~ Nerea ~
Estoy sentada en los amplios sofás del hotel, aún son las una y cuarto, llevo un cuarto de hora aquí sentada. No dejo de mover las piernas, nerviosa, la falda hace unas pocas de ondas cada vez que me levanto, y me veo obligada a pegarla a mi cuerpo ya que temo que se levante demasiado. No entiendo el por qué de haberme puesto esta maldita falda sabiendo que ya me queda un poco pequeña. En el momento en que decido ir a cambiarme, veo que el chico rubio entra por la puerta, noto los latidos del corazón fuertemente en el pecho, y me inunda el pánico. "Nerea, eres idiota, si llevas viéndolo durante un mes y medio, ¿qué pasa ahora?". Subo la cabeza y me pierdo en ese azul, como si una ola me llevara al fondo del mar.
Vuelvo en mi al notar el estremecedor contacto de su piel con la mía, no sé cómo pero ahora mismo estoy abrazada a él, y es la mejor sensación que he experimentado nunca, el mejor abrazo que nunca me han dado, y eso hace que me tranquilice un poco, aunque mi corazón aún sigue latiendo fuerte. Nos separamos y me da un suave beso en la mejilla, noto que estas empiezan a entrar en calor, y que el vello y la piel de la nunca se me erizan.
- ¿Nos vamos? - su hermosa sonrisa modificada por los asquerosos brackets.
Asiento y un sordo "sí" sale de mis labios. Me rodea por los hombros, y echamos a andar hacia la salida del hotel, del cual tenemos que salir a fuerza entre empujones y demás debido al gentío que se a agolpado allí solo para ver al irlandés de la banda. Él se para con algunas de las chicas, escasos segundos. Poco a poco logramos salir de allí y meternos en el coche que espera aparcado en la acera. Entramos, los dos en los asientos de atrás, aún noto la luz del flash de las cámaras, y los gritos de las chicas, y sin saber por qué, me río, avergonzada.
- ¿Qué te hace tanta gracia?
- El pensar en que esta hubiera sido mi reacción, o quizá hubiera empezado a llorar y a hablarte en español, o a lo mejor me hubiera desmayado.
- ¿Te habrías desmayado? - ríe.
- ¿De qué te ríes tú? - le doy un ligero golpe en el hombro.
- No entiendo por qué os ponéis así al vernos, somos personas normales, Nerea, soy un adolescente, al igual que tú, un poco más mayor, más guapo, y más encantador, pero como tú al fin y al cabo.
- Vale, ignoraré que me has llamado fea, pequeña y antipática - se ríe - y te lo voy a explicar. Para muchas chicas no sois unos simples chicos adolescentes cumpliendo su sueño, para muchas de ellas, sois la razón por la que se despiertan cada día con una sonrisa en la cara, por la que luchan aunque su vida sea una gran mierda, por la que se esfuerzan todo lo posible en conseguir sus sueños. Porque gracias a vosotros hay gente que ha salido adelante de situaciones muy difíciles, porque gracias a vosotros ya no salen las lágrimas de sus ojos todos los días, porque gracias a vosotros han vuelto a creer en los finales felices, han vuelto a creer que todo es posible con esfuerzo, que la felicidad también es para ellas. Y vosotros no tenéis ni una mínima idea de como ayudáis a algunas personas, lo que ha supuesto conoceros para ellas, el echo de que habéis cambiado millones de vidas, no lo entendéis. Por eso, el conoceros en persona es el sueño de millones de personas, y, al verlo echo realidad, aunque sea por una milésima de segundo, en tu cabeza no aparece una sola palabra, solo felicidad, esa es la única palabra que inunda tu cuerpo, y por esa razón lloras, por pura felicidad, por ver que tus sueños se han cumplido, y los chicos que te animaron a luchar por ellos, están ante ti, puede que te parezca una idiotez Niall, pero no sabes todo lo que tú has echo por muchas chicas, y ellas, yo, te estamos muy agradecidas.
Respiro, lleno mis vacíos pulmones de aire limpio, y veo sus ojos, cubiertos de un brillo especial, y su sonrisa, que ilumina su cara, la mía, el mundo.
El coche para, el ruido del motor cesa, la puerta se abre.
Bajo del coche, con la ayuda de Niall que me tiende la mano, y veo que estamos en su lujoso apartamento.
Sujeta mi mano y me lleva a la parte trasera de la casa. Un mantel aparece perfectamente colocado sobre el verde césped, sonrío.
- También podemos llamar a un restaurante, puedo reservar mesa en unos minutos en alguno de los mejores restaurantes de Londres, ¿quieres?
- No Niall, esto es perfecto, sencillo, y contigo.
me encanta sigue : )
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