~ Zayn Malik ~
Me lleva a su cuarto. La casa está sola. Su madre está trabajando, su padre igual. Es hija única. Hasta la noche tenemos la casa para nosotros dos.
Entro, detrás de ella. Es una habitación pequeña. Está pintada en un azul pastel, con unos tonos más oscuros, y otros más claros. El azul de las paredes está recubierto por posters, fotos, frases, cosas simples a los demás, importantes para ella. Me sorprende ver posters míos, de los chicos, nosotros juntos. Una gran estantería se alza al lado del blanco escritorio. Libros varios ocupan dos baldas de esta. En la siguiente, una colección de CD's, de artistas varios, distintos entre sí. Entre ellos, veo el nuestro, parece más nuevo que los demás, más cuidado. Sigo bajando y en la última balda, hay cosas varias. Libros de texto, folios, algún que otro minúsculo peluche, auriculares. Sigo analizando la habitación. Al lado de la estantería, está el escritorio, bajo la ventana. Unos simples altavoces y un portátil cubren aquel tablón blanco.
Me giro, y veo la cama. Es pequeña. Me siento en ella. Cojo a Clea por la cintura y la siento en mis rodillas. Mi cara queda a nivel de su pecho. La miro y se acerca para darme un beso. Un beso que poco a poco va ganando intensidad.
La cojo y suavemente la tumbo en la cama. Quedo sobre ella, mirándola a los ojos. Sonríe, le devuelvo la sonrisa. La beso. Ella acaricia mi cuello. Bajo de su boca, y mis labios rozan su cuello, provocando sus suspiros. Me quita la camiseta. Hago lo mismo y me deshago de la suya. Le quito el pantalón. Beso su vientre, hasta llegar al borde de su ropa interior. Sus manos luchan contra el botón de mi pantalón. La ayudo a quitármelo. Vuelvo a su espalda. Le quito el sujetador. Acaricio su piel, bajando desde su pecho al borde de sus bragas. Mis tímidos pero ansiosos dedos, se deshacen de ellas, y seguidamente de mis boxers. Vuelvo a sus labios. Mientras la beso, la hago mía. Ella gime, me coge de la cintura mientras hecha la cabeza hacía atrás. Y esta vez, todo es diferente, esta vez, es especial, esta vez, es con ella.
~ Clea ~
Su pecho aún está humedecido. Mis dedos lo recorren suavemente. Sus manos acarician mi pelo. Nuestra ropa aún sigue esparcida por la cama y por el suelo de la habitación. La persiana está echada pero los rayos de sol se cuelan por los agujeros. Los labios de Zayn se posan suavemente en mi frente.
- Ha sido especial pequeña.
- Ha sido increíble Zayn.
Nos fundimos en un nuevo beso.
- ¿Dónde vas? - me pregunta cuando me levanto de la cama.
- A la ducha.
- ¿Y no me invitas?
- Es una fiesta privada cielo.
Le doy un corto beso en los labios y salgo de la habitación.
Me doy una ducha rápida. Me coloco la toalla y me lío una pequeña en la cabeza.
Vuelvo al cuarto.
Zayn no se ha movido, está igual que cuando salí. Me acerco a él.
- ¿No piensas vestirte?
- ¿Te da vergüenza que esté desnudo?
- Me da igual.
- ¿Entonces?
Esta muy cerca de mi, noto su respiración, no puedo apartar la mirada de sus ojos marrones. Siento que me sonrojo, que él corazón se me sale del pecho.
La toalla se suelta y cae al suelo.
Apenas me doy cuenta, sigo perdida en aquella mirada. Son escasos segundos, pero para mi es toda una vida.
Sus labios chocan con los míos. Me saca de mi embelesamiento.
- Te quiero - me dice apoyando su frente en la mía.
- Te quiero - le digo en un susurro.
~ Nerea ~
Cojo el portátil. Abro twitter. Miles de interacción. Gente que me quiere, gente que me odia, nuevos seguidores, rt's a montones, fans al fin y al cabo.
El corazón se me para. 'Te quiero pequeña, te hecho de menos, mucho de menos'. Sonrío. Marco el número.
- Pequeña.
- Irlandés.
- ¿Cómo estás?
- ¿Cómo crees que puedo estar Niall? - se me corta la voz a mitad de la frase.
- Tienes que estar bien, piensa en que pronto tendrás que volver a aguantarme - río.
- Prométemelo,
- ¿Qué?
- Que será pronto.
- Te lo prometo.
- Te echo de menos Nialler - parezco una niña pequeña.
- Y yo a ti Nerea, me haces muchísima falta.
- Te quiero.
- Yo también te quiero, mucho.
Cuelgo el teléfono y miro el reloj. Han pasado dos horas, dos estúpidas horas transformadas en dos segundos. Cierro el portátil salto de la cama y voy al baño.
Me lavo la cara, con agua bien fría. Me arreglo un poco y salgo.
Camino un poco. Llamo al porterillo.
- ¿Sí? - una voz mecanizada.
- ¿Está Lorena?
- Soy yo, ¿quién eres?
- Soy Nerea, ¿quieres salir a dar una vuelta conmigo?
- Claro, ahora bajo.
Cuelga el fono. A los pocos minutos, se enciende la luz del portal. Se oyen unos pasos. Lorena aparece en las escaleras.
Sale del portal y se acerca a mi. Me da dos besos.
- Hola - dice sonriente.
- Hola - respondo fingiendo una sonrisa.
El sol brilla en el cielo despejado, azul, como sus ojos. Un recuerdo pasa por mi mente y me hace sonreír. 'Sí, pronto estarás aquí'.
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