~ Nerea ~
Miro la foto una y otra vez, incrédula, busco algo desesperada, algo que confirme que la fotografía que hay ante mis ojos es un montaje, pero no lo encuentro, y entonces rezo por que no la haya visto, sin esperanza alguna.
[FLASHBACK]
~ Niall Horan ~
Zayn se ha empeñado mucho en salir, y ha acabado convenciendo a Harry de ir con él, Liam ha decidido ir con ellos para controlarlos, él siempre ejerciendo su papel de padre protector con todos nosotros.
Me he quedado solo en casa, Louis ha salido con Eleanor así que tampoco está él para hacerme compañía.
No me gusta estar solo en casa un viernes a la noche, no me gusta estar solo ningún día a la semana, ningún momento del día, me hace sentir solo, y es algo que no soporto, el sentimiento de soledad.
En mi cabeza solo ronda un nombre, el de la persona con la que me gustaría estar ahora mismo, con la que me gustaría estar en todo momento, cojo el móvil y lo busco, pero cuando estoy a punto de llamar, algo me impide que lo haga, y en ese momento me siento la persona más estúpida de este mundo.
~ Nerea ~
Todavía es temprano para cenar, pero aún sigo encerrada en la habitación del hotel, no tengo ganas de salir de aquí, pero sin embargo me agobia estar encerrada, sola, necesito la compañía de alguien, de ese alguien. Miro el móvil, y me parece ver que la pantalla se ilumina, lo cojo corriendo, pero la pantalla sigue tan negra como hace un rato, supongo que soy idiota por pensar que llamará.
~ Zayn ~
Bailo, mezclándome entre la gente, junto a miles de chicas que se acercan a mi, los flashes de las cámaras me deslumbran y me veo obligado a seguir bailando con los ojos cerrados, oyendo los gritos, mezclados con llantos de las fans, y, aunque quiero acercarme a ellas y hacer que dejen de llorar, me obligo a quedarme allí, bailando entre la multitud, haciendo caso omiso a los demás, dejándome llevar por el ambiente y la buena música. Mi mano roza fuertemente algo, y noto que alguien emite una especie de grito mezclado con gruñido, abro los ojos y me vuelvo hacia el lugar de donde me ha llegado el sonido. Una chica pelirroja se frota el brazo, y veo que su clara piel se ha enrojecido un poco, me acerco a ella.
- ¿Estás bien? - la agarro por el brazo, la chica gira su cabeza.
Me mira directamente a los ojos haciendo que me fije en el verdoso de los suyos, sonrío al ver que muerde su labio inferior.
- Lo siento, no te había visto - grito para que me escuche por encima de la música.
- Y yo que creía que lo habías echo a posta para acercarte a mi, lástima - se encoje de hombros y se gira, dispuesta a marcharse, pero la retengo y vuelvo a hacer que se gire.
- Pero por lo visto he tenido suerte - nuestros ojos siguen fijos en los del contrario.
- Vaya, ¿me das y ahora intentas ligar conmigo? Qué caballeroso ¿no? - sonrío.
- ¿Me dejas que te invite a algo para disculparme?
- Te exijo que lo hagas, es lo menos que podrías hacer tras haber dañado a una señorita como yo.
Cabeceo un poco, cojo su mano y me abro paso entre la multitud hasta llegar a la barra, pido lo mismo para los dos, y nos sentamos en unos de los grandes sillones que adorna la sala.
Nos pasamos media hora hablando, de cosas sin sentido, por lo que reímos cada cinco minutos, y encima el efecto del alcohol que ambos llevamos encima hace que todo me parezca mucho más idiota de lo que es. Sin darme cuenta me he ido acercando a ella, y ahora estoy a escasos centímetros de su cara, la miro, ella a mí, pero algo en mi cabeza se confunde y ante mí aparece su cara, su pelo rubio que le cae por delante de los ojos, tapando su preciosa mirada azul que sostiene la mía, como siempre hace cuando hablamos; su pequeña y chata nariz que da paso a sus labios, algo se activa en mi y choco los mios con los suyos, torpe, deseoso de volver a saborearlos, su lengua se entrelaza con la mía, es atrevida, pero no es ella, y entonces vuelvo a la realidad, abro los ojos y vuelvo a ver a la chica pelirroja, de la cual ahora mismo no recuerdo el nombre, aunque se que esa información me la ha dado, pero no paro de besarla, vuelvo a cerrar los ojos y la beso con más énfasis, y noto todas las miradas sobre nosotros dos, las cámaras que captan el momento, el murmullo de la gente que comenta, pero me da igual, solo quiero que esas fotos se publiquen, que ella las vea, y que un sentimiento de odio hacia mi aparezca en ella, porque no puedo seguir creándole falsas ilusiones sabiendo que nunca pasará lo que ambos queremos, porque no podría soportar que la acosaran todo el rato, y así, me separo de la chica y la saco fuera de allí rápido, mi mente no piensa bien, pero necesito librarme del Clea un momento, así que decido que será mejor que la lleve a mi apartamento, lejos de las cámaras, de los murmullos, y que me haga olvidar a Clea por lo menos esta noche.
Nerea y su mejor amiga Clea han conseguido que las dejen pasar el verano en Londres. Londres es un ciudad preciosa, soñada para ellas. Parece que la suerte las acompaña, pero todo puede cambiar en unas pequeñas décimas de segundo.
Seguidores
domingo, 29 de abril de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
Capítulo 13.
~ Nerea ~
La semana a pasado rápida, Londres se me hace familiar, ya he recorrido muchas de sus calles, he visitado muchos de sus increíbles lugares, Londres me enamora cada vez que piso su suelo con la punta de mi pie.
Clea queda con los chicos con frecuencia, en poco tiempo han pasado a formar parte de nuestra rutina y nosotras de la suya, aunque siempre nos veamos en sus apartamentos, los que han pasado a ser como mi segunda vivienda aquí. También hemos tenido el placer de coincidir un par de veces con Danielle y Eleanor, y la verdad es que son tan increíbles que parecen de mentira, son muy cariñosas con los chicos, y nos han tratado demasiado bien a Clea y a mi, aunque nos saquen unos años, no les han molestado demasiado nuestras idioteces de adolescentes.
Hoy los chicos tenían todo el día ocupado, así que Clea y yo decidimos pasar el día fuera, desde por la mañana hasta que nos de la gana de volver al hotel, y aquí me hallo, en un precioso parque, sentada en el césped a la sombra de un árbol, con un delicioso helado de chocolate entre mis manos, que se derrite y cae por los laterales de la galleta.
- ¿Cuánto tiempo llevamos en Londrés? - pregunta Clea lamiendo su cucharilla.
- Creo que un mes y poco - coloco la mano sobre mis ojos impidiendo que me de el reflejo del sol que hoy brilla en el cielo.
- Entonces solo nos queda un mes y poco más para volver a casa ¿no?
- Casi dos meses, Clea, aún queda tiempo para disfrutar de esta ciudad.
- ¿Y cuándo llegue la hora de irnos, qué pasará con los chicos Nerea?
- Que se quedarán aquí, y nosotros recordaremos éste verano por el resto de nuestra vida, e intentaremos por todos los medios quedar en el recuerdo de nuestros cinco ídolos, ¿te parece bien? - le sonrío, buscando su aprobación.
- No quiero perdérlos, me ha costado mucho encontrárlos y ahora no quiero perdérlos.
- Hablas como si fueran de tu propiedad Clea, y no lo son.
- Ya se que no son mi propiedad, pero no quiero que se olviden de nosotras, y se que cuando nos vayamos, eso pasará, y no puedo.
- Pero nosotros no podemos hacerle nada Clea.
Ella se queda dudosa, pero decide no responder, y disfrutar de su helado.
- Ya pensaremos en eso cuando se acerque el momento de irnos, mientras disfrutemos de ellos.
~ Niall Horan ~
Aún sigo en la cama, ya arreglado, pero tumbado en la cama, jugando con el colgante, mirando el techo. Hace ya un mes que nos encontramos, y la veo día si y día también, aunque es gracias a Zayn y Clea que son los que están en contacto. Miro mi móvil un momento y lo busco, sonrío al leerlo y lo vuelvo a soltar. Puede que sea idiota, pero ella tiene algo que la hace especial, diferente a las demás, y por eso me llama más la atención, porque es única, es ella, la que me hace sentir un cosquilleo en el estómago cuando la veo, la que hace que me ruborice cuando me mira a los ojos, la que hace que se me erice la piel al contacto con la suya, la que hace que mi corazón se acelere al ver su sonrisa, son sus labios los que deseo rozar cada minuto, saber como es un beso suyo, dulce, inocente, cálido, ¿cómo?
- Venga pequeño irlandés, tenemos que irnos - dice Liam echándose encima mía.
- Liam, ¿sabes que si no te quitas de encima no me puedo levantar no?
- Si, pero es que echo de menos tu amor y tus abrazos - dice de forma cómica - me has cambiado por tu pequeña amiga - cruza sus brazos sobre el pecho.
- Pero si sabes que a ti no te cambiaría no por toda la comida del mundo tonto - me echo sobre él, abrazándolo, y reímos, pero la verdad es que tiene razón, ahora esa pequeña y dulce chica es la que acapara toda mi atención.
~ Zayn Malik ~
Simon mueve la boca, pero yo no escucho sus palabras, mi mente esta fuera de esta reunión, mi mente está en aquella noche, en aquellos labios, como todos los malditos días desde hace casi un mes.
- ¿Zayn? - susurra Niall a mi oído.
- Dime irlandés - lo miro.
- ¿En que piensas?
- En lo que todos los días recuerda mi cabeza.
Él mueve la cabeza y vuelve a entender a las palabras que pronuncia Simon, esas que son inaudibles para mi. Me doy cuenta de que no entiendo el porqué mi mente se empeña en quedarse en aquella noche, "es solo una chica más Zayn", pienso, y entiendo que debo hacer algo para sacarla de mi cabeza, para que me odie y quiera alejarse de mi, y sé que solo hay una manera.
( Hoooola caracolillos! Primero gracias muchas por leer, aunque me gustaría que comentarais más sobre que os parece la novela, si os ha gustado el capítulo, o si no es así, pues igual, diciendo que es lo que no os gusta. Segundo, cómo veréis si leéis de nuevo los capítulos, he decidido cambiar la ______ por un nombre, en este caso el mío, y he decidido poner quien va narrando la historia, para que no nos liemos demasiado, yo al escribir y vosotras/os al leer, y nada más. Espero que os gusta la fic, y otra vez, muchisisimas gracias por leer. Os quiero <3 xx )
La semana a pasado rápida, Londres se me hace familiar, ya he recorrido muchas de sus calles, he visitado muchos de sus increíbles lugares, Londres me enamora cada vez que piso su suelo con la punta de mi pie.
Clea queda con los chicos con frecuencia, en poco tiempo han pasado a formar parte de nuestra rutina y nosotras de la suya, aunque siempre nos veamos en sus apartamentos, los que han pasado a ser como mi segunda vivienda aquí. También hemos tenido el placer de coincidir un par de veces con Danielle y Eleanor, y la verdad es que son tan increíbles que parecen de mentira, son muy cariñosas con los chicos, y nos han tratado demasiado bien a Clea y a mi, aunque nos saquen unos años, no les han molestado demasiado nuestras idioteces de adolescentes.
Hoy los chicos tenían todo el día ocupado, así que Clea y yo decidimos pasar el día fuera, desde por la mañana hasta que nos de la gana de volver al hotel, y aquí me hallo, en un precioso parque, sentada en el césped a la sombra de un árbol, con un delicioso helado de chocolate entre mis manos, que se derrite y cae por los laterales de la galleta.
- ¿Cuánto tiempo llevamos en Londrés? - pregunta Clea lamiendo su cucharilla.
- Creo que un mes y poco - coloco la mano sobre mis ojos impidiendo que me de el reflejo del sol que hoy brilla en el cielo.
- Entonces solo nos queda un mes y poco más para volver a casa ¿no?
- Casi dos meses, Clea, aún queda tiempo para disfrutar de esta ciudad.
- ¿Y cuándo llegue la hora de irnos, qué pasará con los chicos Nerea?
- Que se quedarán aquí, y nosotros recordaremos éste verano por el resto de nuestra vida, e intentaremos por todos los medios quedar en el recuerdo de nuestros cinco ídolos, ¿te parece bien? - le sonrío, buscando su aprobación.
- No quiero perdérlos, me ha costado mucho encontrárlos y ahora no quiero perdérlos.
- Hablas como si fueran de tu propiedad Clea, y no lo son.
- Ya se que no son mi propiedad, pero no quiero que se olviden de nosotras, y se que cuando nos vayamos, eso pasará, y no puedo.
- Pero nosotros no podemos hacerle nada Clea.
Ella se queda dudosa, pero decide no responder, y disfrutar de su helado.
- Ya pensaremos en eso cuando se acerque el momento de irnos, mientras disfrutemos de ellos.
~ Niall Horan ~
Aún sigo en la cama, ya arreglado, pero tumbado en la cama, jugando con el colgante, mirando el techo. Hace ya un mes que nos encontramos, y la veo día si y día también, aunque es gracias a Zayn y Clea que son los que están en contacto. Miro mi móvil un momento y lo busco, sonrío al leerlo y lo vuelvo a soltar. Puede que sea idiota, pero ella tiene algo que la hace especial, diferente a las demás, y por eso me llama más la atención, porque es única, es ella, la que me hace sentir un cosquilleo en el estómago cuando la veo, la que hace que me ruborice cuando me mira a los ojos, la que hace que se me erice la piel al contacto con la suya, la que hace que mi corazón se acelere al ver su sonrisa, son sus labios los que deseo rozar cada minuto, saber como es un beso suyo, dulce, inocente, cálido, ¿cómo?
- Venga pequeño irlandés, tenemos que irnos - dice Liam echándose encima mía.
- Liam, ¿sabes que si no te quitas de encima no me puedo levantar no?
- Si, pero es que echo de menos tu amor y tus abrazos - dice de forma cómica - me has cambiado por tu pequeña amiga - cruza sus brazos sobre el pecho.
