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domingo, 8 de abril de 2012

Capitulo 2

El avión acaba de despegar, rumbo a Londres, por fin volvía a aquella magnífica ciudad, aquella que me había enamorado hace tres años, aquella con la que cada noche soñaba con volver a pisar. Mi vista estaba perdida en el cielo, las nubes quedaban abajo, y solo se veía la inmensidad de aquel precioso azul. Clea va a mi lado, lee un libro, mientras escucha música, balancea su cabeza de manera casi imperceptible, al ritmo de la canción que está escuchando, sonrío y vuelvo a concentrarme en aquella maravillosa vista, deseo tener la cámara ahora mismo para inmortalizar el paisaje. Saco el Ipod, una libreta y un lápiz. Las canciones van pasando y mis manos dibujan cualquier paisaje que se forma en mi cabeza. Cuando acabo, guardo la libreta y el lápiz, y vuelvo a mirar por la ventana, mientras que miles de recuerdos caminan por mi mente, haciéndome sonreír, sin darme cuenta, me quedo dormida.
- Nerea despierta, vamos a aterrizar - Alguien sacude mi cuerpo con cuidado.
Me estirazo un poco para despabilarme, y noto que mi brazo cae como si fuera un peso muerto. Clea, al ver mi cara de preocupación, empieza a reír sonoramente, provocando que todas las miradas se posen en nosotras.
- Calla Clea - intento decir sin reírme, pero no puedo y estallo en una sonora carcajada.
Seguimos así unos minutos, hasta que avisan de que hay que ponerse el cinturón, ya que vamos a aterrizar, me lo abrocho con dificultad debido a mi brazo dormido, y empiezo a mover el brazo para que se despierte, en pocos segundos vuelve a ser humano. 
Aterrizamos, y salimos del avión, yo al pisar el suelo, me estiro, y una sonrisa se dibuja en mi cara.
- Por fin he vuelto a pisar suelo británico Clea.
-¡Por fin estamos aquí Nerea! - Clea tiene la misma sonrisa que debo de tener yo, y los mismo ojos emocionados.
Abandonamos el aeropuerto y un taxi nos lleva a nuestro hotel, pedimos las llaves de nuestras habitaciones y subimos. 
Mi habitación es bastante amplia y bonita, con una gran cama que no llega a ser de matrimonio; tiene un gran ventanal, que tiene unas vistas preciosas. Suelto la maleta y me echo en la cama, con los brazos extendidos, observando es techo blanco de la habitación. Si, estoy aquí, no es un sueño, estoy aquí, y pasaré aquí todo mi verano.
Tras unos minutos tumbada en la cama, voy al baño y me doy una ducha, me pongo las primeras mallas que pillo, y la primera camiseta que encuentro en la maleta, cojo las llaves, y salgo de la habitación con móvil en mano.
-¡Clea abre! - grito mientras llamo a la puerta.
-¿¡Qué quieres!? 
-Voy a correr por Londres, ¿te vienes conmigo?
-¿Por qué te molestas en preguntar?
-Vale, volveré para la hora de cenar.
Asiente y cierra la puerta, yo cabeceo y bajo corriendo por las escaleras hasta la entrada del hotel, salgo a la calle, inspiro el aire fresco de las calles de Londres, y empiezo a correr por ellas.
Llevo los auriculares en los oídos,  y la música en reproducción aleatoria, Cierro los ojos un momento, mientras mi boca tararea la canción que ahora mismo reproduce el móvil, entonces, choco con lo que parece ser un pivote en la acera, y este impacta directo en mi espinilla, ahogo un grito, y me llevo las manos a la pierna, mientras doy pequeños saltitos con la otra para mantener el equilibrio, miro al cielo y al suelo intermitentemente, mientras aprieto más la pierna contra mi pecho, hasta que el dolor parece cesar un poco. 
Levanto la cabeza, ya que llevo un rato sintiéndome observada, pero, justo en el momento en que veo esos ojos que me miran fijamente, deseo no haberlo echo, y mi cara se vuelve completamente roja, mientras que mi cuerpo empieza a temblar y noto que en mi ya no existe voz alguna.

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