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lunes, 23 de julio de 2012

Capítulo 39.

Nuestras miradas se cruzan, durante unos largos segundos. Esos ojos me hipnotizan.
- ¿Quieres algo? - sacudo la cabeza y lo miro.
- ¿Eh?
- Que si quieres algo.
- Ah, no nada - digo torpemente.
- ¿Entonces...?
- ¿Entonces qué?

- Tú eres la que ha venido aquí y ha empezado a mirarme.
- Ah, es que, quería saber si este pupitre estaba libre.
Voy a apoyarme en la mesa que hay delante de la suya pero me apoyo demasiado al borde y se me resbala la mano, pierdo el equilibrio y acabo en el suelo. Se levanta rápidamente, me tiende la mano y me ayuda a levantarme. Me sacudo la parte trasera del pantalón disimuladamente. 
- Gracias... - le digo levantando mi mano.
- Dan, encantado - me aprieta la mano.
- ¿Dan de Daniel? Yo soy Nerea - sonrío.
- Dan de Dan, mis padres no se comieron demasiado la cabeza.
- Igual, es simple, fácil de aprender, fácil de recordar - digo con un tono meloso.
El chico alza la ceja, las gafas caen hasta la punta de su nariz. Le sonrío pasando por alto el tono que acabo de dar a aquella frase. Dan se pone bien las gafas y devuelve la sonrisa.
La puerta se abre. Me giro. Un hombre, de aspecto joven, con un pelo claro y cuidado, unos ojos color miel, clásicos pero con algo que hace que no puedas apartar la mirada de ellos. Es alto. Viste bien, informal. Tiene un buen cuerpo, para que negarlo, y es guapo, muy guapo, tiene un atractivo que llama mucho la atención.
- Buenos días - su voz es grave - me presento, soy Ricardo, vuestro tutor este curso, y profesor de inglés.
Me acomodo en la mesa, y observo a mi alrededor. Casi todas las chicas están apoyadas en su pupitre, con los ojos bien puestos en nuestro nuevo profesor. La mayoría de los chicos también atiende, otros duermen, y otros observan algún punto en cualquier sitio de la clase.
Miro hacía atrás. Me encuentro con la mirada atenta de Dan, me sonríe. 
- Parece que Ricardo tendrá muchas pretendientas este curso.
- Está casado - agudizo.
- Eso no frena a unas adolescentes con las hormonas revolucionadas buscando un polvo, y Ricardo es mayor que ellas y es el profesor, más morbo, ¿no crees? 
- Para mi no.
- Vaya, ¿tienes novio o eres bollera?
- Creo que la primera. 
- ¿Crees?
- Está en Londres - mi estómago se encoge, disimulo.
- Ah - es casi un susurro - lo siento Ne.
- ¿Ne?
- Soy de acortar nombres.
Sonrío y me giro. Ricardo sigue hablando, pero yo ya no escucho nada. Niall vuelve a aparecer en mi cabeza. Y así se pasan las dos horas restantes, los profesores hablan pero yo no escucho.

~ Niall Horan ~
Me enrollo el fino hilo en el dedo, apretando hasta el punto de que la sangre deje de circular. Observo como poco a poco se va poniendo morado, y cuando ya lo veo muy oscuro, desenrollo el hilo y dejo que la sangre vuelva a fluir. 
- Eh - alguien apoya su mano en mi hombro.
Me giro y veo a Liam, sonriendo. Sonrío, pero mi sonrisa no suele durar más de diez segundos.
- Hola LIam.
- Vístete que nos vamos.
- ¿A dónde?
- A algún lado que no sea este cuarto.
- No tengo ganas.
- Eso no es excusa, vamos.
Abre mi armario y saca unos pantalones y una camiseta. Sonrío.
- Eres idiota Liam.
Me sonríe y cierra la puerta. 'Vaya hermanos que me he ido a buscar'.

~ Nerea ~
Salimos. Dan y yo hablamos. Alguien pasa a mi derecha, me de un empujón en el hombro. Me giro y me encuentro con su cara, me mira con asco, con ¿odio? Puede ser. Agacho la cabeza y miro al suelo.
- Son idiotas - lo miro interrogante - simplemente tienen envidia.
- ¿Envidia?
- Tú eres la novia de un famoso ¿no es así?
- ¿Quién te lo ha dicho?
- Internet - río.
- Vale Dan, eres tonto, no tienen que envidiarme, osea, si, mi novio es famoso, pero él está allí y yo aquí, no creo que....
- Es razón suficiente para tenerte envidia Ne.
No me deja acabar la frase. Lo miro a los ojos. Me sonríe. Sonrío. Y ahí me doy cuenta de que Dan va a estar algo más presente en mi vida.





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