- Pero si sabes que a ti no te cambiaría no por toda la comida del mundo tonto - me echo sobre él, abrazándolo, y reímos, pero la verdad es que tiene razón, ahora esa pequeña y dulce chica es la que acapara toda mi atención.
~ Zayn Malik ~
Simon mueve la boca, pero yo no escucho sus palabras, mi mente esta fuera de esta reunión, mi mente está en aquella noche, en aquellos labios, como todos los malditos días desde hace casi un mes.
- ¿Zayn? - susurra Niall a mi oído.
- Dime irlandés - lo miro.
- ¿En que piensas?
- En lo que todos los días recuerda mi cabeza.
Él mueve la cabeza y vuelve a entender a las palabras que pronuncia Simon, esas que son inaudibles para mi. Me doy cuenta de que no entiendo el porqué mi mente se empeña en quedarse en aquella noche, "es solo una chica más Zayn", pienso, y entiendo que debo hacer algo para sacarla de mi cabeza, para que me odie y quiera alejarse de mi, y sé que solo hay una manera.
( Hoooola caracolillos! Primero gracias muchas por leer, aunque me gustaría que comentarais más sobre que os parece la novela, si os ha gustado el capítulo, o si no es así, pues igual, diciendo que es lo que no os gusta. Segundo, cómo veréis si leéis de nuevo los capítulos, he decidido cambiar la ______ por un nombre, en este caso el mío, y he decidido poner quien va narrando la historia, para que no nos liemos demasiado, yo al escribir y vosotras/os al leer, y nada más. Espero que os gusta la fic, y otra vez, muchisisimas gracias por leer. Os quiero <3 xx )
martes, 24 de abril de 2012
Capítulo 12
"Me quedé con tu chaqueta chico malo"
Él está a mi lado, tiene su brazo sobre mis hombros, yo mi cabeza apoyada en su pecho, oigo los latidos de su corazón, y me siento segura bajo su brazo. Cierro mis ojos un momento, inspiro el suave olor de la brisa, abro los ojos, y ya no me encuentro a su lado, me pesa la ropa, mojada, está lloviendo sobre mi, todo está oscuro a mi alrededor, vacío, un silencio ensordecedor, de esos que taladran tu mente, esos que te dejan oír hasta el mínimo movimiento del viento, y entonces me doy cuenta de que estoy en una habitación pequeña, muy pequeña, asfixiante, pero entonces vislumbro algo, Zayn, es él, mirándome tristemente, y empieza a alejarse de allí.
- Zayn, no te vayas, sácame de aquí, Zayn, por favor, vuelve, Zayn, te necesito, no te vayas.
Grito derrochando el aire que que queda prisionero entre esas cuatro paredes, llorando, asustada, y empiezo a notar que me falta el aire, que el ambiente se me hace pesado, que un terrible sueño se apodera de mi.
Un ruido ensordecedor me despierta, abro los ojos de golpe, y me incorporo, me suda la cara, respiro con dificultad, me tiembla el cuerpo.
- Tranquila Clea, todo a sido un sueño - digo acariciándome las mejillas.
El ruido para, y me doy cuenta de que es el tono que emite mi móvil al recibir un mensaje, me vuelvo hacia la blanca mesita de noche y lo veo, noto que ha cambiado de posición al vibrar, sonrío y lo cojo. " Así habrá una razón para vernos de nuevo xx ", bloqueo el móvil y lo aprieto contra mi pecho, pero en mi cara se dibuja una amarga sonrisa.
- Si, pero esta vez tendré que reprimir las ganas de volver a saborear tus labios chico de los espejos.
~ Nerea ~
Me despierto de buena mañana, anoche acabé reventada, la preocupación por Clea, el tener que recorrernos un buen trecho de Londres, el no poder dormir por la excitación del día, me terminaron dejando para el arrastre. Me escabullo de las sábanas que se enredan en mi cuerpo, sutiles. Estoy en ropa interior, pero eso no impide que suba la persiana y me asome por el gran ventanal. He de reconocer que soy muy vergonzosa para otras cosas, pero no para esto. Me estiro mientras dejo que la luz del sol caliente mi frío cuerpo, hace un día precioso, perfecto para salir. Entro al baño y me cambio de ropa, me peino y recojo mi pelo en una coleta alta, de la cual escapan algunos mechones que me caen a ambos lados de la cara. Decido no despertar a Clea, y bajo al bar del hotel.
Desayuno un buen chocolate caliente y unas ricas tostadas con mantequilla, desayuno muy lento, disfrutando la comida, mirando la gente de alrededor, que entra y sale, y juego a imaginar sus vidas. Tras una larga hora de desayuno, decido que es tiempo de despertar a mi amiga.
Llamo a la puerta un par de veces, pero parece que no hay nadie en ella, decido llamarla. Un tono, dos.
- ¿Qué quieres pequeña? - contesta ella divertida.
- ¿Dónde estás Clea?
- Tranquila pequeña, estoy en buena compañía ¿si? Tú vete a dar una vuelta por Londres, o lo que quieras, cuando llegue te llamo y comemos juntas ¿vale?
- Vale, pero ¿se puede saber... - suena un pi, que confirma el final de la conversación, así que saco mis llaves y entro en la habitación de nuevo.
~ Clea ~
Cuelgo y vuelvo junto a los chicos, que siguen en el gran sofá, metidos en la partida. Me coloco entre ellos y la televisión.
- ¡Eh Clea aparta! - protesta el rubio.
- Cálla Niall, y dejad de jugar ya - les digo apagando el televisor viendo que no me hacen caso.
- ¿Pero que haces? - vuelve a protestar Niall.
- Ahora te vas a enterar - se miran el uno al otro.
A la misma vez, los dos se tiran sobre mi, Zayn me agarra las manos mientras que Niall me hace cosquillas a ambos lados de la barriga, haciéndome que me retuerza en el suelo, riendo, suplicando piedad.
- ¿Qué se dice? - Zayn pega su oído al mío.
- No sé - intento decir entre risas.
- Yo te ayudo, repite conmigo - dice Niall mientras sigue haciéndome cosquillas - Perdón por haber apagado la televisión.
- Perdón por haber apagado la televisión - repito difícilmente.
- Y haber interrumpido al Rey Niall.
- Y haber interrumpido al Rey Niall.
- Qué le estaba dando una paliza al perdedor de los espejos.
- Qué le estaba dando una paliza al perdedor de los espejos. - Zayn mira a Niall con cara de odio, el rubio deja de hacerme cosquillas y levanta sus manos.
- ¡Eh tío, ha sido ella la que lo ha dicho! - pero es tarde, Zayn se ha levantado y empieza a dirigirse hacia él.
Niall empieza a correr, y Zayn sale disparado tras él, yo me retuerzo en el suelo, muriendo de risa ante tal escena.
- ¡Pero cómo te atreves horrible Leprechaun! ¡Eres un mentiroso! ¡Me has echo quedar mal delante de ella! ¡Ahora se va a pensar que soy un perdedor!
- ¡Pero Zayn, si de eso se dio cuenta el día en que te conoció, no es ningún secreto que seas un perdedor!
- Serás.
- ¡Chicos, parad ya, tenéis que llevarme con Nerea, hemos quedado para comer!
Al poco rato aparecen por la puerta del salón, cansados, los miro sonriente, sobre todo al irlandés, el cuál lleva dibujada una sonrisa de oreja a oreja.
- Anda venga, ¿me haríais el gran honor de acompañarme, caballeros?
- Con gusto y placer señorita - se inclinan los dos y quitan de su cabeza un imaginario sombrero.
Río divertida, abro la puerta, y salgo de aquella casa, espero unos minutos a que salgan ellos, apoyada en la pared, hasta que los veo aparecer ocultando sus rostros con gafas de sol, grandes sombreros, gorros de sus sudaderas, con un aspecto de lo más cómico.
Él está a mi lado, tiene su brazo sobre mis hombros, yo mi cabeza apoyada en su pecho, oigo los latidos de su corazón, y me siento segura bajo su brazo. Cierro mis ojos un momento, inspiro el suave olor de la brisa, abro los ojos, y ya no me encuentro a su lado, me pesa la ropa, mojada, está lloviendo sobre mi, todo está oscuro a mi alrededor, vacío, un silencio ensordecedor, de esos que taladran tu mente, esos que te dejan oír hasta el mínimo movimiento del viento, y entonces me doy cuenta de que estoy en una habitación pequeña, muy pequeña, asfixiante, pero entonces vislumbro algo, Zayn, es él, mirándome tristemente, y empieza a alejarse de allí.
- Zayn, no te vayas, sácame de aquí, Zayn, por favor, vuelve, Zayn, te necesito, no te vayas.
Grito derrochando el aire que que queda prisionero entre esas cuatro paredes, llorando, asustada, y empiezo a notar que me falta el aire, que el ambiente se me hace pesado, que un terrible sueño se apodera de mi.
Un ruido ensordecedor me despierta, abro los ojos de golpe, y me incorporo, me suda la cara, respiro con dificultad, me tiembla el cuerpo.
- Tranquila Clea, todo a sido un sueño - digo acariciándome las mejillas.
El ruido para, y me doy cuenta de que es el tono que emite mi móvil al recibir un mensaje, me vuelvo hacia la blanca mesita de noche y lo veo, noto que ha cambiado de posición al vibrar, sonrío y lo cojo. " Así habrá una razón para vernos de nuevo xx ", bloqueo el móvil y lo aprieto contra mi pecho, pero en mi cara se dibuja una amarga sonrisa.
- Si, pero esta vez tendré que reprimir las ganas de volver a saborear tus labios chico de los espejos.
~ Nerea ~
Me despierto de buena mañana, anoche acabé reventada, la preocupación por Clea, el tener que recorrernos un buen trecho de Londres, el no poder dormir por la excitación del día, me terminaron dejando para el arrastre. Me escabullo de las sábanas que se enredan en mi cuerpo, sutiles. Estoy en ropa interior, pero eso no impide que suba la persiana y me asome por el gran ventanal. He de reconocer que soy muy vergonzosa para otras cosas, pero no para esto. Me estiro mientras dejo que la luz del sol caliente mi frío cuerpo, hace un día precioso, perfecto para salir. Entro al baño y me cambio de ropa, me peino y recojo mi pelo en una coleta alta, de la cual escapan algunos mechones que me caen a ambos lados de la cara. Decido no despertar a Clea, y bajo al bar del hotel.
Desayuno un buen chocolate caliente y unas ricas tostadas con mantequilla, desayuno muy lento, disfrutando la comida, mirando la gente de alrededor, que entra y sale, y juego a imaginar sus vidas. Tras una larga hora de desayuno, decido que es tiempo de despertar a mi amiga.
Llamo a la puerta un par de veces, pero parece que no hay nadie en ella, decido llamarla. Un tono, dos.
- ¿Qué quieres pequeña? - contesta ella divertida.
- ¿Dónde estás Clea?
- Tranquila pequeña, estoy en buena compañía ¿si? Tú vete a dar una vuelta por Londres, o lo que quieras, cuando llegue te llamo y comemos juntas ¿vale?
- Vale, pero ¿se puede saber... - suena un pi, que confirma el final de la conversación, así que saco mis llaves y entro en la habitación de nuevo.
~ Clea ~
Cuelgo y vuelvo junto a los chicos, que siguen en el gran sofá, metidos en la partida. Me coloco entre ellos y la televisión.
- ¡Eh Clea aparta! - protesta el rubio.
- Cálla Niall, y dejad de jugar ya - les digo apagando el televisor viendo que no me hacen caso.
- ¿Pero que haces? - vuelve a protestar Niall.
- Ahora te vas a enterar - se miran el uno al otro.
A la misma vez, los dos se tiran sobre mi, Zayn me agarra las manos mientras que Niall me hace cosquillas a ambos lados de la barriga, haciéndome que me retuerza en el suelo, riendo, suplicando piedad.
- ¿Qué se dice? - Zayn pega su oído al mío.
- No sé - intento decir entre risas.
- Yo te ayudo, repite conmigo - dice Niall mientras sigue haciéndome cosquillas - Perdón por haber apagado la televisión.
- Perdón por haber apagado la televisión - repito difícilmente.
- Y haber interrumpido al Rey Niall.
- Y haber interrumpido al Rey Niall.
- Qué le estaba dando una paliza al perdedor de los espejos.
- Qué le estaba dando una paliza al perdedor de los espejos. - Zayn mira a Niall con cara de odio, el rubio deja de hacerme cosquillas y levanta sus manos.
- ¡Eh tío, ha sido ella la que lo ha dicho! - pero es tarde, Zayn se ha levantado y empieza a dirigirse hacia él.
Niall empieza a correr, y Zayn sale disparado tras él, yo me retuerzo en el suelo, muriendo de risa ante tal escena.
- ¡Pero cómo te atreves horrible Leprechaun! ¡Eres un mentiroso! ¡Me has echo quedar mal delante de ella! ¡Ahora se va a pensar que soy un perdedor!
- ¡Pero Zayn, si de eso se dio cuenta el día en que te conoció, no es ningún secreto que seas un perdedor!
- Serás.
- ¡Chicos, parad ya, tenéis que llevarme con Nerea, hemos quedado para comer!
Al poco rato aparecen por la puerta del salón, cansados, los miro sonriente, sobre todo al irlandés, el cuál lleva dibujada una sonrisa de oreja a oreja.
- Anda venga, ¿me haríais el gran honor de acompañarme, caballeros?
- Con gusto y placer señorita - se inclinan los dos y quitan de su cabeza un imaginario sombrero.
Río divertida, abro la puerta, y salgo de aquella casa, espero unos minutos a que salgan ellos, apoyada en la pared, hasta que los veo aparecer ocultando sus rostros con gafas de sol, grandes sombreros, gorros de sus sudaderas, con un aspecto de lo más cómico.
domingo, 22 de abril de 2012
Capítulo 11
~ Nerea ~
Me asomo a aquel callejón oscuro, y la tenue luz de la luna refleja dos figuras que unen sus labios, deseosas la una de la otra, cabeceo sonriente, y decido irme de allí. Llamo a un taxi, le doy la dirección del hotel, y veo pasar la ciudad ante mis ojos. Pago al amable taxista, y me dirijo a la puerta donde aún se encuentran Niall y Harry, esto me asombra un poco, no entiendo porque se preocupan tanto por unas simples fans más.
