos en la pantalla brillante, iluminada. El móvil suena, vibra y se mueve casi imperceptiblemente. Alargo mi brazo, tímidamente, con temor a que su nombre aparezca de nuevo en la pantalla. Lo cojo. Justo cuando voy a descolgar, Clea cuelga. Suelto un sonoro suspiro, dejando salir todo el aire retenido. Mi corazón se tranquiliza poco poco en mi pecho, y mi estómago vuelve a ser de un tamaño normal. Cojo el móvil, y devuelvo la llamada a Clea.
- ¡Capulla! - grita enfadada.
- ¡Oh tanto amor abrumador no, por favor! - respondo irónica.
- Deja de hacer el gilipollas Ne.
- Sabes que va en mi esencia ser así - se ríe ligeramente - ¿qué querías?
- Verte, llevamos mucho, muchísimo tiempo sin pasar un día de esos nuestros.
- Claro, apareció Zayn en tu vida y a Nerea que le den por culo, porque ella no tiene un pene.
- Mira que puedes llegar a ser idiota.
- Bueno, ¿en tu casa o en la mía?
- Que manera más directa Nerea, no me esperaba esto de ti.
- Es que no puedo esperar - reímos cuando intento rugir como un león que acaba siendo el ronroneo de un gato.
- Te espero en casa en un cuarto de hora.
- Hasta dentro de un rato cara mono.
Y cuelgo. Sonriendo aún. Tiro el teléfono a la cama, abro el armario de par en par. Cojo unas mallas azul oscuro largas, una camiseta roja de Adidas de manga corta, con el símbolo en blanco, y mis bambas blancas. Me cojo el pelo en un moño destartalado. Me pongo la rebeca, cojo las llaves y salgo.
Un señor mayor, de pelo cano y numerosas arrugas en la cara abre la puerta, tirando de un pequeño perro que ladra emocionado al ver la calle. Me sonríe y le devuelvo la sonrisa amable. La puerta se cierra con un sonoro chirrido que me hace estremecer. Decido subir por las escaleras, es un segundo piso, y los ascensores no me hacen mucha gracia. Llego al rellano y me dirijo a una de las cuatro puertas. Me paro frente a la que tiene el número 4 y timbro.
Miro el reloj. Un cuarto de hora exacto. La puerta se abre.
- ¡Un cuarto de hora exacto! - pongo el reloj a pocos centímetros de la cara de mi amiga.
Me aparta el brazo, refunfuñando. Yo me lanzo hacia ella, abrazándola. Ella me corresponde el abrazo.
~ Zayn Malik ~
- ¿Entonces dónde quedamos, en vuestra casa o en la mía?
- En nuestra casa, Niall y Liam ya vienen para acá.
- Vale, nos vemos ahora.
Cuelgan. Me aprieto la cabeza, intentando que el horrible dolor desaparezca, pero es en vano. Noto como si miles de pequeños martillos me golpearan a ambos lados de la frente. Y unas horribles náuseas se apoderan de mi garganta cada dos por tres. Voy al baño y vuelvo a vomitar. Si no fuera un tío, se podría decir que estoy 'embarazado'. Me miro al espejo. Tengo la cara pálida, que resalta el moreno de mi cuello y las partes de mi cuerpo que ahora mismo no cubre la ropa. Es un contraste extraño. Tengo unas pronunciadas ojeras provocadas por el agotamiento, y me siento sin fuerza alguna en el cuerpo. Me lavo la cara, sin hacer movimientos demasiado bruscos para no atenuar el mareo. Me seco la cara y salgo del baño. Cojo las pocas cosas que necesito y salgo.
Llego a la casa de Louis y Harry a los cinco minutos escasos. Doy una última calada al consumido cigarrillo y lo aplasto con el pie. Timbro y Harry abre. Paso dentro y me los encuentro a todos en el salón de la casa. Todos se fijan en mi y en sus caras aparece una extraña expresión de preocupación. Noto que las arcadas vuelven, el suelo se tambalea bajo mis pies y mis piernas ceden al peso que ejerce mi cuerpo, haciendo que me desplome en medio del salón.
Harry y Louis me cogen por los brazos y Niall y Liam por los pies, y con un poco de esfuerzo logran tumbarme en el sofá.
- ¿Estás bien?
Asiento, pero la cabeza me martillea y me veo obligado a llevarme las manos a la sien.
- No Zayn, no estás bien, estás pálido, y tienes unas grandes ojeras.
- No es nada chicos, estoy un poco mareado, solo es eso, será por el cansancio.
- ¿Has ido al médico? ¿Te has tomado algo?
- Harry, sabes que no soporto los hospitales, y no tengo medicamentos en casa.
