~ Nerea ~
Me despierto hecha un ovillo, con la sábana a los pies. Me froto los ojos. Me pican. Me escuecen. He derramado demasiadas lágrimas durante demasiadas horas y es que, mañana sale mi vuelo con destino a España. Mañana, se acaba todo esto. Mañana lo pierdo.
Las lágrimas vuelven a salir, a mojar mis mejillas. Me acurruco más de lo que puedo, y las derramo en silencio.
Miro la hora, las once y cuarto de la mañana. Cómo mis lágrimas no cesan, me levanto y entro al baño.
Abro el grifo, cojo un poco de agua, y me la echo en la cara. Está fría. Lo repito un par de veces más, hasta que me despejo, hasta que ya mis ojos vuelven a estar secos, enrojecidos pero sin lágrimas.
Llaman a la puerta. Me seco un poco la cara y voy a abrir. No me doy prisa, se muy bien que no es él, se muy bien que es mi mejor amiga.
Abro la puerta y se abalanza sobre mi. Me aprieta muy fuerte. La correspondo y mis brazos reposan en su espalda.
Lloro sin lágrimas.
- Tranquila pequeña - acaricia mi pelo.
- Lo voy a perder Clea.
- Él te quiere mucho Nerea, no se va a permitir el lujo de perderte, hazme caso.
- Pero pasará aunque ninguno de los dos queramos, nos perderemos el uno al otro, la distancia y el tiempo te hacen olvidar.
- No si no queréis, hoy en día hay muchas formas de afrontar la distancia, de mantener el contacto - Coge mi cara entre sus manos, está sonriente - pequeña, que te entre de una puñetera vez en la cabeza, que para Nialler James Horan, tú, eres la única.
Me arranca una sonrisa. Ella siempre lo hace. Siempre.
- Te quiero.
- Yo también te quiero pequeña.
Me da un beso en la mejilla y un suave abrazo. Me mira y nos reímos, sin entender el por qué.
Bajamos a desayunar. Mis ánimos han subido un poco, pero aún así me cuesta sonreír, me cuesta no ponerme a llorar. Mi móvil suena, vibra en el bolsillo de mi pantalón. Lo saco, lo desbloqueo, un mensaje, suyo. Lo abro y lo leo. 'Te quiero pequeña. Lo siento, sentí la necesidad de susurrartelo al oído, pero a mi lado al despertar no había nadie'. El corazón me late deprisa. Un escalofrío recorre mi cuerpo. '¿Dónde estás idiota? Necesito abrazarte Nialler'. Guardo el móvil en el bolsillo. Mi amiga me mira preocupada. Le sonrío y se queda un poco más tranquila. Vuelve a vibrar. ' Mira hacía tu derecha preciosa'. Miro hacia mi derecha. Hay una mesa vacía. La ilusión se esfuma. Estoy a punto de volver a llorar.
- Te he echado de menos - su dulce voz se cuela en mi oído.
Me giro. Sus ojos azules me miran, su boca me sonríe. Lo beso. Lo abrazo, no lo quiero soltar.
- Quedate conmigo, para siempre, a mi lado, por favor.
Se ríe.
- No me imagino un sitio mejor en el que pasar mis días, pero sabes que no puedo pequeña, no me dejan.
- Pues quédate hasta mañana, por favor.
- Claro que sí, amor.
~ Clea ~
Vuelvo a mirarme en el espejo. Sí, voy bien, ni demasiado elegante ni demasiado sencilla.
Un vestido de color verde agua, palabra de honor, con la falda suelta, que llega hasta la mitad de mi muslo; acompañado con unos tacones negros, y un pequeño bolso de mano negro también. No me he puesto demasiado maquillaje y mi pelo cae liso sobre mis hombros. Llaman a la puerta. Abro y sus labios se juntan con los míos.
Sonrío. Levanta un poco el brazo y yo lo introduzco por el hueco. Cierro la puerta y nos vamos.
- Estás preciosa cielo - me susurra cuando entramos en el coche.
- Tú también Malik, muy guapo, si señor - le digo acariciando su pecho, quitando una débil arruga de su camiseta blanca.
- Gracias pequeña.
- De nada mi vida.
~ Niall Horan ~
Mi mano se introduce por su espalda, la acaricio. Ella duerme. Es cómico, su boca esta entreabierta, su brazos sobre mi pecho, y su pierna agarrando fuertemente la mía.
Beso suavemente sus labios. Sus ojos se abren y me miran, sonrientes.
- Buenas tardes.
- Buenas tardes - se estiraza y bosteza.
- Tenemos que prepararnos.
- ¿Para qué?
- Sorpresa.
Me levanto de la cama y busco bajo esta. Cojo la bolsa y saco la ropa que hay en ella.
- Toma - le doy unos cuantos conjuntos.
- ¿Qué dices Niall? ¿Para mi?
- Venga, pruébatelos.
Los coge y entra al baño. Tras probarse los tres conjuntos, se decide por una blusa de flores, y una falda rosa palo a juego. Con unos tacones marrón claro, a juego con el bolso.
- ¡Éste, éste sin duda! - le digo mientras aplaudo.
- ¿Te gusta? ¿Me queda bien?
- Estás más preciosa de lo que ya eres.
Se sienta en mis rodillas y me besa.
- Vale, pues entonces me quedo este.
- Pues venga cambiate que nos vamos.
- Me tengo que duchar.
- Pues date prisa.
Entra al baño con la ropa. Se oye el ruido del agua al caer. La música apenas es audible, su voz entona la canción que se está reproduciendo. No canta mal. Nada mal. Mientras disfruto de su voz, me cambio. El agua se corta, la música ya no suena, es reemplazada por el ruido de un secador. Abre la puerta del baño.
- Niall - apaga el secador.
- Di me.
- ¿Puedes buscar en mi maleta un conjunto de ropa interior? Se me ha olvidado cogerla.
- Claro.
Vuelve a encender el secador.
Abro la maleta que está al lado de la cama. Toda su ropa está bien colocada. Ya tiene la maleta preparada para mañana. Se me encoje el estómago al pensar en ello. Sacudo la cabeza y busco sin desordenar demasiado. Encuentro un bonito conjunto de encaje azul. Me acerco a la puerta y toco.
- Voy a entrar pequeña.
No contesta, así que entro.
Una pequeña toalla cubre su cuerpo de la desnudez. Siento que la temperatura de mi cuerpo sube, que mis mejillas arden.
- Toma - tartamudeo.
- Gracias - sonríe ingenua.
Me vuelvo y salgo de la habitación mientras oigo su risa. 'Eres un auténtico estúpido'.
A los minutos, sale. La miro de arriba a bajo. Se ha dejado el pelo suelto. Su cara está libre de maquillaje. La blusa deja ver su sujetador. La falda contrasta con el dorado de sus piernas. Y los tacones le hacen unas piernas más bonitas, la hacen más mujer.
Se coloca a mi lado. Con esas tacones me llega a la altura de la barbilla. Coge el bolso en una mano y entrelaza la otra con la mía. Cierro la puerta y nos vamos.
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