- ¿Y Zayn? ¿Y Clea? - pregunta el rizos poniéndose en pie de un salto, sacándome algo así como dos cabezas.
- Tranquilo, están bien los dos - sonrío y le guiño un ojo - podéis iros tranquilamente a casa.
Cuando la puerta está a punto de cerrarse tras de mi, noto que alguien me agarra por el brazo, impidiendo que me aleje.
- ¿No creerás que te voy a dejar ir sin saber como localizarte no? - su sonrisa se torna pícara, y eso hace que mi corazón se acelere, me muerdo el labio.
Me tiende su móvil, y me pide que le de mi número, lo hago y se lo devuelvo, él lo mira, escribe algo y lo vuelve a guardar.
- Así mejor, buenas noches Nerea - me besa la mejilla, yo me sonrojo.
- Buenas noches Niall - le sonrío y entro definitivamente en el hotel.
Subo a mi habitación, despacio, con las manos sobre el pecho, sintiendo como el corazón aún me late con fuerza, aceleradamente, y una amplia sonrisa aún permanece en mi estúpida cara. Entro en mi habitación y dejo las cosas en lo alto de la maleta, voy al baño y lo primero que hago es mirarme al espejo, veo mi cara de estúpida, pero no me importa, soy demasiado feliz, y se nota. Me lavo la cara, me recojo el pelo, y salgo del baño, me quito la ropa y me quedo en ropa interior, abro un poco la ventana, y me meto bajo las sábanas de la cama, cierro los ojos y vuelvo a verlo, a sentir su abrazo, sus labios en mi cuello, su respiración junto a mi, mi piel se eriza al recordar el contacto con la suya, vuelvo a oler su perfume, que se me ha quedado impregnado en el cuerpo, y mi nariz lo agradece, me toco la mejilla, como si aún siguieran hay sus labios, y sin darme cuenta, el sueño se apodera de mi.
~ Clea ~
Poco a poco nuestros labios pierden el contacto, doy un paso atrás, pero él me impide que retroceda más cogiendo mi mano, levantando mi cabeza, y dándome un ligero beso en los labios.
- Lo siento, pero es mejor que esto no vuelva a pasar - dice sin mirarme a los ojos, pero yo busco su mirada.
- Eh, Zayn, lo entiendo - digo sonriendo amablemente - eres famoso y yo una simple fan, tranquilo, no importa.
Él sonríe, con su típica sonrisa de medio lado, esa que lo hace tan atractivo, tan jodídamente atractivo, bajo la mirada y me muerdo el labio, aún seguimos agarrados de la mano.
- Será mejor que te lleve al hotel - suelta mi mano.
Comenzamos a andar los dos juntos, hace un poco de frío y el me presta su chaqueta, la cual me queda gigante. No hablamos demasiado, pero no me importa, no es un silencio incómodo, me gusta este tipo de compañía. Llegamos al hotel.
- Buenas noches Clea.
- Buenas noches Zayn.
Me da un último beso, en la mejilla, y entro en el hotel. Subo por las escaleras deprisa, y recorro el pasillo hasta dar con la habitación de mi amiga. Golpeo la puerta, repetidas veces.
- ¿Quién es?
- Tu amado irlandés no te jode, ¿quién voy a ser tonta?
Ella abre la puerta un poco, escondiendo su cuerpo tras ella, asomando nada más que su pequeña cabecita.
- Idiota. ¿Y esa chaqueta?
Entonces me miro, y me doy cuenta de que aún llevo puesta su chaqueta, me la abrocho y me escondo en ella mientras entro en la habitación de Nerea, ella resulta estar en ropa interior y tiritando de frío.
- Si tienes frío, ¿por qué no te pones la ropa?
- Porque me gusta dormir libre, pero no me cambies de tema, ¿por qué llevas la chaqueta de Zayn? ¡Que mierda! ¿Besa bien? - se sienta en la cama, con un pijama puesto, me siento en frente de ella, y sonrío.
- Es el mejor beso que me han dado en mi vida - estallo en risas, y suelto un grito, pero Nerea me tapa la boca.
- No chilles Clea - le chupo la mano y ella la aparta de mi boca - ¡Eres una asquerosa, guarra! - se limpia la palma de la mano.
- Pero tonta no la limpies, ahora que lleva la saliva de Zayn Malik.
Eso le hace sonreír, pero no deja de restregar la mano sobre la camiseta del pijama.
- ¿Y qué? ¿Entonces ya estáis saliendo? ¿Tengo el honor de llamarme cuñada de Zayn? ¡Cuéntalo de una vez! - Nerea me coge por los hombros y me zarandea.
- ¡Para! - le grito, y me hace caso - no, no somos nada, solo ha sido un beso, me ha dicho que no puede estar conmigo, que no quiere que yo sufra, pero que necesita que seamos amigos.
- ¡Ahhh! ¿Y tú como estás? ¿Necesitas que tu pequeña amiga te de amor de oso? - me dice abrazándome.
- Le he dicho que no pasaba nada, que lo entendía.
- ¿Por qué le has mentido?
- No le he mentido, le entiendo, y no me importa.
- No intentes mentirme que sabes que no funciona Clea, que te conozco desde hace mucho tiempo.
Eso me hace sonreír, la verdad es que tampoco hace tanto que nos conocemos, pero es como si hubiéramos nacido juntas, porque somos tan parecidas, y aunque ella sea más pequeña que yo, a veces parece ser la más madura de las dos, es como mi pequeña hermana, y no la cambiaría por nada del mundo, la necesito a mi lado.
Me asomo a aquel callejón oscuro, y la tenue luz de la luna refleja dos figuras que unen sus labios, deseosas la una de la otra, cabeceo sonriente, y decido irme de allí. Llamo a un taxi, le doy la dirección del hotel, y veo pasar la ciudad ante mis ojos. Pago al amable taxista, y me dirijo a la puerta donde aún se encuentran Niall y Harry, esto me asombra un poco, no entiendo porque se preocupan tanto por unas simples fans más.
- ¿Y Zayn? ¿Y Clea? - pregunta el rizos poniéndose en pie de un salto, sacándome algo así como dos cabezas.
- Tranquilo, están bien los dos - sonrío y le guiño un ojo - podéis iros tranquilamente a casa.
Cuando la puerta está a punto de cerrarse tras de mi, noto que alguien me agarra por el brazo, impidiendo que me aleje.
- ¿No creerás que te voy a dejar ir sin saber como localizarte no? - su sonrisa se torna pícara, y eso hace que mi corazón se acelere, me muerdo el labio.
Me tiende su móvil, y me pide que le de mi número, lo hago y se lo devuelvo, él lo mira, escribe algo y lo vuelve a guardar.
- Así mejor, buenas noches Nerea - me besa la mejilla, yo me sonrojo.
- Buenas noches Niall - le sonrío y entro definitivamente en el hotel.
Subo a mi habitación, despacio, con las manos sobre el pecho, sintiendo como el corazón aún me late con fuerza, aceleradamente, y una amplia sonrisa aún permanece en mi estúpida cara. Entro en mi habitación y dejo las cosas en lo alto de la maleta, voy al baño y lo primero que hago es mirarme al espejo, veo mi cara de estúpida, pero no me importa, soy demasiado feliz, y se nota. Me lavo la cara, me recojo el pelo, y salgo del baño, me quito la ropa y me quedo en ropa interior, abro un poco la ventana, y me meto bajo las sábanas de la cama, cierro los ojos y vuelvo a verlo, a sentir su abrazo, sus labios en mi cuello, su respiración junto a mi, mi piel se eriza al recordar el contacto con la suya, vuelvo a oler su perfume, que se me ha quedado impregnado en el cuerpo, y mi nariz lo agradece, me toco la mejilla, como si aún siguieran hay sus labios, y sin darme cuenta, el sueño se apodera de mi.
~ Clea ~
Poco a poco nuestros labios pierden el contacto, doy un paso atrás, pero él me impide que retroceda más cogiendo mi mano, levantando mi cabeza, y dándome un ligero beso en los labios.
- Lo siento, pero es mejor que esto no vuelva a pasar - dice sin mirarme a los ojos, pero yo busco su mirada.
- Eh, Zayn, lo entiendo - digo sonriendo amablemente - eres famoso y yo una simple fan, tranquilo, no importa.
Él sonríe, con su típica sonrisa de medio lado, esa que lo hace tan atractivo, tan jodídamente atractivo, bajo la mirada y me muerdo el labio, aún seguimos agarrados de la mano.
- Será mejor que te lleve al hotel - suelta mi mano.
Comenzamos a andar los dos juntos, hace un poco de frío y el me presta su chaqueta, la cual me queda gigante. No hablamos demasiado, pero no me importa, no es un silencio incómodo, me gusta este tipo de compañía. Llegamos al hotel.
- Buenas noches Clea.
- Buenas noches Zayn.
Me da un último beso, en la mejilla, y entro en el hotel. Subo por las escaleras deprisa, y recorro el pasillo hasta dar con la habitación de mi amiga. Golpeo la puerta, repetidas veces.
- ¿Quién es?
- Tu amado irlandés no te jode, ¿quién voy a ser tonta?
Ella abre la puerta un poco, escondiendo su cuerpo tras ella, asomando nada más que su pequeña cabecita.
- Idiota. ¿Y esa chaqueta?
Entonces me miro, y me doy cuenta de que aún llevo puesta su chaqueta, me la abrocho y me escondo en ella mientras entro en la habitación de Nerea, ella resulta estar en ropa interior y tiritando de frío.
- Si tienes frío, ¿por qué no te pones la ropa?
- Porque me gusta dormir libre, pero no me cambies de tema, ¿por qué llevas la chaqueta de Zayn? ¡Que mierda! ¿Besa bien? - se sienta en la cama, con un pijama puesto, me siento en frente de ella, y sonrío.
- Es el mejor beso que me han dado en mi vida - estallo en risas, y suelto un grito, pero Nerea me tapa la boca.
- No chilles Clea - le chupo la mano y ella la aparta de mi boca - ¡Eres una asquerosa, guarra! - se limpia la palma de la mano.
- Pero tonta no la limpies, ahora que lleva la saliva de Zayn Malik.
Eso le hace sonreír, pero no deja de restregar la mano sobre la camiseta del pijama.
- ¿Y qué? ¿Entonces ya estáis saliendo? ¿Tengo el honor de llamarme cuñada de Zayn? ¡Cuéntalo de una vez! - Nerea me coge por los hombros y me zarandea.
- ¡Para! - le grito, y me hace caso - no, no somos nada, solo ha sido un beso, me ha dicho que no puede estar conmigo, que no quiere que yo sufra, pero que necesita que seamos amigos.
- ¡Ahhh! ¿Y tú como estás? ¿Necesitas que tu pequeña amiga te de amor de oso? - me dice abrazándome.
- Le he dicho que no pasaba nada, que lo entendía.
- ¿Por qué le has mentido?
- No le he mentido, le entiendo, y no me importa.
- No intentes mentirme que sabes que no funciona Clea, que te conozco desde hace mucho tiempo.
Eso me hace sonreír, la verdad es que tampoco hace tanto que nos conocemos, pero es como si hubiéramos nacido juntas, porque somos tan parecidas, y aunque ella sea más pequeña que yo, a veces parece ser la más madura de las dos, es como mi pequeña hermana, y no la cambiaría por nada del mundo, la necesito a mi lado.
viernes, 20 de abril de 2012
Capítulo 10
~ Clea ~
Cierro la puerta con cuidado, aunque en el fondo deseo dar un portazo, y esperar tras esa puerta, como una tonta a que él venga, coja mi cara, mojada por las lágrimas, entre sus perfectas manos, y diga que todo ha sido un error, y al fin esa sufrida distancia entre sus labios y los míos desaparezca con el más precioso de los besos, ese beso que he soñado desde hace mucho tiempo, ese que ha podido ocurrir hace unos minutos, ese que él no me ha querido dar, y entonces me doy cuenta de quién es él y quién soy yo, y que esa relación platónica y ficticia que tengo con él, es solo eso, ilusiones de mi cabeza. Reprimo las lágrimas, mordiendo mi labio inferior. Bajo rápida por las escaleras hasta el salón, me asomo y veo a Niall de espaldas, y a Nerea abrazada a él, con sus ojos cerrados, y una gran sonrisa en su preciosa cara, que la hace aún más bonita. Decido no molestarlos, pues me alegra mucho esa bonita escena, y salgo a tomar un poco el aire. El aire se cuela entre mi ropa y eriza mi piel, provocándome intensos escalofríos, me da en la cara, en los ojos, y noto que vuelven a llenarse de lágrimas. Veo a Louis y me acerco a él, tapando mi cara con los rubios mechones.
- Ha despertado - digo a su lado, mirando al frente, dejando que las lágrimas salgan, tapadas por mi rubio pelo.
Noto que me mira, y bajo la cabeza, esperando a que se vaya.
- Dile a Nerea que la espero en el hotel.
Me vuelvo y salgo del precioso jardín de aquella casa de ensueño, noto como mis mejillas se empapan por las saladas lágrimas que escapan de mis ojos. Camino por las nubladas calles de Londres, ya oscuras, iluminadas por farolas y luces de los edificios, levanto mi cabeza, y me vuelvo a enamorar de la ciudad, vislumbrando el gran ojo de Londres, perfectamente iluminado. Estoy en frente del hotel, pero no tengo ganas de entrar, necesito andar, despejarme, disfrutar de la ciudad en la noche, enamorarme y saciarme de ella.
~ Nerea ~
Se separa de mis brazos, y me mira, con una media sonrisa, y un ligero rubor en sus mejillas, eso hace que yo también me avergüence y agache mi cabeza, pero él me obliga a encontrarme con su mirada, que busca la mía impaciente.
- Lo siento, no sé controlar mis impulsos.
- Y yo los sé controlar demasiado - río, y vuelvo a agachar la cabeza, encontrando su cuello, adornado por un colgante.
Lo reconozco, y me entran ganas de arrancárselo del cuello, de decirle que es mío, que me pertenece, pero no soy así, Zayn se lo regaló a él, y no tengo derecho a decirle que yo lo vi primero.
