Clea ya está junto a nosotros, me mira con una maliciosa sonrisa en la cara, hasta que alguien llama su atención por detrás, se gira y encuentra la cara de Zayn a unos cuantos centímetros de la suya, los dos se miran y sonríen, avergonzados de la mirada del otro, Clea es la primera en quitar su mirada. Él sonríe victorioso, se acerca y le dice algo al oído, algo que hace enrojecer la cara de mi amiga. Se percatan de nuestras miradas y deciden acercarse.
- Niall estas son Clea y Nerea - nos señala, yo me quedo extraña, porque no recuerdo haberle dicho mi nombre a Zayn, pero mi cerebro no está por la labor de pensar demasiado y la idea se esfuma en segundos - chicas, este es Niall Horan, nuestro pequeño duende irlandés, aunque supongo que ya lo sabéis.
- Encantado - se rasco su melena rubia y le da dos besos a Clea, y dos besos a mi.
- Igualmente - responde Clea con su dulce voz.
Yo me limito a asentir y agachar la cabeza, avergonzada de que aquel chico rubio, mi ídolo, recuerde el momento en que me transforme en tomate humano y huí de él.
- ¿Nos vamos? - pregunta Zayn mirándonos, todos asentimos.
Nos metemos en un coche en el cual conduce un hombre de mediana edad, con un traje muy elegante y una gorra con visera que oculta su mirada. Zayn se sienta en el asiento del copiloto, Niall se sienta a mi derecha y yo entre él y Clea. El viaje dura unos minutos, pero lo pasamos en silencio, Clea mira por la venta, al igual que Niall, mientras que yo lo miro a él, como una idiota, con una sonrisa en mis labios, perdida en su cuello, en los adorables lunares que lo recorren y en los cortos mechones de pelo que nacen de él. Cuando vuelvo en mi, veo que él me observa a mi, y eso hace que mi rojez vuelva a ser visible, el sonríe, más adorable aún.
- ¿Por qué te ríes de mi cuando me sonrojo? - pregunto cerca de él, con voz casi inaudible.
No contesta, se limita a mirarme y volver su cara hacia la ventana, aunque yo me quedo esperando su respuesta, esa que parece que no llegará nunca a mis oídos. El coche se para.
- Parece que hemos llegado - afirma Zayn mirándonos a los tres, posando su mirada en la de Clea por más tiempo.
Salimos del coche y noto una suave brisa que recorre mi piel y me hace estremecer, pero estamos bajo el sol, y se crea un contraste entre frío y calor que me hace sentir bien. Miro a todos lados, pero no veo al resto del grupo, ¿estaremos solo nosotros cuatro?
Entramos en el edificio que parece ser un elegante restaurante, se halla solo, nada más que por los camareros que se encuentran en algunos puntos del restaurante, y tres personas que parecen pasarlo bien en una mesa al fondo del espacioso lugar. Reconozco al chico de los rizos, la marca en el cuello de otro, y la inconfundible sonrisa del otro, Harry, Liam y Louis nos esperan.
Nos encontramos junto a la mesa, pero están tan metidos en sus bromas, que no se dan cuenta de nuestra presencia, Niall carraspea un poco y llama la atención de los tres chicos que posan sus miradas en mi amiga y yo, noto otra vez esa horrible sensación a la que en estos tres días tendría que haberme acostumbrado, supongo que la vergüenza nunca me abandonará.
- Louis, Harry, Liam, ellas son Clea y Nerea - nos presenta Niall.
- Hola, yo soy Harry - el chico nos da dos besos a cada una.
- Yo me llamo Louis - se presenta después de Harry.
-Y yo soy Liam - dice el último.
- Chicos, ya os conocen - dice Zayn colocándose entre mi amiga y yo, cogiéndonos por los hombros y acercándonos a él - son Directioners, así que hay que tratarlas bien.
- Zayn, me ofendes, ya sabemos que a las mujeres hay que tratarlas como a reinas - dice Harry, guiñándonos un ojo.
Yo bajo mi cabeza por un momento, y luego miro hacia mi izquierda, Niall parece algo molesto, pero no entiendo el por qué.
- Bueno, vamos a comer ¿no? - dice cambiando la expresión de su cara al percatarse de que lo observo.
- Ya empezaba a cuestionarme si lo del chico que come a todas horas era solo un mito - ríe Clea, acompañada por las risas de todos nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario