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jueves, 9 de agosto de 2012

Capítulo 42.

~ Nerea ~
Cruzo la puerta. Miro al frente, al pasillo, poblado de estudiantes que se relacionan. Camino despacio, no tengo prisa. Sonrío, aún repito en mi cabeza nuestra última conversación. Me muerdo el labio inferior y me coloco un mechón de pelo rebelde que se ha escapado a mi coleta detrás de la oreja. Choco. Veo tres pares de zapatos, unas manoletinas marrones, unas romanas negras, y unas bambas rojas. Subo la cabeza, lentamente. Una chica morena, con el pelo negro, como la total oscuridad, cae hasta sus hombros; A su lado, una chica con la tez blanca como la leche, con el pelo de un marrón, ámbar aclarado por unas mechas rubias, recogido en lo que más que un moño, parece un gran nido de pájaros; y a la izquierda de esta, una chica de piel bronceada por el sol del verano que está llegando a su fin, y un pelo con un tono de azul eléctrico, que solo se aprecia cuando los rayos de sol impactan en el, recogido en una perfecta trenza que le cae por el hombro. 
- Lo siento - susurro al ver que no apartan su fría mirada de mi.
Espero unos segundos, pero las chicas siguen allí, con los brazos cruzados sobre sus voluminosos pechos. Entiendo que no van a apartarse.
- ¿Me dejáis pasar por favor? - las palabras salen a trompicones, rompiendo el nudo que se vuelve a formar en mi garganta.
- No - contesta la chica que se haya en medio, con una seriedad sepulcral.
- ¿Qué queréis?
- Acabar contigo, zorra.
Sus palabras retumban en mi cerebro. Noto que el nudo de mi garganta se hace más grande, y que mis ojos están a punto de estallar en lágrimas. No, no voy a llorar, no les voy a dar lo que quieren, ni tampoco me voy a rebajar a su simple nivel.
- Intentadlo con ganas, porque lo que es fácil - me acerco a la chica de en medio, la que está frente a mi, hasta que logro sentir su respiración impactando en mi cara - no te lo voy a poner.
Me retiro y paso por al lado de la chica del pelo azul. Mientras me alejo, oigo los gritos de varios chicos, 'zorra, puta', y se que van para mi, pero hago caso omiso y sigo mi camino por el que, ahora, se ha convertido en un solitario pasillo. Noto miradas de asco cayendo sobre mis hombros, y empiezo a hacerme más pequeña, apretando el archivador sobre mi pecho, con fuerza, pero, a pesar de todo, sonrío, no les daré el gusto de creer que soy débil, no puedo hacerlo, o entonces si que acabarán conmigo.

~ Harry Styles ~
Un MD. Es ella, es de ella, Lorena. '¿Puedes darme alguna explicación para esto? Confirmame que es mentira, un montaje, otra persona, pero confirmamelo'. Abro el enlace. Es una fotografía. En ella se ve claramente a una chica, que le está comiendo la boca a un chico, que, trago saliva, que es idéntico a Niall. Cierro el ordenador. Cojo el móvil y marco el número. 
- Dime que tienes un buen motivo para despertarme o te corto los testículos - dice con un tono entre soñoliento y enfadado.
- Tenemos que hablar, te espero en mi casa en quince minutos.
Cuelgo, sin darle tiempo a contestar. Suelto el móvil en la cama y ocupo el tiempo viendo la televisión.