- Niall, Zayn a despertado, y creo que necesita de tus grandes abrazos de leprechaun irlandés.
Louis aparece por la puerta, preocupado, aunque al mirarme sonríe.
- Nerea, Clea me ha dicho que te esperaba en el hotel.
- ¿Se ha ido?
- Hace un rato, parecía estar mal - dice acercándose a nosotros.
Me levanto del sofá, al igual que Niall.
- ¿Y por qué no me ha dicho nada?
- Supongo que no quería interrumpir el momento - dice él mirando a Niall, el cual baja su cabeza y se rasca la nuca, yo me sonrojo.
- Bueno, pues me voy ya, Clea me necesita - me dirijo a la puerta.
- ¿Quieres que te lleve? - Louis saca unas llaves de su bolsillo.
- Hombre, si no te importa...
- Venga, vámonos, Niall, tu sube a cuidar al pequeño Zayn, que yo me encargo de la pequeña Nerea.
Sonrío avergonzada. Nos subimos en el coche de Louis, y nos ponemos en camino hacia el hotel. Al rato llegamos, no está demasiado lejos de las casas de los chicos, así que no nos ha llevado demasiado tiempo. Me despido de Louis, con dos besos, y entro en el hotel.
Llamo a la puerta de la habitación de Clea, no contesta, vuelvo a llamar, nada. Bajo a recepción y pregunto al chico que está si ha visto a mi amiga, pero, tras describírsela y hacer un poco de memoria, dice que no la ha visto entrar. Me asusto, la llamo, un tono, dos, tres y cuelga. Me asusto más. Busco un nombre, confiando en que haya sido tan inteligente como para apuntarlo cuando lo escuché de fondo. Espero, y cuando voy a colgar, esa voz.
- ¿Sí? ¿Quién es?
- Clea no ha vuelto al hotel, y no me quiere coger el teléfono, tengo miedo Zayn.
- Espéranos allí, llegamos en seguida.
Y cuelga. Me siento en la acera, apoyada en la pared, echa un ovillo, presa del pánico que me supone pensar en mi amiga desaparecida por las oscuras calles de Londres, en mi amiga que me ha colgado, ella nunca haría eso. Noto los faros de un coche oscuro que me deslumbran, me tapo con las manos.
- Nerea, Nerea - alguien me zarandea, vuelvo a abrir los ojos y me encuentro con la piel oscura del chico.
- ¡Zayn! - me levanto y siento el impulso de abrazarlo, sintiéndome protegida por sus manos que acarician mi cabeza, me separo, avergonzada, y miro al suelo.
- La vamos a encontrar, no voy a permitir que le pase algo por mi estúpida culpa.
- Zayn, tú no.. - no me deja acabar, me coge de la mano y empezamos a correr calle abajo.
- Louis y Liam ya la están buscando, y Niall y Harry se quedarán en el hotel por si vuelve - dice mirando mis ojos, llorosos. - ¡Eh! La vamos a encontrar ¿si?
Asiento y me sitúo a su lado, echamos a andar.
Unas horas más tarde.
- Espérame aquí, no te vallas - dice Zayn, mirándome seriamente, hago caso y observo como él se aleja.
~ Zayn Malik ~
Me ha parecido verla, vagando por la calle, pero necesito hablar con ella, y no puedo dejar que Nerea venga, solo ella y yo. Me acerco corriendo, y, cuando estoy seguro de que es ella, la cojo del brazo girándola. Ella grita, pero cesa en segundos, cuando se da cuenta de que soy yo, me mira unos segundos a los ojos, y fija su mirada en el suelo, pero me he dado cuenta de que sus ojos han desprendido lágrimas, lágrimas que yo he provocado. Levanto su mentón, obligándola a mirarme.
- Lo siento, soy idiota, pero no quiero hacerte daño.
- ¿Y entonces por qué lo has echo? - está a punto de volver a llorar.
- No quiero que te hagas ilusiones, y luego no poderte dar lo que necesitas, no quiero que sufras por mis giras, por no poder decirle a nadie que estás conmigo, que sufras el acoso de las fans y los periodistas, no quiero hacerte sufrir, pero necesito tenerte a mi lado, aunque tenga que aguantar estas horribles ganas que tengo de besar tus labios, de saborearlos.
Miro sus labios, y sus ojos intermitentemente, parece tan indefensa, tan inocente, tan dolida, y entonces no logro reprimir el impulso y mis labios chocan con los suyos, mi lengua busca la suya desesperadamente, y la encuentro, se entrelaza con la mía, y siento que mi corazón se acelera, y solo puedo pensar en que no se merece el daño que le puedo llegar a causar.
Cierro la puerta con cuidado, aunque en el fondo deseo dar un portazo, y esperar tras esa puerta, como una tonta a que él venga, coja mi cara, mojada por las lágrimas, entre sus perfectas manos, y diga que todo ha sido un error, y al fin esa sufrida distancia entre sus labios y los míos desaparezca con el más precioso de los besos, ese beso que he soñado desde hace mucho tiempo, ese que ha podido ocurrir hace unos minutos, ese que él no me ha querido dar, y entonces me doy cuenta de quién es él y quién soy yo, y que esa relación platónica y ficticia que tengo con él, es solo eso, ilusiones de mi cabeza. Reprimo las lágrimas, mordiendo mi labio inferior. Bajo rápida por las escaleras hasta el salón, me asomo y veo a Niall de espaldas, y a Nerea abrazada a él, con sus ojos cerrados, y una gran sonrisa en su preciosa cara, que la hace aún más bonita. Decido no molestarlos, pues me alegra mucho esa bonita escena, y salgo a tomar un poco el aire. El aire se cuela entre mi ropa y eriza mi piel, provocándome intensos escalofríos, me da en la cara, en los ojos, y noto que vuelven a llenarse de lágrimas. Veo a Louis y me acerco a él, tapando mi cara con los rubios mechones.
- Ha despertado - digo a su lado, mirando al frente, dejando que las lágrimas salgan, tapadas por mi rubio pelo.
Noto que me mira, y bajo la cabeza, esperando a que se vaya.
- Dile a Nerea que la espero en el hotel.
Me vuelvo y salgo del precioso jardín de aquella casa de ensueño, noto como mis mejillas se empapan por las saladas lágrimas que escapan de mis ojos. Camino por las nubladas calles de Londres, ya oscuras, iluminadas por farolas y luces de los edificios, levanto mi cabeza, y me vuelvo a enamorar de la ciudad, vislumbrando el gran ojo de Londres, perfectamente iluminado. Estoy en frente del hotel, pero no tengo ganas de entrar, necesito andar, despejarme, disfrutar de la ciudad en la noche, enamorarme y saciarme de ella.
~ Nerea ~
Se separa de mis brazos, y me mira, con una media sonrisa, y un ligero rubor en sus mejillas, eso hace que yo también me avergüence y agache mi cabeza, pero él me obliga a encontrarme con su mirada, que busca la mía impaciente.
- Lo siento, no sé controlar mis impulsos.
- Y yo los sé controlar demasiado - río, y vuelvo a agachar la cabeza, encontrando su cuello, adornado por un colgante.
Lo reconozco, y me entran ganas de arrancárselo del cuello, de decirle que es mío, que me pertenece, pero no soy así, Zayn se lo regaló a él, y no tengo derecho a decirle que yo lo vi primero.
- Niall, Zayn a despertado, y creo que necesita de tus grandes abrazos de leprechaun irlandés.
Louis aparece por la puerta, preocupado, aunque al mirarme sonríe.
- Nerea, Clea me ha dicho que te esperaba en el hotel.
- ¿Se ha ido?
- Hace un rato, parecía estar mal - dice acercándose a nosotros.
Me levanto del sofá, al igual que Niall.
- ¿Y por qué no me ha dicho nada?
- Supongo que no quería interrumpir el momento - dice él mirando a Niall, el cual baja su cabeza y se rasca la nuca, yo me sonrojo.
- Bueno, pues me voy ya, Clea me necesita - me dirijo a la puerta.
- ¿Quieres que te lleve? - Louis saca unas llaves de su bolsillo.
- Hombre, si no te importa...
- Venga, vámonos, Niall, tu sube a cuidar al pequeño Zayn, que yo me encargo de la pequeña Nerea.
Sonrío avergonzada. Nos subimos en el coche de Louis, y nos ponemos en camino hacia el hotel. Al rato llegamos, no está demasiado lejos de las casas de los chicos, así que no nos ha llevado demasiado tiempo. Me despido de Louis, con dos besos, y entro en el hotel.
Llamo a la puerta de la habitación de Clea, no contesta, vuelvo a llamar, nada. Bajo a recepción y pregunto al chico que está si ha visto a mi amiga, pero, tras describírsela y hacer un poco de memoria, dice que no la ha visto entrar. Me asusto, la llamo, un tono, dos, tres y cuelga. Me asusto más. Busco un nombre, confiando en que haya sido tan inteligente como para apuntarlo cuando lo escuché de fondo. Espero, y cuando voy a colgar, esa voz.
- ¿Sí? ¿Quién es?
- Clea no ha vuelto al hotel, y no me quiere coger el teléfono, tengo miedo Zayn.
- Espéranos allí, llegamos en seguida.
Y cuelga. Me siento en la acera, apoyada en la pared, echa un ovillo, presa del pánico que me supone pensar en mi amiga desaparecida por las oscuras calles de Londres, en mi amiga que me ha colgado, ella nunca haría eso. Noto los faros de un coche oscuro que me deslumbran, me tapo con las manos.
- Nerea, Nerea - alguien me zarandea, vuelvo a abrir los ojos y me encuentro con la piel oscura del chico.
- ¡Zayn! - me levanto y siento el impulso de abrazarlo, sintiéndome protegida por sus manos que acarician mi cabeza, me separo, avergonzada, y miro al suelo.
- La vamos a encontrar, no voy a permitir que le pase algo por mi estúpida culpa.
- Zayn, tú no.. - no me deja acabar, me coge de la mano y empezamos a correr calle abajo.
- Louis y Liam ya la están buscando, y Niall y Harry se quedarán en el hotel por si vuelve - dice mirando mis ojos, llorosos. - ¡Eh! La vamos a encontrar ¿si?
Asiento y me sitúo a su lado, echamos a andar.
Unas horas más tarde.
- Espérame aquí, no te vallas - dice Zayn, mirándome seriamente, hago caso y observo como él se aleja.
~ Zayn Malik ~
Me ha parecido verla, vagando por la calle, pero necesito hablar con ella, y no puedo dejar que Nerea venga, solo ella y yo. Me acerco corriendo, y, cuando estoy seguro de que es ella, la cojo del brazo girándola. Ella grita, pero cesa en segundos, cuando se da cuenta de que soy yo, me mira unos segundos a los ojos, y fija su mirada en el suelo, pero me he dado cuenta de que sus ojos han desprendido lágrimas, lágrimas que yo he provocado. Levanto su mentón, obligándola a mirarme.
- Lo siento, soy idiota, pero no quiero hacerte daño.
- ¿Y entonces por qué lo has echo? - está a punto de volver a llorar.
- No quiero que te hagas ilusiones, y luego no poderte dar lo que necesitas, no quiero que sufras por mis giras, por no poder decirle a nadie que estás conmigo, que sufras el acoso de las fans y los periodistas, no quiero hacerte sufrir, pero necesito tenerte a mi lado, aunque tenga que aguantar estas horribles ganas que tengo de besar tus labios, de saborearlos.
Miro sus labios, y sus ojos intermitentemente, parece tan indefensa, tan inocente, tan dolida, y entonces no logro reprimir el impulso y mis labios chocan con los suyos, mi lengua busca la suya desesperadamente, y la encuentro, se entrelaza con la mía, y siento que mi corazón se acelera, y solo puedo pensar en que no se merece el daño que le puedo llegar a causar.
miércoles, 18 de abril de 2012
Capítulo 9
~ Zayn Malik ~
Salimos del restaurante, es tarde, las seis, y las chicas están cansadas, por lo visto no durmieron esta noche de la emoción de la comida de hoy, yo no logro entenderlo, todavía no puedo entender la reacción de Clea en la tienda, la de Nerea de hoy con los chicos, no logro a entender, como, un chico normal, que es algo mono, y que canta bien, puede causar esos sentimientos en otras personas, me da miedo a la vez que me siento orgulloso, pero hay que reconocer que gracias a esas reacciones, abracé a Clea, rocé su piel, sentí su calor, sus lágrimas mojando mi fina camiseta, sus labios rozando mi cuello, sus brazos rodeando mi espalda y apretándome fuerte contra ella, y ahora siento la necesidad de tomarla de la mano, o de la cintura, y caminar juntos por las calles de Londres, pero algo en mi dice que controle mis impulsos. Miro al frente tras abrir las puertas del local, un destello blanco da en mis ojos y eso hace que me moleste, me los froto un poco hasta que consigo ver. Muchos colores se sitúan frente a mi, nuestros guardaespaldas intentan apartarlos de nosotros, las chicas gritan, lloran, hacen fotos, y alguna que otra cae al suelo desmayada. Me acuerdo de Clea y Nerea y miro a todos lados en busca de ellas, pero no las encuentro y eso me preocupa mucho. Los chicos me empujan para que avance por el camino que han abierto los guardaespaldas y dos o tres policías que han acudido ante tal jaleo. Yo intento decirles a los chicos que Clea y Nerea no están, pero no me escuchan, siguen empujándome o pasando por delante mía, y yo me agobio más cada segundo que pasa, y la ansiedad se apodera de mi. Empiezo a temblar, y a respirar con dificultad, estaba empezando a perder la conciencia cuando alguien me cogió del brazo y me hizo avanzar a paso dificultoso, para llevarme al coche, una vez allí, solo distinguí una mancha borrosa que parecía sonreírme.
Me despierta alguien moviendo mi hombro derecho, abro los ojos lentamente y veo el techo blanco, miro al frente y reconozco la amplia habitación de mi apartamento.
Me giro hacia mi derecha, con poca dificultad, y me encuentro esos ojos azules y esa preciosa sonrisa que me mira, acariciando mi pelo, sonrío y cojo su mano entre las mías, posándola dulcemente sobre mis labios.