- Tomate esto - Niall me acerca un vaso con una pastilla en su interior que hace burbujas a la vez que se va consumiendo poco a poco.
Noto que Harry y él cruzan una mirada, pero la retiran enseguida, porque sus caras se tornan enfadadas, él uno con el otro. Tuerzo el gesto al comprender que ha pasado algo entre ellos.
- ¿Qué ha pasado ? - les pregunto a los dos.
- ¿Qué dices? - me pregunta Harry.
- No te hagas el tonto, tú tampoco Niall, ¿qué ha pasado? ¿Por qué os habéis enfadado? - empiezo a alzar la voz.
Veo que Liam y Louis se giran, y que Niall y Harry vuelven a cruzar otra mirada, enfurecida.
- ¡Qué nos lo digáis! - grito.
- ¡Baja los humos Zayn! - me dice Louis con calma - ¿Qué mierda ha pasado con vosotros? - dice con seriedad.
Harry baja la cabeza. Saca el móvil de su bolsillo y lo trastea durante un rato, hasta dar con lo que buscaba, y me lo enseña. Louis y Liam se acercan a mirar la foto, quedando tan sorprendidos como yo. Miramos a Niall, pidiendo una explicación.
- No me preguntéis, porque ni yo mismo me acuerdo - noto que le cuesta pronunciar las palabras, que salen a trompicones.
Louis se lleva las manos a la cabeza, y respira hondo.
- Liam, llévate a Zayn al médico, Harry, ve con ellos, yo me quedo con Niall. - Le dirige una fugaz mirada al chico rubio, que se esconde mirando al suelo.
Quiero abrir la boca para protestar, pero sé que es mejor callarme y hacer lo que dice Louis.
Me levanto del sofá con ayuda de lo Liam, que me acompaña hasta el coche de Harry. Se sienta a mi lado y arrancamos, camino al hospital.
~ Nerea ~
- ¿Y entonces no sabes si el de la foto es él o no? - me pregunta Clea mientras da una pincelada verde a mi uña.
- No, no lo sé, no sé si ya lo habrá recordado, no quiero hablar con él.
- ¿Por qué?
- Miedo. - Clea me mira, sin entender - ¿Y si me dice que sí, qué estaba muy borracho y no era consciente?
- Pues, o lo dejarás o lo perdonarás.
- Clea.
- Dime.
- No estoy segura de querer seguir con Niall, la distancia no es buena, y, a demás, ahora mismo no tengo muy claros mis sentimientos.
Clea me mira, pero en vez de encontrar perplejidad, encuentro comprensión, y eso, una vez más, demuestra cuanto me puede llegar a conocer ella.
~ Niall Horan ~
- Siéntate y explica.
Hago caso de ésta faceta de Louis maduro y preocupado, y me siento, carraspeo y tomo aire.
- Hablé con Nerea por teléfono, me dijo que había conocido a un chico, y me puse celoso. Me pregunto que cuando iba a ir a verla, y le dije que no sabía, pero que es verdad que necesitaba unas vacaciones, porque tanto trabajo me estresa. Esa misma noche, decidí irme a una discoteca, y bueno, estaba celoso y estresado, así que me puse a beber y perdí el sentido, y no me acuerdo de lo que hice, no sé si besé a esa chica o no. Y ahora, no puedo hablar con ella, tengo miedo a que halla visto la foto y quiera acabar - las palabras se atascan en mi garganta - con lo nuestro. - Digo en un susurro.
Su brazo pasa por mis hombros.
- Explícaselo Niall.
- No lo entenderá, ni siquiera yo lo entiendo.
- Si te quiere de verdad, lo entenderá, lo aceptará, y te perdonará.
- ¿Y si no me quiere de verdad?
- Yo os he visto, ella te quiere de verdad.
- Eso fue hace dos meses, la distancia y el no vernos, puede que sus sentimientos ya no sen los mismos, puede que haya conocido a otros, puede...
- Puede, puede, puede - me interrumpe él - claro que puede, pero también puede que no haya pasado nada.
Asiento, sin convención ninguna.
- Niall, tienes que llamarla, tienes que explicárselo, hazme caso, ella te quiere, y dudo mucho que sus sentimientos hayan cambiado, lo más seguro es que te perdone.
Lo miro, sus ojos están convencidos de lo que dicen. Puede que Louis tenga razón, hay que ser valiente, la tengo que llamar.
- Y también tienes que arreglar las cosas con Harry.
- Lo sé - digo esbozando una tímida sonrisa.
- Gracias Louis.
- De nada irlandesito - me coge y me frota la cabeza con los nudillos, suave, sin hacerme daño.
Su faceta de madurez desaparece, y vuelve el Louis infantil que bromea todo el rato, ese Louis me gusta más, sin lugar a dudas.
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