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martes, 22 de mayo de 2012

Capítulo 23.

~ Zayn Malik ~
Estamos en el sofá, sus rizos rojos se acomodan sobre mi pecho haciéndome suaves caricias. Mi mano reposa sobre su hombro, su piel está erizada a causa del suavo contacto de nuestras pieles. Me quedo embobado con algún punto de la pared.
Sus labios rozan los míos y ese beso me devuelve al mundo.
- ¿Qué te pasa? - es una voz un tanto chillona, pero dulce.
- Nada Clea.
- ¿Clea? Zayn, me llamo Ali - se aparta de mí para mirarme a los ojos.
- Lo siento.
- No. ¿Por qué me has llamado Clea? ¿Quién es Clea? ¿Por qué piensas en ella?
- Ali, Clea es una amiga, o espero que lo siga siendo.
- ¿Y por qué no lo va a seguir siendo? - su voz pasa de enfadada a interesada.
- Porque han pasado cosas.
- ¿Es por mi?
- No. Solo yo tengo la culpa, he sido una mala persona con ella.
- Mira Zayn, no sé que ha pasado, pero tú no eres una mala persona, ella sabrá lo que hace, si quiere perderte como amigo, allá ella. Estúpida sería.
- No la insultes Ali. - mi voz se eleva.
- No me grites.
- Lo siento. Pero no la vuelvas a insultar.
Asiente, y acerca sus labios a los mios, pero rechazo su beso. Le doy un beso en la frente y me levanto.
- Creo que deberías irte a casa, tengo cosas que hacer.
- Está bien - se levanta del sofá, recoje sus cosas y nos acercamos a la puerta.
- Adios Ali.
- Adios Zayn - me da un ligero beso en los labios y se va.
Cierro la puerta y subo rápidamente las escaleras. Llego a mi habitación y me tumbo en mi cama, cierro los ojos y la impotencia inunda mi cuerpo.
Pienso, solo puedo pensar en lo que está pasando. No la he visto ni un solo día desde que tome la decisión de besar a Ali delante de todos para que ella lo viera. Tengo que recordarme todos los días el motivo de mi desición para no fastidiarlo todo. Tengo que hacer un gran esfuerzo para no pensar en ella cuando Ali está a mi lado. Y tengo que hacer un gran esfuerzo para parecer indiferente hacía sus sentimientos dolidos.  Me la imagino en la cama de la habitación del hotel, viendo la foto, y con el corazón roto tal y cómo me dijo Niall. Intento apartar esa escena de mi cabeza pero no puedo, y me hace sentir peor persona de lo que ya me siento. Respiro hondo, contando, se supone que eso relaja. Noto sus labios sobre los míos, suaves. Huelo su perfume. Toco su piel. Me pierdo en su mirada azul. Su cara me sonríe. Su pelo le tapa minuciosamente la cara por culpa del viento. Abro los ojos. No ha sido real, solo el mero recuerdo de aquella noche entre las calles de Londres. Noto que mi pulso es acelerado, que en mi cara hay una tonta sonrisa, en mi estómago un cosquilleo y en mis mejillas un ligero rubor. Sacudo la cabeza, e intento pensar en otra cosa. No da resultado. Una musiquilla empieza a sonar, mi móvil.
Lo cojo y leo el mensaje. "Tenemos que hablar".
Debería haber borrado su número. "No hay nada que hablar Clea".
Lo mando. Busco en la agenda su número, marco.
- Zayn.
- Ali, ¿quedamos mañana para comer? Quiero presentarte a los chicos.
- Está bien.
- Mañana paso a recojerte sobre las doce.
- Vale, hasta mañana entonces.
- Hasta mañana.

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