- Gracias - susurro.
Ella se extraña y se sonroja, volviéndose más preciosa de lo que ya es, y yo me quedo embobado contemplándola. Quiero acercar mis labios a los suyas, un impulso demasiado fuerte me lleva a hacerlo, lento, me acerco a sus labios, que poco a poco se encuentran más cerca de los míos, hasta que me doy cuenta de que están a milímetros de rozarse y giro la cara consiguiendo un leve beso en mi mejilla.
No la veo, pero noto que está confusa y perpleja, no quiero mirar sus ojos y ver decepción, soy un gran idiota, y no quiero verla mal por mi culpa.
- Será mejor que avise a los chicos de que has despertado y nos vayamos de aquí - dice disimulando su quebrada voz.
Asiento con mi cabeza que está hundida en la almohada, y dejo que se vaya, haciendo todo un esfuerzo por no mirarla, hasta que se oye la puerta al cerrarse.
Entonces miro al techo, aprieto los dientes y golpeo la cama con los puños cerrados, después cojo la almohada y tapo mi cara mientras grito. Alguien corre hacia mi, y me quita la almohada.
- Zayn, ¿qué haces? ¿Qué pasa? - Louis parece preocupado.
- Que tienes el amigo más idiota y estúpido del mundo - me reincorporo en la cama, cruzando mis piernas.
- ¿Por qué? ¿Qué has echo?
- Iba a besar a Clea, pero en el último segundo me di cuenta de que no podía hacerlo, porque eso solo le haría daño, y aparté mi cara, dejándola plantada, y ahora la he jodido muy bien con ella.
Louis me mira, sin saber que decir, me abraza, y eso me reconforta un poco.
- Pero no está todo perdido Zayn - dice y sale por la puerta.
Echo mi cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared, pensando en lo idiota que he sido al no reprimir mi impulso, ahora ella está dolida, confusa, y no quiero que se distancie de mi, la necesito aunque sea solo para hablar con ella, quiero tenerla a mi lado solo como amiga, aunque tenga que reprimir mis ganas de besarla.
~ Nerea ~
Niall está sentado en el sofá junto a Liam, Harry y yo, y Louis está en un sillón, del que se levanta cada cinco segundos y se vuelve a sentar a los diez. Miro al rubio que parece tener la mirada perdida, sus pies están encima del sofá, y veo que manosea algo en su cuello.
Liam y Harry deciden irse, Liam ha quedado con Danielle, y Harry con unos amigos para salir. Louis decide salir al jardín a tomar el aire. Me quedo sola en el sofá junto a Niall, y noto que mi corazón empieza a latir más fuerte y mi temperatura corporal aumenta, Niall me mira, preocupado, y se acerca a mi.
- ¿Crees que está bien? - me pregunta débilmente.
- Niall, solo ha sido un desmayo, no se va a morir, tran... - noto sus brazos en mi espalda, y su cabeza escondida en mi pelo.
Disfruto de aquel abrazo, de su piel en contacto con la mía que se eriza, de su olor, de su rubio pelo que acaricio, para tranquilizarlo, del calor que desprenden nuestro cuerpos al estar en contacto, y siento el deseo de tenerlo siempre así, a mi lado, de que no desaparezca después de este día, de poder seguir viéndolo, de no soltarlo en ningún momento, cierro los ojos, disfrutando aquel maravilloso momento que me produce una agradable sensación, esa de no querer despegarme nunca de él, esa protección que siento ahora mismo, la necesito todos los días, y tengo miedo a que él no esté para dármela.
Salimos del restaurante, es tarde, las seis, y las chicas están cansadas, por lo visto no durmieron esta noche de la emoción de la comida de hoy, yo no logro entenderlo, todavía no puedo entender la reacción de Clea en la tienda, la de Nerea de hoy con los chicos, no logro a entender, como, un chico normal, que es algo mono, y que canta bien, puede causar esos sentimientos en otras personas, me da miedo a la vez que me siento orgulloso, pero hay que reconocer que gracias a esas reacciones, abracé a Clea, rocé su piel, sentí su calor, sus lágrimas mojando mi fina camiseta, sus labios rozando mi cuello, sus brazos rodeando mi espalda y apretándome fuerte contra ella, y ahora siento la necesidad de tomarla de la mano, o de la cintura, y caminar juntos por las calles de Londres, pero algo en mi dice que controle mis impulsos. Miro al frente tras abrir las puertas del local, un destello blanco da en mis ojos y eso hace que me moleste, me los froto un poco hasta que consigo ver. Muchos colores se sitúan frente a mi, nuestros guardaespaldas intentan apartarlos de nosotros, las chicas gritan, lloran, hacen fotos, y alguna que otra cae al suelo desmayada. Me acuerdo de Clea y Nerea y miro a todos lados en busca de ellas, pero no las encuentro y eso me preocupa mucho. Los chicos me empujan para que avance por el camino que han abierto los guardaespaldas y dos o tres policías que han acudido ante tal jaleo. Yo intento decirles a los chicos que Clea y Nerea no están, pero no me escuchan, siguen empujándome o pasando por delante mía, y yo me agobio más cada segundo que pasa, y la ansiedad se apodera de mi. Empiezo a temblar, y a respirar con dificultad, estaba empezando a perder la conciencia cuando alguien me cogió del brazo y me hizo avanzar a paso dificultoso, para llevarme al coche, una vez allí, solo distinguí una mancha borrosa que parecía sonreírme.
Me despierta alguien moviendo mi hombro derecho, abro los ojos lentamente y veo el techo blanco, miro al frente y reconozco la amplia habitación de mi apartamento.
Me giro hacia mi derecha, con poca dificultad, y me encuentro esos ojos azules y esa preciosa sonrisa que me mira, acariciando mi pelo, sonrío y cojo su mano entre las mías, posándola dulcemente sobre mis labios.
- Gracias - susurro.
Ella se extraña y se sonroja, volviéndose más preciosa de lo que ya es, y yo me quedo embobado contemplándola. Quiero acercar mis labios a los suyas, un impulso demasiado fuerte me lleva a hacerlo, lento, me acerco a sus labios, que poco a poco se encuentran más cerca de los míos, hasta que me doy cuenta de que están a milímetros de rozarse y giro la cara consiguiendo un leve beso en mi mejilla.
No la veo, pero noto que está confusa y perpleja, no quiero mirar sus ojos y ver decepción, soy un gran idiota, y no quiero verla mal por mi culpa.
- Será mejor que avise a los chicos de que has despertado y nos vayamos de aquí - dice disimulando su quebrada voz.
Asiento con mi cabeza que está hundida en la almohada, y dejo que se vaya, haciendo todo un esfuerzo por no mirarla, hasta que se oye la puerta al cerrarse.
Entonces miro al techo, aprieto los dientes y golpeo la cama con los puños cerrados, después cojo la almohada y tapo mi cara mientras grito. Alguien corre hacia mi, y me quita la almohada.
- Zayn, ¿qué haces? ¿Qué pasa? - Louis parece preocupado.
- Que tienes el amigo más idiota y estúpido del mundo - me reincorporo en la cama, cruzando mis piernas.
- ¿Por qué? ¿Qué has echo?
- Iba a besar a Clea, pero en el último segundo me di cuenta de que no podía hacerlo, porque eso solo le haría daño, y aparté mi cara, dejándola plantada, y ahora la he jodido muy bien con ella.
Louis me mira, sin saber que decir, me abraza, y eso me reconforta un poco.
- Pero no está todo perdido Zayn - dice y sale por la puerta.
Echo mi cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared, pensando en lo idiota que he sido al no reprimir mi impulso, ahora ella está dolida, confusa, y no quiero que se distancie de mi, la necesito aunque sea solo para hablar con ella, quiero tenerla a mi lado solo como amiga, aunque tenga que reprimir mis ganas de besarla.
~ Nerea ~
Niall está sentado en el sofá junto a Liam, Harry y yo, y Louis está en un sillón, del que se levanta cada cinco segundos y se vuelve a sentar a los diez. Miro al rubio que parece tener la mirada perdida, sus pies están encima del sofá, y veo que manosea algo en su cuello.
Liam y Harry deciden irse, Liam ha quedado con Danielle, y Harry con unos amigos para salir. Louis decide salir al jardín a tomar el aire. Me quedo sola en el sofá junto a Niall, y noto que mi corazón empieza a latir más fuerte y mi temperatura corporal aumenta, Niall me mira, preocupado, y se acerca a mi.
- ¿Crees que está bien? - me pregunta débilmente.
- Niall, solo ha sido un desmayo, no se va a morir, tran... - noto sus brazos en mi espalda, y su cabeza escondida en mi pelo.
Disfruto de aquel abrazo, de su piel en contacto con la mía que se eriza, de su olor, de su rubio pelo que acaricio, para tranquilizarlo, del calor que desprenden nuestro cuerpos al estar en contacto, y siento el deseo de tenerlo siempre así, a mi lado, de que no desaparezca después de este día, de poder seguir viéndolo, de no soltarlo en ningún momento, cierro los ojos, disfrutando aquel maravilloso momento que me produce una agradable sensación, esa de no querer despegarme nunca de él, esa protección que siento ahora mismo, la necesito todos los días, y tengo miedo a que él no esté para dármela.
martes, 17 de abril de 2012
Capítulo 8
~ Niall Horan ~
Miro hacía ella, y veo sus preciosos ojos clavados en la pantalla del móvil, parece distraída mirando algo, y no se la ve demasiado feliz. Un escalofrío recorre mi espalda cuando mi mirada se vuelve a encontrar con la suya, como me pasa cuando ella me mira, sonrío, un poco avergonzado, y noto como el tono de sus mejillas se convierte en un rojizo, y automáticamente aparta su mirada de la mía. Llevo desde que nos sentamos a la mesa hablando con los chicos, y de vez en cuando la observo, a ella y a su amiga Clea, la cual parece estar pasándolo bien, sin embargo, ella está aislada de nosotros, nos mira y escucha atentamente, pero no es capaz de introducirse en ninguna conversación, y eso no me gusta, me siento mal, debería intentar que hablara con nosotros, y cuando decido hacerlo, veo que se me han adelantado.
~ Nerea ~
Aparto la cabeza y miro hacía mi derecha, intentando esconder mi rubor entre mi suave pelo castaño, pasados unos minutos, vuelvo a buscar su mirada, pero no la encuentro, solo veo su rubio pelo y los lunares de sus mejillas y cuello.
- ¿De dónde sois vosotras? - una voz ronca me saca de mis pensamientos, miro a mi izquierda y me encuentro unos preciosos ojos grises, que me miran atentamente - Porque está claro que de aquí no sois.
Intento hablar, pero me vuelve a suceder - España - esa palabra sale de mi como un susurro.
Él hace una mueca de que no ha escuchado nada, y yo emito una leve risa, parece que la
voz está empezando a salir de mi.
- Somos de España - me tiembla un poco la voz, pero intento que no lo note.
- ¿De verdad? Liam sabe hablar algo de español, Niall nos enseña un poco. - sonríe muy ilusionado - Liam, ven aquí.
El chico obedece y se acerca a nosotros.
- ¿Qué quieres ricitos? - le alborota del pelo.
Él se acerca al oído de Liam y le susurra algo que no logro entender.
- Hola, ¿qué tal? - dice Liam en un español entendible.
- Bien, ¿y tú?
- Sacapuntas.
Empiezo a reír, fuertemente, Clea, que nos ha escuchado, también ríe, y los chicos se unen a nosotras, simplemente porque les hace gracia que riamos, porque supongo que no saben el motivo de nuestra risa. Río hasta que las lágrimas salen de mis ojos, hasta que la barriga, espalda y mofletes me duelen demasiado.
Nos vamos calmando todos poco a poco, primero los chicos, después Clea y yo. Todo vuelve a ser normal tras unos minutos, recupero la compostura en la silla, aunque mi estomago, mi espalda y mis mofletes siguen doloridos. Entonces, se escucha como un rugido, algo fuerte, los chicos dirigen su mirada a Niall, y comienzan a reírse, miro al rubio, que está sonrojado, pero ríe, con sus amigos, y entonces, la misma risa de hace unos minutos, se apodera de mi, y lo que se había vuelto a quedar en silencio, vuelve a ser inundado por nuestras estruendosas risas, acompasadas.
Todo vuelve a la normalidad de nuevo.
- Yo no sé vosotros, pero creo que ha quedado claro que me muero por comer - afirma Niall.
- Y yo - grita Clea, poniéndose la mano en su estómago.
Llamamos a unos de los perfectos camareros y pedimos la comida y la bebida, liando un poco al camarero. Cuando se va, todos siguen sus conversaciones, pero esta vez, no me quedo marginada, Harry y Liam están deseando que les enseñe un poco de español, y así lo hago. Me río con ellos, con su pronunciación y sus idioteces, y entonces me doy cuenta de que, hace tan solo tres días estaba en España, en mi pequeña casa, escuchando su disco día y noche, viendo sus vídeos, besando los posters de mi habitación, soñado que los conocía, imaginándome el momento, y ahora estaba en Londres, en un increíble restaurante, compartiendo mesa con mis ídolos, enseñándoles a hablar español, riendo con ellos, creo que nunca llegué a pensar que esto algún día se iba a hacer realidad, pero supongo que la suerte se ha puesto de mi parte, y espero que esto no sea solo un perfecto sueño, del que, sin duda alguna, odiaría despertar.
Miro hacía ella, y veo sus preciosos ojos clavados en la pantalla del móvil, parece distraída mirando algo, y no se la ve demasiado feliz. Un escalofrío recorre mi espalda cuando mi mirada se vuelve a encontrar con la suya, como me pasa cuando ella me mira, sonrío, un poco avergonzado, y noto como el tono de sus mejillas se convierte en un rojizo, y automáticamente aparta su mirada de la mía. Llevo desde que nos sentamos a la mesa hablando con los chicos, y de vez en cuando la observo, a ella y a su amiga Clea, la cual parece estar pasándolo bien, sin embargo, ella está aislada de nosotros, nos mira y escucha atentamente, pero no es capaz de introducirse en ninguna conversación, y eso no me gusta, me siento mal, debería intentar que hablara con nosotros, y cuando decido hacerlo, veo que se me han adelantado.