Llaman a la puerta. Me levanto y abro la puerta. Niall entra, farfullando maldiciones a las que no hago caso. Cierro la puerta y vuelvo a mi sitio.
- ¿Qué tenemos que hablar?
- Espera. 
Subo rápido a mi cuarto, cojo el móvil, y bajo. Abro la fotografía y le pongo la pantalla a un centímetro de los ojos.
- ¡Esto tenemos que hablar!
Me retira el móvil un poco y observa atento la foto. Noto que se queda pálido, con los ojos fijos en la fotografía.
- Joder - se lleva las manos a la cabeza, tiene los ojos vidriosos.
- No me jodas Niall, no me jodas.
- No me acuerdo Harry, anoche bebí mucho, estaba cansado y necesitaba despejarme joder, no puedo acordarme.
- Joder Niall, joder - me levanto del sofá, tirando los cojines, enfurecido - ¿eres estúpido? ¿Sabes en el puto lío que te has metido? Ya no solo serán los jodidos rumores, ¿sabes qué es lo peor?
- Nerea - susurra con lágrimas apunto de salir de sus azules ojos.
- ¡Bingo! ¿Ahora qué? Si la ve, que la va a ver, ¿qué mierda de explicación le vas a dar? ¿Qué le vas a decir: 'Nerea, no te lo puedo confirmar, pero tampoco te lo puedo negar, no me acuerdo de nada, lo siento'? Eres idiota.
- Gilipollas, soy lo más gilipollas de este mundo, pero ya estoy demasiado mal para que tú me eches más mierda. 
- Ya Niall, pero, es que a mi también me importa Nerea, no es mi novia, pero es como una hermana pequeña a la que tengo que proteger, y está vez la has jodido, la has jodido bien.
- ¡Mira Harry, cállate la jodida boca de una vez! ¡Qué aquí no eres el más indicado para hablar y lo sabes!
- Eres gilipollas tio, gilipollas.
- Vete a la mierda Harry.
Se da la vuelta y sale por la puerta, dando un portazo. Me desplomo en el sofá, me froto los ojos, cojo un cojín y lo estrello con rabia contra el suelo, y grito, grito y saco toda la jodida rabia que tengo dentro. Cojo el móvil y contesto al MD. 'No se acuerda de nada, no sé si es verdad, si ha pasado o no, lo siento'.

~ Lorena ~
Abro twitter, un nuevo mensaje directo. 'No se acuerda de nada, no sé si es verdad, si ha pasado o no, lo siento'. Cierro el ordenador inmediatamente y me apoyo la espalda en el respaldo de la silla azul, dejando que mi cuerpo se quede sin fuerza alguna. 'Mierda, mierda, ¿y ahora qué Lorena? ¿Ahora que haces? ¿Se lo dices? Debes decírselo, es tu amiga y es mejor que se entere por ti que viendo ella misma la foto. Pero le hará daño, aunque existe un 50% de posibilidades de que no sea real. Sí, es mejor decírselo'. Cojo el móvil y le escribo un mensaje: 'Ne, tengo que contarte algo, ¿puedes venir a casa? Te quiero xx'. Vacilo un momento ante el botón de enviar. Pero cedo y lo envío. A los dos minutos, recibo su contestación: 'Si, yo también necesito contarte algo, nos vemos, te quiero xx'.
Dejo el móvil en la mesilla, y por intuición, miro hacia arriba, hacia el techo blanco de la pared, mientras pienso para mi misma, si ha sido buena idea tomar esta decisión.

Ando en círculos por la habitación, me recorro la solitaria casa, mientras poco a poco devoro mis uñas. Escucho el timbre y me apresuro a abrir la puerta. Nerea pasa y se sienta en el gran sofá negro del salón. Me siento a su lado. Estoy nerviosa, rígida, noto mi corazón acelerado y aún le doy vueltas a la idea de si decírselo o no.
- ¿Y bien?
- ¿Y bien qué?
- ¿Tú no me tenías que decir algo?
- Ah si, bueno, yo - no puedo dejar de mover la pierna. Miro al suelo, mi cabeza está confusa. Respiro hondo y me decido - más bien es enseñarte algo.
Me levanto y le hago un gesto con la mano para que me siga. Abro el ordenador, que aún sigue con todo abierto. Dejo que se siente en la silla y que lo lea ella misma. Con la terrible sensación de que ha sido la peor decisión que he podido tomar en mi vida.

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