~ Nerea ~
La semana ha pasado lenta, cada hora parece duplicada, el día parece que dura el doble, el tiempo cae sobre mis hombros y me aplasta, y, es que, lo echo de menos. Abro los ojos. Los cierro fuerte y los vuelvo a abrir pasados cinco segundos. Suspiro y dándome media vuelta caigo al frío suelo. Me quedo tumbada. Dejo que el frescor del suelo enfríe mi cuerpo acalorado. Oigo unos pasos. La puerta se abre, pero yo sigo mirando hacía el techo.
- Nerea, ¿qué ha pasado? ¿Qué haces ahí tirada? - la apacible voz de mi madre se cuela por mis oídos.
- Me he caído.
- ¿Te has echo daño?
- No.
- ¿No te vas a levantar?
Asiento. Ella se aleja y cierra la puerta. Cuento hasta diez y me incorporo. Mis ojos se encuentran con los suyos plasmados en el papel. Me levanto y me acerco lentamente hacía la morada puerta del armario. Mis dedos rozan el papel suavemente, seguidos de mis labios. Cierro los ojos y recuerdo. Me da un ligero pinchazo en el pecho.
Me retiro y abro la puerta del armario. Busco con la mirada sobre los montones de ropa. Ropa vieja y ropa nueva se entrelazan. Introduzco la cabeza y aspiro, huele a verano, huele a Londres, huele a él. Cojo una camiseta azul cielo, ancha y unos pantalones vaqueros cortos claros. Cojo mis sandalias blancas y ese trozo de tela azul. Me la ato a la muñeca. Me echo el pelo hacía un lado y salgo de la habitación, con una forzada sonrisa en la boca. 'Queda un día menos para verlo'.
- Buenos días Ne - me da dos besos y saca esa espléndida sonrisa.
- Buenos días Lorena - le sonrío.
- Esa camiseta te favorece - me guiña un ojo.
- Gracias - río.
Miro al frente y veo a una chica moviendo los brazos, corriendo hacía nosotras. Detrás de ella, un chico espera de pie.
- ¡Nerea! ¡Lorena!
Nos coge por el cuello y nos aprieta contra ella.
- Clea, la muerte se penaliza con la cárcel.
- Y esto puede acabar en homicidio involuntario.
Nos suelta y nos da una colleja a cada una. Ambas nos rascamos y nos quejamos.
- Ya veo todo lo que os alegráis de verme.
- No nos hemos visto porque tú estabas demasiado ocupada.
Una sonrisa tonta se dibuja en su cara. Zayn la coge por la cintura y apoya su barbilla en el hombro de Clea.
- Buenos días chicas.
- Buenos días Zayn - respondemos a coro.
- Nerea, me ha dicho Niall que te quiere y que te echa de menos.
- Dile que yo también - digo intentando sonreír y que no se me quiebre la voz.
- Bueno, ¿nos vamos o qué? - Lorena me agarra de la mano y tira de mi.
Entramos por la puerta. Clea le da un largo beso a Zayn, mientras que unas cuantas chicas miran boquiabiertas la escena.
Lorena está desorientada, es su primer año en aquel instituto, el cual yo me conozco como si fuera mi casa.
Unas cuantas personas se nos acercan, me saludan y se presenta a Lorena, la cual parece caer muy bien a los chicos.
La campana toca y todas nos vamos al gran salón de actos. Y ahí empieza otro curso.
Me dirijo hacía el aula que va a ser mi clase este año. Lorena y Clea han caído en el mismo grupo, yo estoy sola. Miro el número de la puerta, 32, respiro hondo y entro.
Hay bastante gente, todos diferentes. Miro al final de la clase. En la esquina que da a las ventanas, tras un gran libro, sobresale una cabellera castaña algo despeinada.
Me acerco a aquella mesa, y observo. El libro baja y unos ojos verdes escondidos tras unas grandes gafas de pasta aparecen. Me observan atentos, como los míos a él. Sonríe, tiene una sonrisa preciosa. Mis labios le devuelven la sonrisa tímidamente, mientras que mis mejillas se sonrojan débilmente. 'Puede que no haya sido tan malo haber caído en esta clase'.
(Hooooooooooooooooooolis! ¡He vueeeeeeeeeeelto! ¿Me habéis echado de menos? ¡Yo si! Bueno, al lío, ¿qué os parece este capítulo? A mi me gusta, aunque no tiene mucho, pero bueno. Y quería deciros que, si os gusta, comentad porfis, os dejo mi twitter por si queréis decirme algo @ItsNereaLc. Y nada amores, que graaaaaaaaaaacias por leer, ¿Si? Os quiero mucho!)
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