~ Nerea ~
Aparto la cabeza y miro hacía mi derecha, intentando esconder mi rubor entre mi suave pelo castaño, pasados unos minutos, vuelvo a buscar su mirada, pero no la encuentro, solo veo su rubio pelo y los lunares de sus mejillas y cuello.
- ¿De dónde sois vosotras? - una voz ronca me saca de mis pensamientos, miro a mi izquierda y me encuentro unos preciosos ojos grises, que me miran atentamente - Porque está claro que de aquí no sois.
Intento hablar, pero me vuelve a suceder - España - esa palabra sale de mi como un susurro.
Él hace una mueca de que no ha escuchado nada, y yo emito una leve risa, parece que la
voz está empezando a salir de mi.
- Somos de España - me tiembla un poco la voz, pero intento que no lo note.
- ¿De verdad? Liam sabe hablar algo de español, Niall nos enseña un poco. - sonríe muy ilusionado - Liam, ven aquí.
El chico obedece y se acerca a nosotros.
- ¿Qué quieres ricitos? - le alborota del pelo.
Él se acerca al oído de Liam y le susurra algo que no logro entender.
- Hola, ¿qué tal? - dice Liam en un español entendible.
- Bien, ¿y tú?
- Sacapuntas.
Empiezo a reír, fuertemente, Clea, que nos ha escuchado, también ríe, y los chicos se unen a nosotras, simplemente porque les hace gracia que riamos, porque supongo que no saben el motivo de nuestra risa. Río hasta que las lágrimas salen de mis ojos, hasta que la barriga, espalda y mofletes me duelen demasiado.
Nos vamos calmando todos poco a poco, primero los chicos, después Clea y yo. Todo vuelve a ser normal tras unos minutos, recupero la compostura en la silla, aunque mi estomago, mi espalda y mis mofletes siguen doloridos. Entonces, se escucha como un rugido, algo fuerte, los chicos dirigen su mirada a Niall, y comienzan a reírse, miro al rubio, que está sonrojado, pero ríe, con sus amigos, y entonces, la misma risa de hace unos minutos, se apodera de mi, y lo que se había vuelto a quedar en silencio, vuelve a ser inundado por nuestras estruendosas risas, acompasadas.
Todo vuelve a la normalidad de nuevo.
- Yo no sé vosotros, pero creo que ha quedado claro que me muero por comer - afirma Niall.
- Y yo - grita Clea, poniéndose la mano en su estómago.
Llamamos a unos de los perfectos camareros y pedimos la comida y la bebida, liando un poco al camarero. Cuando se va, todos siguen sus conversaciones, pero esta vez, no me quedo marginada, Harry y Liam están deseando que les enseñe un poco de español, y así lo hago. Me río con ellos, con su pronunciación y sus idioteces, y entonces me doy cuenta de que, hace tan solo tres días estaba en España, en mi pequeña casa, escuchando su disco día y noche, viendo sus vídeos, besando los posters de mi habitación, soñado que los conocía, imaginándome el momento, y ahora estaba en Londres, en un increíble restaurante, compartiendo mesa con mis ídolos, enseñándoles a hablar español, riendo con ellos, creo que nunca llegué a pensar que esto algún día se iba a hacer realidad, pero supongo que la suerte se ha puesto de mi parte, y espero que esto no sea solo un perfecto sueño, del que, sin duda alguna, odiaría despertar.
domingo, 15 de abril de 2012
Capítulo 7
Clea ya está junto a nosotros, me mira con una maliciosa sonrisa en la cara, hasta que alguien llama su atención por detrás, se gira y encuentra la cara de Zayn a unos cuantos centímetros de la suya, los dos se miran y sonríen, avergonzados de la mirada del otro, Clea es la primera en quitar su mirada. Él sonríe victorioso, se acerca y le dice algo al oído, algo que hace enrojecer la cara de mi amiga. Se percatan de nuestras miradas y deciden acercarse.
- Niall estas son Clea y Nerea - nos señala, yo me quedo extraña, porque no recuerdo haberle dicho mi nombre a Zayn, pero mi cerebro no está por la labor de pensar demasiado y la idea se esfuma en segundos - chicas, este es Niall Horan, nuestro pequeño duende irlandés, aunque supongo que ya lo sabéis.
- Encantado - se rasco su melena rubia y le da dos besos a Clea, y dos besos a mi.
- Igualmente - responde Clea con su dulce voz.
Yo me limito a asentir y agachar la cabeza, avergonzada de que aquel chico rubio, mi ídolo, recuerde el momento en que me transforme en tomate humano y huí de él.
- ¿Nos vamos? - pregunta Zayn mirándonos, todos asentimos.
Nos metemos en un coche en el cual conduce un hombre de mediana edad, con un traje muy elegante y una gorra con visera que oculta su mirada. Zayn se sienta en el asiento del copiloto, Niall se sienta a mi derecha y yo entre él y Clea. El viaje dura unos minutos, pero lo pasamos en silencio, Clea mira por la venta, al igual que Niall, mientras que yo lo miro a él, como una idiota, con una sonrisa en mis labios, perdida en su cuello, en los adorables lunares que lo recorren y en los cortos mechones de pelo que nacen de él. Cuando vuelvo en mi, veo que él me observa a mi, y eso hace que mi rojez vuelva a ser visible, el sonríe, más adorable aún.
- ¿Por qué te ríes de mi cuando me sonrojo? - pregunto cerca de él, con voz casi inaudible.
No contesta, se limita a mirarme y volver su cara hacia la ventana, aunque yo me quedo esperando su respuesta, esa que parece que no llegará nunca a mis oídos. El coche se para.
- Parece que hemos llegado - afirma Zayn mirándonos a los tres, posando su mirada en la de Clea por más tiempo.
Salimos del coche y noto una suave brisa que recorre mi piel y me hace estremecer, pero estamos bajo el sol, y se crea un contraste entre frío y calor que me hace sentir bien. Miro a todos lados, pero no veo al resto del grupo, ¿estaremos solo nosotros cuatro?
Entramos en el edificio que parece ser un elegante restaurante, se halla solo, nada más que por los camareros que se encuentran en algunos puntos del restaurante, y tres personas que parecen pasarlo bien en una mesa al fondo del espacioso lugar. Reconozco al chico de los rizos, la marca en el cuello de otro, y la inconfundible sonrisa del otro, Harry, Liam y Louis nos esperan.
Nos encontramos junto a la mesa, pero están tan metidos en sus bromas, que no se dan cuenta de nuestra presencia, Niall carraspea un poco y llama la atención de los tres chicos que posan sus miradas en mi amiga y yo, noto otra vez esa horrible sensación a la que en estos tres días tendría que haberme acostumbrado, supongo que la vergüenza nunca me abandonará.
- Louis, Harry, Liam, ellas son Clea y Nerea - nos presenta Niall.
- Hola, yo soy Harry - el chico nos da dos besos a cada una.
- Yo me llamo Louis - se presenta después de Harry.
-Y yo soy Liam - dice el último.
- Chicos, ya os conocen - dice Zayn colocándose entre mi amiga y yo, cogiéndonos por los hombros y acercándonos a él - son Directioners, así que hay que tratarlas bien.
- Zayn, me ofendes, ya sabemos que a las mujeres hay que tratarlas como a reinas - dice Harry, guiñándonos un ojo.
Yo bajo mi cabeza por un momento, y luego miro hacia mi izquierda, Niall parece algo molesto, pero no entiendo el por qué.
- Bueno, vamos a comer ¿no? - dice cambiando la expresión de su cara al percatarse de que lo observo.
- Ya empezaba a cuestionarme si lo del chico que come a todas horas era solo un mito - ríe Clea, acompañada por las risas de todos nosotros.
- Niall estas son Clea y Nerea - nos señala, yo me quedo extraña, porque no recuerdo haberle dicho mi nombre a Zayn, pero mi cerebro no está por la labor de pensar demasiado y la idea se esfuma en segundos - chicas, este es Niall Horan, nuestro pequeño duende irlandés, aunque supongo que ya lo sabéis.
- Encantado - se rasco su melena rubia y le da dos besos a Clea, y dos besos a mi.
- Igualmente - responde Clea con su dulce voz.
Yo me limito a asentir y agachar la cabeza, avergonzada de que aquel chico rubio, mi ídolo, recuerde el momento en que me transforme en tomate humano y huí de él.
- ¿Nos vamos? - pregunta Zayn mirándonos, todos asentimos.
Nos metemos en un coche en el cual conduce un hombre de mediana edad, con un traje muy elegante y una gorra con visera que oculta su mirada. Zayn se sienta en el asiento del copiloto, Niall se sienta a mi derecha y yo entre él y Clea. El viaje dura unos minutos, pero lo pasamos en silencio, Clea mira por la venta, al igual que Niall, mientras que yo lo miro a él, como una idiota, con una sonrisa en mis labios, perdida en su cuello, en los adorables lunares que lo recorren y en los cortos mechones de pelo que nacen de él. Cuando vuelvo en mi, veo que él me observa a mi, y eso hace que mi rojez vuelva a ser visible, el sonríe, más adorable aún.
- ¿Por qué te ríes de mi cuando me sonrojo? - pregunto cerca de él, con voz casi inaudible.
No contesta, se limita a mirarme y volver su cara hacia la ventana, aunque yo me quedo esperando su respuesta, esa que parece que no llegará nunca a mis oídos. El coche se para.
- Parece que hemos llegado - afirma Zayn mirándonos a los tres, posando su mirada en la de Clea por más tiempo.
Salimos del coche y noto una suave brisa que recorre mi piel y me hace estremecer, pero estamos bajo el sol, y se crea un contraste entre frío y calor que me hace sentir bien. Miro a todos lados, pero no veo al resto del grupo, ¿estaremos solo nosotros cuatro?
Entramos en el edificio que parece ser un elegante restaurante, se halla solo, nada más que por los camareros que se encuentran en algunos puntos del restaurante, y tres personas que parecen pasarlo bien en una mesa al fondo del espacioso lugar. Reconozco al chico de los rizos, la marca en el cuello de otro, y la inconfundible sonrisa del otro, Harry, Liam y Louis nos esperan.
Nos encontramos junto a la mesa, pero están tan metidos en sus bromas, que no se dan cuenta de nuestra presencia, Niall carraspea un poco y llama la atención de los tres chicos que posan sus miradas en mi amiga y yo, noto otra vez esa horrible sensación a la que en estos tres días tendría que haberme acostumbrado, supongo que la vergüenza nunca me abandonará.
- Louis, Harry, Liam, ellas son Clea y Nerea - nos presenta Niall.
- Hola, yo soy Harry - el chico nos da dos besos a cada una.
- Yo me llamo Louis - se presenta después de Harry.
-Y yo soy Liam - dice el último.
- Chicos, ya os conocen - dice Zayn colocándose entre mi amiga y yo, cogiéndonos por los hombros y acercándonos a él - son Directioners, así que hay que tratarlas bien.
- Zayn, me ofendes, ya sabemos que a las mujeres hay que tratarlas como a reinas - dice Harry, guiñándonos un ojo.
Yo bajo mi cabeza por un momento, y luego miro hacia mi izquierda, Niall parece algo molesto, pero no entiendo el por qué.
- Bueno, vamos a comer ¿no? - dice cambiando la expresión de su cara al percatarse de que lo observo.
- Ya empezaba a cuestionarme si lo del chico que come a todas horas era solo un mito - ríe Clea, acompañada por las risas de todos nosotros.
viernes, 13 de abril de 2012
Capítulo 6
"Sabía que algo olvidaba, no os pedí vuestros numeros. xx" Lo leo y releo y lo vuelvo a leer, no puedo creerlo, simplemente puedo sonreír como una idiota y volver a leer.
Clea está a mi lado, tan emocionada como yo, pasan los minutos y no nos damos cuenta de que ha llegado la hora de cenar hasta que mis tripas empiezan a rugir. Bajamos al restaurante del hotel y cenamos, aún emocionadas. Tras una hora, terminamos de cenar, y volvemos a nuestras habitaciones, esta noche no saldremos, hemos quedado en madrugar a la mañana siguiente para ir a hacer ejercicio y tenemos que acostarnos temprano.
Me doy una ducha rápida, me pongo la ropa interior y me meto en la cama, tapándome con las finas sábanas que siguen con el olor a lavanda, no tardo en dormirme.
Unos golpes me despiertan, miro mi reloj que está en la mesilla de noche, las tres de la madrigada, me froto los ojos y me estiro en la cama. Clea está en pijama corto, y entra con su portátil en las manos.
- ¿Qué mierda haces despierta a las tres de la madrugada? y ¿qué mierda haces despertándome a las tres de la mañana?
Ella hace caso omiso, se sienta en mi cama deshecha con sus piernas cruzadas y el portátil sobre ellas, me hace un gesto con la mano para que me acerque y le hago caso, ya que su cara rebosa felicidad, hasta sus ojos parecen lacrimosos. Me siento a su lado y miro donde su dedo señala, pero tardo unos minutos en reaccionar debido al sueño. Abro los ojos y miro a mi amiga, que da palmas mientras se agita, emocionada.
- Se anularon nuestros planes para mañana - digo mientras miro la pantalla, aún incrédula.
Mi amiga me mira muy seriamente, y triste.
-¿Qué pasa?
-Esto es demasiado perfecto para ser verdad Nerea, tengo miedo a que no lo sea, a que este perfecto sueño que estamos viviendo, no sea más que eso, un perfecto sueño.
La miro, yo también estoy asustada, llevamos solo dos días en territorio británico y han pasado demasiadas cosas soñadas, pero, no, solamente hemos tenido mucha más suerte que otras, nos ha tocado a nosotras, y me niego a no saborear mi suerte por miedo a que sea un sueño.
- Pues es verdad Clea, tan verdad como que el cielo es azul y tu camiseta de pijama verde.
Ella sonríe, y me da un tierno abrazo, el que yo correspondo.
- Es hora de que la suerte esté de nuestra parte ¿no? - dice en mi oído, sonrío.
- Y que se quede por mucho tiempo - respondo, cerrando mis ojos, y abrazándola más fuerte.
Salimos del hotel, agarradas por el brazo, nos miramos las dos de arriba a bajo, asentimos sonrientes y empezamos a caminar firmemente. Tenemos suerte y paramos un taxi libre, indicamos la dirección y nos ponemos en camino.
Llegamos al sitio indicado, pero no vemos a nadie esperándonos, nos apoyamos en la pared y decidimos esperar un poco.
- Voy a por alguna chuchería, tengo mono.
- Está bien, cómprame algo.
Le doy dinero y ella se aleja, yo me quedo en aquella pared, esperando a que aparezca. En un momento me quedo embobada con algún punto en la calle de enfrente, hasta que me doy cuenta de que alguien me mira fijamente. Vuelvo en mi, y lo primero que veo son unos labios sonrientes y un cuello con mi colgante, pero no es el mismo chico que lo compró, no es el mismo chico que nos invitó a comer ayer, no es él. Mi corazón se acelera y mi cuerpo se mueve sin que a mi me de tiempo a reaccionar, mis pies empiezan a andar en dirección contraria al chico, pero algo agarra mi brazo, lo suficientemente fuerte como para no permitirme marchar, me giro y encuentro su cara a milímetros de la mía, me siento inmóvil, muda de nuevo, pero oigo su dulce voz.
- Esta vez no de vas a escapar tan fácilmente.
Me quedo embobada con sus claros ojos, sus labios besables, su sonrisa encantadora, pero no puedo hablar, reaccionar, algo me lo impide, y noto que mi corazón saldrá de mi pecho de un momento a otro. Entonces me doy cuenta de que él ya no sujeta mi brazo, que podría irme de allí como la mañana en que salí a correr, pero no lo hago, siento la necesidad de quedarme allí, con él, esperando a mi mejor amiga, entonces, algo en mi reacciona y giro mi cabeza en la dirección en que mi amiga desapareció hará un cuarto de hora, y la encuentro allí, parada en mitad de la calle, con la boca muy abierta, sonrío y hago un simple gesto que ella entiende. Llega junto a nosotros y veo su cara tono rojizo, entonces caigo en que mi cara debe parecer un tomate ya bien maduro.
Miro de nuevo al chico que sonríe hacía nosotras, y agacho mi cabeza al encontrar su mirada azul, y en ese momento me doy cuenta de que pasaré tres veces más por este bloqueo esta mañana.
Clea está a mi lado, tan emocionada como yo, pasan los minutos y no nos damos cuenta de que ha llegado la hora de cenar hasta que mis tripas empiezan a rugir. Bajamos al restaurante del hotel y cenamos, aún emocionadas. Tras una hora, terminamos de cenar, y volvemos a nuestras habitaciones, esta noche no saldremos, hemos quedado en madrugar a la mañana siguiente para ir a hacer ejercicio y tenemos que acostarnos temprano.
Me doy una ducha rápida, me pongo la ropa interior y me meto en la cama, tapándome con las finas sábanas que siguen con el olor a lavanda, no tardo en dormirme.
Unos golpes me despiertan, miro mi reloj que está en la mesilla de noche, las tres de la madrigada, me froto los ojos y me estiro en la cama. Clea está en pijama corto, y entra con su portátil en las manos.
- ¿Qué mierda haces despierta a las tres de la madrugada? y ¿qué mierda haces despertándome a las tres de la mañana?
Ella hace caso omiso, se sienta en mi cama deshecha con sus piernas cruzadas y el portátil sobre ellas, me hace un gesto con la mano para que me acerque y le hago caso, ya que su cara rebosa felicidad, hasta sus ojos parecen lacrimosos. Me siento a su lado y miro donde su dedo señala, pero tardo unos minutos en reaccionar debido al sueño. Abro los ojos y miro a mi amiga, que da palmas mientras se agita, emocionada.
- Se anularon nuestros planes para mañana - digo mientras miro la pantalla, aún incrédula.
Mi amiga me mira muy seriamente, y triste.
-¿Qué pasa?
-Esto es demasiado perfecto para ser verdad Nerea, tengo miedo a que no lo sea, a que este perfecto sueño que estamos viviendo, no sea más que eso, un perfecto sueño.
La miro, yo también estoy asustada, llevamos solo dos días en territorio británico y han pasado demasiadas cosas soñadas, pero, no, solamente hemos tenido mucha más suerte que otras, nos ha tocado a nosotras, y me niego a no saborear mi suerte por miedo a que sea un sueño.
- Pues es verdad Clea, tan verdad como que el cielo es azul y tu camiseta de pijama verde.
Ella sonríe, y me da un tierno abrazo, el que yo correspondo.
- Es hora de que la suerte esté de nuestra parte ¿no? - dice en mi oído, sonrío.
- Y que se quede por mucho tiempo - respondo, cerrando mis ojos, y abrazándola más fuerte.
Salimos del hotel, agarradas por el brazo, nos miramos las dos de arriba a bajo, asentimos sonrientes y empezamos a caminar firmemente. Tenemos suerte y paramos un taxi libre, indicamos la dirección y nos ponemos en camino.
Llegamos al sitio indicado, pero no vemos a nadie esperándonos, nos apoyamos en la pared y decidimos esperar un poco.
- Voy a por alguna chuchería, tengo mono.
- Está bien, cómprame algo.
Le doy dinero y ella se aleja, yo me quedo en aquella pared, esperando a que aparezca. En un momento me quedo embobada con algún punto en la calle de enfrente, hasta que me doy cuenta de que alguien me mira fijamente. Vuelvo en mi, y lo primero que veo son unos labios sonrientes y un cuello con mi colgante, pero no es el mismo chico que lo compró, no es el mismo chico que nos invitó a comer ayer, no es él. Mi corazón se acelera y mi cuerpo se mueve sin que a mi me de tiempo a reaccionar, mis pies empiezan a andar en dirección contraria al chico, pero algo agarra mi brazo, lo suficientemente fuerte como para no permitirme marchar, me giro y encuentro su cara a milímetros de la mía, me siento inmóvil, muda de nuevo, pero oigo su dulce voz.
- Esta vez no de vas a escapar tan fácilmente.
Me quedo embobada con sus claros ojos, sus labios besables, su sonrisa encantadora, pero no puedo hablar, reaccionar, algo me lo impide, y noto que mi corazón saldrá de mi pecho de un momento a otro. Entonces me doy cuenta de que él ya no sujeta mi brazo, que podría irme de allí como la mañana en que salí a correr, pero no lo hago, siento la necesidad de quedarme allí, con él, esperando a mi mejor amiga, entonces, algo en mi reacciona y giro mi cabeza en la dirección en que mi amiga desapareció hará un cuarto de hora, y la encuentro allí, parada en mitad de la calle, con la boca muy abierta, sonrío y hago un simple gesto que ella entiende. Llega junto a nosotros y veo su cara tono rojizo, entonces caigo en que mi cara debe parecer un tomate ya bien maduro.
Miro de nuevo al chico que sonríe hacía nosotras, y agacho mi cabeza al encontrar su mirada azul, y en ese momento me doy cuenta de que pasaré tres veces más por este bloqueo esta mañana.
jueves, 12 de abril de 2012
Capítulo 5
Mi amiga tiene los ojos muy abiertos, mira incrédula su pequeño cuaderno, todavía se cree lo que acaba de pasar, y sinceramente, yo me he pellizcado ya varias veces para saber que no es un sueño, y mi brazo está algo rojo de los pellizcos. Las lágrimas caen sigilosas por mis mejillas, hasta llegar a parar a mis labios, dándoles un sabor salado, sonrío ampliamente, y aún tiemblo un poco, emocionada. Me acerco a Clea, que aún mira su cuaderno, releyendo mil veces la firma del chico, me sitúo tras ella, y leo lo que Zayn ha escrito en su cuaderno.
- ¿Te das cuenta Nerea? - logra articular ella.
Yo simplemente, me limito a apretar la libreta más fuerte contra mi pecho, con miedo a que se esfume, y sonrío mientras miro hacia ella.
- ¿Estáis bien chicas? - pregunta el viejo hombre, que parece ser el sueño de la tienda.
- Sí - respondo amablemente.
- ¿Os gusta ese chico?
- ¿Qué si me gusta? Lo amo, con todo mi corazón, más que a ninguna persona en este mundo, él es mi ídolo, la persona que me enseñó a luchar por mis sueños, gracias a la cual estoy aquí, en Londres, por que el me dio la fuerza para no rendirme - Clea se ha ido acercando al hombre, mediante pronunciaba su discurso, y ahora se encontraba a unos centímetros de él.
- Con un si me hubiera bastado - responde él, arisco.
Clea hace el amago de decir algo, pero lo piensa mejor, se calla, da media vuelta y vuelve hacia mi, me coge del brazo, y empuja de mi hacia la puerta del local, salimos, y andamos unos cuantos metros, pero se para de repente, y grita como una posesa en mitad de esa calle llena de gente, gente que ahora posa sus miradas en nosotras. Yo grito con ella, y la abrazo mientras doy saltos, riendo, y con alguna que otra lágrima todavía en mis ojos.
- ¡Mira esto Nerea! - me enseña de nuevo su página del cuaderno - ¡Tengo un autógrafo de Zayn Malik! - dice gritando aún más fuerte.
- ¡Dime que ha sido real Clea, dime que no es un perfecto sueño!
- ¡Ha sido real Nerea, lo ha sido, y ha sido lo mejor que me ha pasado en mi corta vida!
Vuelvo a gritar, y me río, en mitad de aquella calle de Londres, con todos aquellos transeúntes observándonos.
Volvemos al hotel, aún con la sonrisa en la cara, y los ojos brillantes de felicidad. Subimos a nuestras respectivas habitaciones, me doy una ducha rápida, me pongo algo más cómodo, y voy a la habitación de Clea.
Entro en su habitación, idéntica a la mía, salvo por el ventanal, aquí convertido en dos pequeñas ventanas. Ella está sentada en la cama, con su portátil apoyado en sus piernas, me siento a su lado y observo que está en twitter.
- ¿Qué haces?
- Anunciarle a todo el mundo que he conocido a mi futuro marido, que tengo su autógrafo, y una foto con él.
Sonrío y miro aquella mediana pantalla, Clea a subido la foto en la que salimos los tres, y en su tweet me ha mencionado a mi, haciendo saber que yo también lo he conocido. A los segundos, la gente le responde al tweet, algunos la insultan, otros le dan la enhorabuena y otros preguntan como ha sido, sus seguidores también suben. Ella se dedica a contestar amablemente, incluso a las envidiosas que la insultan, ella responde con sarcasmo, y al fin parecen dejarla en paz. Yo decido coger mi móvil, y, cómo pillo el wi-fi del hotel, puedo conectarme a twitter también, yo también comunico mi encuentro con Zayn, y como a Clea, la gente me contesta y empiezan a seguir. También le escribo a Zayn, diciéndole que lo perdoné por lo del colgante, pero a cambio quiero verlo de nuevo, sin esperanza alguna de que conteste, pasamos más de cuatro horas al ordenador, hasta que, decido ir a mi habitación.
Me pongo a escribir, lo necesito, hace más de un mes que no lo hago, y me siento en el deber de hacerlo, me siento en la cama, con mi cuaderno, un lápiz y una goma, y comienzo a escribir.
Estoy tan distraída escribiendo, que no me doy cuenta de que alguien llama fuertemente a mi puerta, y oigo una voz que intenta decir algo, muy deprisa, y no lo entiendo. Abro la puerta y por ella aparece Clea, con el móvil en la mano, y diciendo muchas cosas a la vez que no logro entender.
- ¡Clea cálmate, y cuéntame lo que pasa! - la sujeto por los hombros y la zarandeo.
- ¡Suéltame y ponte en tu twitter! - grita ella.
Le hago caso y cojo mi móvil, lo enciendo, y pongo twitter, espero a que cargue y miro las menciones nuevas. Mis ojos se abren desmesuradamente, al igual que mi boca, y empiezo a gritar, y saltar en la cama, con Clea acompañándome, miro de nuevo mis tres últimas interacciones, para no equivocarme, y lo vuelvo a ver, un nuevo follower, un retweet, y una mención, y todo de él, de uno de mis cinco ídolos, Zayn Malik.
- ¿Te das cuenta Nerea? - logra articular ella.
Yo simplemente, me limito a apretar la libreta más fuerte contra mi pecho, con miedo a que se esfume, y sonrío mientras miro hacia ella.
- ¿Estáis bien chicas? - pregunta el viejo hombre, que parece ser el sueño de la tienda.
- Sí - respondo amablemente.
- ¿Os gusta ese chico?
- ¿Qué si me gusta? Lo amo, con todo mi corazón, más que a ninguna persona en este mundo, él es mi ídolo, la persona que me enseñó a luchar por mis sueños, gracias a la cual estoy aquí, en Londres, por que el me dio la fuerza para no rendirme - Clea se ha ido acercando al hombre, mediante pronunciaba su discurso, y ahora se encontraba a unos centímetros de él.
- Con un si me hubiera bastado - responde él, arisco.
Clea hace el amago de decir algo, pero lo piensa mejor, se calla, da media vuelta y vuelve hacia mi, me coge del brazo, y empuja de mi hacia la puerta del local, salimos, y andamos unos cuantos metros, pero se para de repente, y grita como una posesa en mitad de esa calle llena de gente, gente que ahora posa sus miradas en nosotras. Yo grito con ella, y la abrazo mientras doy saltos, riendo, y con alguna que otra lágrima todavía en mis ojos.
- ¡Mira esto Nerea! - me enseña de nuevo su página del cuaderno - ¡Tengo un autógrafo de Zayn Malik! - dice gritando aún más fuerte.
- ¡Dime que ha sido real Clea, dime que no es un perfecto sueño!
- ¡Ha sido real Nerea, lo ha sido, y ha sido lo mejor que me ha pasado en mi corta vida!
Vuelvo a gritar, y me río, en mitad de aquella calle de Londres, con todos aquellos transeúntes observándonos.
Volvemos al hotel, aún con la sonrisa en la cara, y los ojos brillantes de felicidad. Subimos a nuestras respectivas habitaciones, me doy una ducha rápida, me pongo algo más cómodo, y voy a la habitación de Clea.
Entro en su habitación, idéntica a la mía, salvo por el ventanal, aquí convertido en dos pequeñas ventanas. Ella está sentada en la cama, con su portátil apoyado en sus piernas, me siento a su lado y observo que está en twitter.
- ¿Qué haces?
- Anunciarle a todo el mundo que he conocido a mi futuro marido, que tengo su autógrafo, y una foto con él.
Sonrío y miro aquella mediana pantalla, Clea a subido la foto en la que salimos los tres, y en su tweet me ha mencionado a mi, haciendo saber que yo también lo he conocido. A los segundos, la gente le responde al tweet, algunos la insultan, otros le dan la enhorabuena y otros preguntan como ha sido, sus seguidores también suben. Ella se dedica a contestar amablemente, incluso a las envidiosas que la insultan, ella responde con sarcasmo, y al fin parecen dejarla en paz. Yo decido coger mi móvil, y, cómo pillo el wi-fi del hotel, puedo conectarme a twitter también, yo también comunico mi encuentro con Zayn, y como a Clea, la gente me contesta y empiezan a seguir. También le escribo a Zayn, diciéndole que lo perdoné por lo del colgante, pero a cambio quiero verlo de nuevo, sin esperanza alguna de que conteste, pasamos más de cuatro horas al ordenador, hasta que, decido ir a mi habitación.
Me pongo a escribir, lo necesito, hace más de un mes que no lo hago, y me siento en el deber de hacerlo, me siento en la cama, con mi cuaderno, un lápiz y una goma, y comienzo a escribir.
Estoy tan distraída escribiendo, que no me doy cuenta de que alguien llama fuertemente a mi puerta, y oigo una voz que intenta decir algo, muy deprisa, y no lo entiendo. Abro la puerta y por ella aparece Clea, con el móvil en la mano, y diciendo muchas cosas a la vez que no logro entender.
- ¡Clea cálmate, y cuéntame lo que pasa! - la sujeto por los hombros y la zarandeo.
- ¡Suéltame y ponte en tu twitter! - grita ella.
Le hago caso y cojo mi móvil, lo enciendo, y pongo twitter, espero a que cargue y miro las menciones nuevas. Mis ojos se abren desmesuradamente, al igual que mi boca, y empiezo a gritar, y saltar en la cama, con Clea acompañándome, miro de nuevo mis tres últimas interacciones, para no equivocarme, y lo vuelvo a ver, un nuevo follower, un retweet, y una mención, y todo de él, de uno de mis cinco ídolos, Zayn Malik.
miércoles, 11 de abril de 2012
Capítulo 4
Volvemos al hotel, agotadas, son las dos de la mañana. Dejo a Clea en su habitación y me voy a la mía. Entro al baño, me desmaquillo, recojo mi pelo, me lavo los dientes, me desnudo y me meto en la cama vestida únicamente con la ropa interior. Entra una suave brisa por la ventana, y necesito echarme la fina sábana de la cama encima, porque mi piel se eriza. Doy vueltas y vueltas en la cama, no puedo dormir, me tumbo boca arriba, mirando al techo, con la tenue luz de las farolas de la calle, una sonrisa idiota y avergonzada se dibuja en mi cara al acordarme de la reacción de ésta mañana, me ruborizo, pensando en la imagen de loca que he dado, pero, él es famoso, no nos volveremos a ver, no se va a acordar de mi, no existo en su mundo, cierro los ojos, y al fin, duermo.
La luz del sol entra, directa a mis ojos, por la ventana, me estiro en la cama y vuelvo a sonreír. Llaman a la puerta.
- Buenos días - entra gritando.
- Clea, ¿qué haces aquí?
- Son las doce de la mañana, y necesito salir de mi habitación ya.
- Pues sal.
- Pero quiero que vengas conmigo - se acerca y hace pucheros.
- No, estoy cansada.
- Por favor - dice sonriendo, enseñando excesivamente sus perfectos dientes blancos.
Aparto mi cara de recién levantada, aguantando la risa, intentando ser más seria.
- Está bien, pero espera que me arregle un poco.
- Te doy diez minutos.
- Sí.
Sale de la habitación, cerrando la puerta, saco la maleta y me visto, unos pantalones cortos verdes y una camiseta de manga corta blanca con topos verdes, mis Vans negras y listo.
Mi amiga me espera a la puerta del hotel.
- No me has dejado desayunar.
- Vamos a un Starbucks, hay uno aquí al lado.
Me coge del brazo y tira de mi un poco para que empiece a caminar, después de unos minutos, llegamos al Starbucks, desayuno, y volvemos a salir de él.
- ¿Dónde quieres ir?
- No sé, ¿nos vamos de compras?
- Está bien - sonrío y me pongo mis Ray-Ban
Entramos en mil tiendas, Clea se prueba toda la ropa de cada una, pero nada la convence y sale tal y como ha entrado, vacía, y entramos a otra.
- Le tenemos que comprar algo a Andrés, o se enfadará con nosotras.
- ¡Ostia, Andrés! ¡Me he olvidado, tenía que llamarlo!
- ¿Para?
- Darle envidia.
Río, Clea sale del probador, con un bonito vestido crema, está preciosa. Da unas cuantas vueltas y asiente, vuelve a entrar en el probador y sale al minuto, paga el vestido y ya estamos fuera de otra tienda.
Clea decide que no quiere mirar más tiendas en aquel centro comercial, prefiere entrar en las pequeñas tiendas de calle, ahora quiere comprar accesorios para el bonito vestido.
Nos perdemos en largas y deshabitadas calles de Londres, hasta que, en una pequeña calle, vemos un precioso collar en el escaparate, entramos.
Yo me pongo a mirar los bonitos colgantes, pendientes a juego, sencillas pulseras, grandes anillos, mientras mi amiga pide al recepcionista que le enseñe varios modelos.
Me paro frente a un colgar que llama la atención, es de cuero, y de él cuelga un trébol de plata, con tres hojitas, sonrío, y lo cojo en mis manos, encima de éste, se encuentran los pendientes a juego, y una bonita pulsera también, vuelvo a sentirme observada, y giro la cabeza lentamente. Recuerdo la huida del día anterior, y ahora pienso lo mismo, mi cara debe de estar roja, y de nuevo mi voz no sale y oigo los latidos de mi corazón a toda pastilla. El collar cae de mis manos, y entonces reacciono, me agacho e intento recoger el colgante, pero sus manos tocan las mías, aún temblorosas, levanto el rostro, y noto sus ojos en los míos, que miran su bonita y dulce sonrisa, me levanto, y me acerco al mostrador, en busca de mi amiga, la cual no se ha dado cuenta de que él a entrado en la pequeña tienda, toco su espalda, para llamar su atención ya que mis palabras siguen sin salir, y Clea, al girar su cabeza, se queda estupefacta, con la boca demasiado abierta, y lágrimas apunto de salir de sus preciosos ojos. Él nos mira, ríe, seguro de nuestra reacción, y noto que me pongo más roja todavía, se acerca lentamente, con el colgante en la mano. Lo deja en el mostrador, lo paga y se vuelve hacia nosotras. Miro a Clea, ella sonríe, mientras sorbe por la nariz, y sus lágrimas mojan sus mejillas, él la mira, con sus preciosos ojos marrones, y sin decir nada, la abraza, Clea reacciona a los segundos, y corresponde a su abrazo, llorando aún más, y diciendo cosas ininteligibles, él sonríe, aunque me temo que tampoco sabe que está diciendo Clea. Se separan, él se vuelve hacía mi, todavía sigo paralizada por la vergüenza, pero me sonríe amable.
- Espero que no te importe que me lleve el colgante.
Niego con la cabeza.
- Gracias - interrumpe Clea, aún con lágrimas saliendo de sus ojos.
- ¿Por? No he conseguido que dejes de llorar - se encoje de hombros.
Clea sonríe - Por favor, ¿me firmas y te haces una foto conmigo?
- Solo si tu dejas de llorar - mi amiga asiente, y se controla las lágrimas.
Él firma en un pequeño cuaderno que saca de su gran bolso marrón, después, me mira a mi de nuevo.
-¿Quieres otro?
- Si - apenas son audibles las dos letras, pero asiento a la vez, para que lo entienda.
Rebusco en mi bolsa, pero solo está mi cuaderno de dibujos, se lo doy y él busca una página libre donde firmar, escribe algo, y me lo da. Clea espera con su cámara de fotos en la mano, se la tiende a él, ya que ella tiembla demasiado, se hacen una foto, después una de los tres, y por último, yo con él, le devuelve la cámara a Clea y se despide de nosotras.
Cuando desaparece de nuestras vistas, nos miramos, y sonreímos, abro mi libreta y busco la página en la que él ha firmado. " Para esta bonita artista. con cariño, Zayn" Me lo llevo al pecho, lo aprieto con fuerza, y noto las lágrimas salir de mis ojos.
La luz del sol entra, directa a mis ojos, por la ventana, me estiro en la cama y vuelvo a sonreír. Llaman a la puerta.
- Buenos días - entra gritando.
- Clea, ¿qué haces aquí?
- Son las doce de la mañana, y necesito salir de mi habitación ya.
- Pues sal.
- Pero quiero que vengas conmigo - se acerca y hace pucheros.
- No, estoy cansada.
- Por favor - dice sonriendo, enseñando excesivamente sus perfectos dientes blancos.
Aparto mi cara de recién levantada, aguantando la risa, intentando ser más seria.
- Está bien, pero espera que me arregle un poco.
- Te doy diez minutos.
- Sí.
Sale de la habitación, cerrando la puerta, saco la maleta y me visto, unos pantalones cortos verdes y una camiseta de manga corta blanca con topos verdes, mis Vans negras y listo.
Mi amiga me espera a la puerta del hotel.
- No me has dejado desayunar.
- Vamos a un Starbucks, hay uno aquí al lado.
Me coge del brazo y tira de mi un poco para que empiece a caminar, después de unos minutos, llegamos al Starbucks, desayuno, y volvemos a salir de él.
- ¿Dónde quieres ir?
- No sé, ¿nos vamos de compras?
- Está bien - sonrío y me pongo mis Ray-Ban
Entramos en mil tiendas, Clea se prueba toda la ropa de cada una, pero nada la convence y sale tal y como ha entrado, vacía, y entramos a otra.
- Le tenemos que comprar algo a Andrés, o se enfadará con nosotras.
- ¡Ostia, Andrés! ¡Me he olvidado, tenía que llamarlo!
- ¿Para?
- Darle envidia.
Río, Clea sale del probador, con un bonito vestido crema, está preciosa. Da unas cuantas vueltas y asiente, vuelve a entrar en el probador y sale al minuto, paga el vestido y ya estamos fuera de otra tienda.
Clea decide que no quiere mirar más tiendas en aquel centro comercial, prefiere entrar en las pequeñas tiendas de calle, ahora quiere comprar accesorios para el bonito vestido.
Nos perdemos en largas y deshabitadas calles de Londres, hasta que, en una pequeña calle, vemos un precioso collar en el escaparate, entramos.
Yo me pongo a mirar los bonitos colgantes, pendientes a juego, sencillas pulseras, grandes anillos, mientras mi amiga pide al recepcionista que le enseñe varios modelos.
Me paro frente a un colgar que llama la atención, es de cuero, y de él cuelga un trébol de plata, con tres hojitas, sonrío, y lo cojo en mis manos, encima de éste, se encuentran los pendientes a juego, y una bonita pulsera también, vuelvo a sentirme observada, y giro la cabeza lentamente. Recuerdo la huida del día anterior, y ahora pienso lo mismo, mi cara debe de estar roja, y de nuevo mi voz no sale y oigo los latidos de mi corazón a toda pastilla. El collar cae de mis manos, y entonces reacciono, me agacho e intento recoger el colgante, pero sus manos tocan las mías, aún temblorosas, levanto el rostro, y noto sus ojos en los míos, que miran su bonita y dulce sonrisa, me levanto, y me acerco al mostrador, en busca de mi amiga, la cual no se ha dado cuenta de que él a entrado en la pequeña tienda, toco su espalda, para llamar su atención ya que mis palabras siguen sin salir, y Clea, al girar su cabeza, se queda estupefacta, con la boca demasiado abierta, y lágrimas apunto de salir de sus preciosos ojos. Él nos mira, ríe, seguro de nuestra reacción, y noto que me pongo más roja todavía, se acerca lentamente, con el colgante en la mano. Lo deja en el mostrador, lo paga y se vuelve hacia nosotras. Miro a Clea, ella sonríe, mientras sorbe por la nariz, y sus lágrimas mojan sus mejillas, él la mira, con sus preciosos ojos marrones, y sin decir nada, la abraza, Clea reacciona a los segundos, y corresponde a su abrazo, llorando aún más, y diciendo cosas ininteligibles, él sonríe, aunque me temo que tampoco sabe que está diciendo Clea. Se separan, él se vuelve hacía mi, todavía sigo paralizada por la vergüenza, pero me sonríe amable.
- Espero que no te importe que me lleve el colgante.
Niego con la cabeza.
- Gracias - interrumpe Clea, aún con lágrimas saliendo de sus ojos.
- ¿Por? No he conseguido que dejes de llorar - se encoje de hombros.
Clea sonríe - Por favor, ¿me firmas y te haces una foto conmigo?
- Solo si tu dejas de llorar - mi amiga asiente, y se controla las lágrimas.
Él firma en un pequeño cuaderno que saca de su gran bolso marrón, después, me mira a mi de nuevo.
-¿Quieres otro?
- Si - apenas son audibles las dos letras, pero asiento a la vez, para que lo entienda.
Rebusco en mi bolsa, pero solo está mi cuaderno de dibujos, se lo doy y él busca una página libre donde firmar, escribe algo, y me lo da. Clea espera con su cámara de fotos en la mano, se la tiende a él, ya que ella tiembla demasiado, se hacen una foto, después una de los tres, y por último, yo con él, le devuelve la cámara a Clea y se despide de nosotras.
Cuando desaparece de nuestras vistas, nos miramos, y sonreímos, abro mi libreta y busco la página en la que él ha firmado. " Para esta bonita artista. con cariño, Zayn" Me lo llevo al pecho, lo aprieto con fuerza, y noto las lágrimas salir de mis ojos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)